500 años de resistencia indígena y afromexicana

*Por José Narro Céspedes

Mujeres indígenas marchan en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en los Altos de Chiapas, México (Foto: EFE/ Carlos López)
Mujeres indígenas marchan en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, en los Altos de Chiapas, México (Foto: EFE/ Carlos López)

Desde la escuela primaria, nos enseñaron algunas verdades que no lo son, por ejemplo, México no está constituido por una sociedad culturalmente unificada, por el contrario, es un país que se caracteriza por las diferencias, así como las desigualdades. Los pueblos indígenas y afromexicanos siempre han sido cosa aparte por exclusión u olvido, y se les han atribuido una innumerable gama de prejuicios; por lo mismo, sus problemas han sido sólo “cosas de indios”. Los grupos indígenas están muy lejos de ser tratados como ciudadanos con acceso pleno a sus derechos sociales y de ser reconocidos, respetados y valorados en su diversidad sociocultural.

Y es que en el México actual se calcula que hay aproximadamente cerca de 16 millones de personas que forman parte de los pueblos originarios. De éstos, casi 7 millones y medio hablan alguna lengua indígena. Aquí se concentra la pobreza y se encuentran los niveles más bajos de salud, educación e ingreso; en términos generales, ellos son el grupo de la población con mayores obstáculos para conseguir movilidad socioeconómica y tener acceso efectivo a una vida digna.

Esta realidad empieza hace 500 años, con la caída de México Tenochtitlan y hoy desde entonces se ha convertido en una lucha permanente de resistencia de los pueblos indígenas y afromexicanos por mantener su derecho a la vida, a tener culturas y realidades propias, por sobrevivir.

Al municipio de Cuajinicuilapa, del estado de Guerrero, se le conoce como: la perla negra de México, la pequeña África de México o la capital de los pueblos negros de México (FOTO: BERNANDINO HERNANDEZ /CUARTOSCURO.COM)
Al municipio de Cuajinicuilapa, del estado de Guerrero, se le conoce como: la perla negra de México, la pequeña África de México o la capital de los pueblos negros de México (FOTO: BERNANDINO HERNANDEZ /CUARTOSCURO.COM)

La historia registra una variedad amplia de movilizaciones, aparentemente reactivas, a través de las cuales los pueblos indígenas resistieron y se opusieron a las distintas formas de dominación que les habrían de imponer primero durante la conquista y la colonia, y después lo que resultaría de la llamada independencia del reino de España. Otro momento sucede a principios del siglo XX durante la revolución, cuando los indígenas se convierten en la base de la lucha armada e ideológica, para revindicar parte de lo que habían perdido “Tierra y Libertad”.

Los pueblos indígenas y afromexicanos han sido los actores de los más relevantes procesos de organización social (autonómica) y de defensa del territorio frente a los procesos de despojo por parte de las mineras, las empresas de los parques eólicos y otros megaproyectos de la iniciativa privada y el Estado. Hoy los pueblos indígenas y afromexicanos viven el mayor embate en su contra: sus montes y recursos naturales están en la mira de empresarios, locales y extranjeros, que cuentan con la anuencia de las autoridades mexicanas. La mayoría de las comunidades originarias padecen, además, miseria y discriminación. Pero también están construyendo formas de lucha efectivas para preservar su integridad como colectividades.

Es hasta finales del siglo XX, cuando por primera vez los pueblos indígenas y afromexicanos consiguen establecer una agenda política de luchas bastante unificada, a lo largo y ancho del país, en torno a las demandas de autodeterminación de los pueblos.

Ubicado en las montañas de la zona Altos del suroriental estado de Chiapas, el municipio de San Juan Cancuc está mayoritariamente poblado por mayas tzeltales (Foto: EFE/Carlos López)
Ubicado en las montañas de la zona Altos del suroriental estado de Chiapas, el municipio de San Juan Cancuc está mayoritariamente poblado por mayas tzeltales (Foto: EFE/Carlos López)

El 13 de agosto de 1521, correspondiente al día 1 Coatl del año 3 Calli del mes Xocotlhuetzi para los mesoamericanos, Tenochtitlan se declaró tomada por fin. Esta fecha significa el inicio del proceso colonizador que no ha terminado en 500 años. A partir de la victoria de los conquistadores españoles y sus aliados se inició la expedición y conquista de los territorios de lo que hoy es México.

Hoy celebramos 500 años de lucha permanente y vigente. 500 años de resistencia de los pueblos indígenas a las fuerzas opresoras que trataron infructuosamente de aniquilarlos. Las mujeres y hombres indígenas y afromexicanos nos reclaman, dada día más fuerte, su derecho a existir con su cosmovisión, sus gobiernos, sus culturas, sus lenguas con lo cual México es un lugar mejor.

*Senador de la República por el Estado de Zacatecas, en representación del partido Morena

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