La Basílica de Guadalupe es un punto obligado para muchos devotos este fin de año (Foto: Cuartoscuro)
La Basílica de Guadalupe es un punto obligado para muchos devotos este fin de año (Foto: Cuartoscuro)

Cada año existe mas presencia de seguidores de la guadalupana en la Ciudad de México, el año pasado se registró la llegada de 10 millones de creyentes a la Basílica de Guadalupe. Muchos de ellos llegaron a la capital azteca de varias partes del país, ya sea en convoyes de varios autobuses, en bicicletas, e incluso caminando hasta 500 kilómetros.

“Hoy, el culto a la Virgen de Guadalupe está a todo lo que da. Es la devoción cristiana que se está propagando más rápidamente dentro del catolicismo”, dijo Gisela von Wobeser, del Instituto de Investigaciones Históricas, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El origen de la devoción fue un santuario prehispánico ubicado en el cerro del Tepeyac, según la investigadora. Cuatro años después de la guerra de conquista, los frailes franciscanos convirtieron el santuario en una capilla dedicada a la Virgen María. Ahí colocaron una pintura de la Virgen como Inmaculada Concepción, a la que se le atribuyeron poderes milagrosos.

(Foto: AFP)
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Según la historia, entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 la Virgen se apareció cuatro veces en el cerro del Tepeyac a un indígena llamado Juan Diego que informara al obispo de México, Juan de Zumárraga, que quería que le construyera una iglesia en el lugar de las apariciones para que ella se convirtiera en patrona de los novohispanos y su intermediaria ante Dios.

El obispo no creyó en la historia y exigió pruebas, por lo que la Virgen mandó a Juan Diego a que en la parte alta del cerro del Tepeyac cortara rosas de Castilla para que se las llevara al obispo. Juan Diego las recolectó en su tilma y al extenderla frente a Zumárraga, las flores cayeron al suelo, revelando la imagen de la Virgen que había quedado estampada en la tela.

En la quinta aparición, esta vez al tío de Juan Diego, la Virgen realizó su primer milagro: curó a Juan Bernardino, su tío, de la peste. Fue así como Zumárraga quedó convencido y mandó construir la iglesia en la que depositó la tilma con la imagen.

“No se sabe en qué año se erigió la ermita del Tepeyac, pero debió ser en la primera década después de la conquista. Estaba dedicada a la Virgen María, madre de Dios, y no a la Virgen de Guadalupe”, relató la investigadora. “En la capilla había una imagen, de la cual no estamos seguros de qué imagen se trataba, pero creo que es la que ahora veneramos como Virgen de Guadalupe”.

Cientos de personas ya iniciaron con las peregrinaciones anuales hacia la Basílica de Guadalupe (Foto: Cuartoscuro)
Cientos de personas ya iniciaron con las peregrinaciones anuales hacia la Basílica de Guadalupe (Foto: Cuartoscuro)

Se temía que el culto fuera una herejía y en septiembre de 1556 hubo una controversia entre el arzobispo de la ciudad de México, Alonso de Montúfar, y Francisco de Bustamante, prior de los franciscanos, quien reclamó al arzobispo por alentar el culto a la imagen de la Virgen entre los indígenas diciendo que hacía milagros cuando no había ninguna prueba.

Días antes del festejo a la virgen, que en ese entonces era el 8 de septiembre, día en que el catolicismo celebra el natalicio de la Virgen María, Montúfar ofició una misa en el Tepeyac durante la cual afirmó que la virgen hacía milagros.

El 8 de septiembre en un sermón que dio en la capilla de San José de los Naturales del convento de San Francisco durante la fiesta de la Natividad de Nuestra Señora, Bustamante censuró las afirmaciones de Montúfar de que la imagen pintada por manos humanas fuera milagrosa.

Montúfar interpuso una demanda contra Bustamante por lo sus declaraciones, según documentos. Los interrogatorios de Montúfar a los testigos del sermón se publicaron más de tres siglos después, en 1888, con el título de “Informaciones de 1556”. En ninguno de estos escritos, ni Bustamante ni Montúfar ni sus informantes mencionaron las apariciones de la Virgen ni a Juan Diego.

(Foto: Cuartoscuro)
(Foto: Cuartoscuro)

La imagen

La inspiración detrás de la imagen fue aquella de una flamenca del siglo XV, “La Virgen en la Gloria” de 1420, es similar a la guadalupana en el trazo, rostro, postura y la vestimenta. “Las diferencias entre las dos imágenes quizá se deban a los objetivos de los franciscanos”, explicó la investigadora.

Dentro del Convento de San Francisco, que estaba en el centro de la Ciudad de México, los franciscanos fundaron un colegio de artes en el que enseñaron a hacer tallas en madera, esculturas y pintura. “Es muy probable que el autor de la imagen haya sido Marcos Cipac Aquino, aunque no sabemos con certeza cuándo se mandó hacer; lo que sí sabemos es que al llegar los franciscanos, para evangelizar necesitaban imágenes”, agrgegó von Wobeser.

Los indígenas, al no saber representar a Jesucristo, copiaron las estampas como modelos. Marcos Cipac copió la imagen pero le hizo algunos arreglos. “La mayoría de las vírgenes europeas tiene el cabello rubio, rizado y muchas veces flotando al viento, lo cual quizá no era conveniente para los indígenas, por lo tanto, a nuestra Virgen de Guadalupe le hicieron un peinado ad hoc a las indígenas casadas nobles: de raya en medio con el cabello pegado a las sienes”.

Aunado a esto, le pusieron un manto que le cubre toda la cabeza, salvo la parte de las sienes. Pero tal vez la modificación más importante halla sido el quitarle el niño en brazos. “Si uno compara las vírgenes que se pintaron en el ámbito franciscano en esa época todas están sin el niño. Mi opinión es que desde que llegaron a la Nueva España, los franciscanos trataron de fomentar la imagen de la virgen como la Inmaculada Concepción”, detalló Von Wobeser.

La Virgen en la Gloria (Foto: captura de pantalla)
La Virgen en la Gloria (Foto: captura de pantalla)

El nombre

EL arzobispo Montúfar se dio cuenta de las posibilidades de la virgen de ser considerada la imagen milagrosa, además de que juntó tanto a españoles como a indígenas y bautizó la imagen como “Virgen de Guadalupe”.

“Creo que al bautizar a la virgen del cerro del Tepeyac como Virgen de Guadalupe, muchos se fueron con la finta de que era la misma virgen de Extremadura”, agregó la investigadora. “De esta manera, la devoción de la Virgen de Guadalupe española se trasplantó a la Nueva España”.

En 1574, hubo una confusión, pues llegó a Nueva España fray Diego de Santa María, a quien le fue encomendado canalizar una parte de las limosnas para España. Sin embargo, se dio cuenta que los dos santuarios guadalupanos, eran diferentes.

Santa María escribió al rey dos cartas en las que le pide que le asignen a los jerónimos la ermita, pero que si no se las asignan, entonces que le quiten el nombre de Virgen de Guadalupe. No obstante, ninguna de estas dos opciones se llevó a cabo.

“Poco a poco la virgen mexicana le comió el mandado a la española porque hoy en España hay más devoción a la Virgen del Tepeyac que a la española, salvo en la región de Las Villuercas”.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Juan Diego fue ignorado en los documentos civiles y eclesiásticos, y la leyenda se transmitió oralmente y por medio de los escritos indígenas del Inin huei tlamahuizoltzin y el Nican mopohua, los cuales están en náhuatl.

El más conocido de los textos, el Nican mopohua, es considerado por los especialistas de gran belleza literaria y la principal fuente de la tradición aparicionista guadalupana. Aunque ha sido considerado como anónimo, se atribuye al indígena Antonio Valeriano, uno de los eruditos más reconocidos de su época.

En 1648 apareció la primera versión escrita y en castellano con el título de “Imagen de la Virgen María, Madre de Dios de Guadalupe”, del teólogo Miguel Sánchez. “Con esta publicación se consolidó la trama narrativa de la leyenda, a la vez que adquirió un sustento teológico y se adaptó al público español culto”, dice Von Wobeser.

(Foto: Juan Vicente Manrique/Infobae México)
(Foto: Juan Vicente Manrique/Infobae México)

La Virgen de Guadalupe en el extranjero

“Aunque culto a la Virgen de Guadalupe ha llegado a muchos países, incluso de Europa y hasta de Asia, en México el guadalupanismo es una manera de identificarnos, es un símbolo muy importante. Creo que es un elemento de cohesión porque no tiene esta parte política, como los partidos, por lo cual todo mundo puede identificarse con la virgen sin mayor problema”, finalizó la investigadora.

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