La lucha por erradicar un grito homofóbico de los estadios mexicanos

La organización mundial NVP trabaja en una campaña para sacar de los estadios de fútbol el grito “¡puto!”

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(AP)
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Todo empezó en 2014, cuando la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) pidió a la organización no gubernamental Non Violence Project (NVP) un estudio sobre la violencia en el futbol mexicano instigada por un grito homofóbico que ya había ocasionado molestias entre jugadores de distintos equipos, principalmente porteros.

Parte de las conclusiones apuntaban a que la coloquial expresión "¡Eh, puto!", habitual en los estadios mexicanos, planteaba una forma de violencia que en situaciones de enojo podía llevar a los aficionados a enfrentamientos.

Así, el capítulo México de NVP se asoció con la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) para dar los primeros pasos para intentar desterrar la violencia de las gradas, pero la respuesta no fue la esperada.

El tiempo pasó y en 2016 la FIFA sancionó en tres ocasiones a México por el famoso grito, que en muchos países latinoamericanos es una forma despectiva de referirse a los hombres homosexuales.

"Buscamos alianzas con instituciones que tengan que ver con el futbol, con la Femexfut fue una, pero está más preocupada por su imagen que por la solución y la FIFA empezó con presiones sobre la erradicación de ese grito", dijo a Infobae, Mauricio López Aymez director de campañas NVP México.

Ante las exigencia de la FIFA, la Federación lanzó en 2016 las campañas #YaPárale y 'Abrazados por el futbol' en las que participaron seleccionados nacionales. Pero ambas fueron cuestionadas en medios de comunicación especializados como el diario deportivo La Afición que publicó las críticas realizadas por Paria Powar, director ejecutivo de la Red de Futbol Contra el Racismo de Europa.

En un video grabado por los seleccionados nacionales en apoyo a la campaña de la Femexfut, nunca se hizo mención del polémico cántico, por lo que Powar consideró que sólo trataba una "punta" del problema al no mencionar el tema de la homofobia. "La asociación de futbol está perdiendo la oportunidad de educar a los fanáticos de México en el sentido del cántico y de su naturaleza homofóbica y peyorativa", dijo.

Pero desterrar el grito no es tarea fácil porque ya es parte de la tradición en los estadios.

"Es un grito de ambiente, de desmadre (relajo)… nunca con fines de ofender a la comunidad gay", manifestó a Infobae Armando Villa, un asiduo visitante a los estadios de futbol.

Aseguró que si no se hiciera "tanto ruido del tema" los aficionados dejarían de entonar el cántico sin que nadie se los pidiera, pero "nos gusta llevar la contraria".

¿Cómo sacar al "eh puto" de los estadios?

López Aymez afirmó que en el diagnóstico que realizó la organización identificaron que los aficionados empezaron a entonar el cántico hace al menos dos décadas y desterrarlo llevará el mismo tiempo que tardó en arraigarse, principalmente tomando en cuenta que para los aficionados el entonarlo representa identificarse más con su equipo.

Las campaña tiene varias fases "desde que la planteamos la primera era convencer a las autoridades de que éste es un proceso de largo plazo, no puedes esperar que tenga resultados inmediatos que en un mes vamos a ver que la gente se abrazo y no vamos a ver un conflicto", aclaró.

"Es violencia cultural porque una sociedad avala una situación, la gente cuando lo grita no está gritando 'eh, homosexual' o de manera despectiva sino que se están uniendo a una manifestación colectiva que se sienten mucho más mexicanos, que es divertido y lo pueden ver en todas las edades y estatus económicos", explicó.

La campaña de NVP se realiza a través de las redes sociales, el trabajo con las porras (hinchadas) de distintos equipos y la asistencia de integrantes de la organización a los estadios, de manera independiente, cubriendo el precio de sus entradas y así tratar de generar acciones que detonen la conciencia de los aficionados.

A través de las redes sociales, la organización trata de llegar al mayor número de personas que inviten a erradicar esta grito, que para los equipos rivales puede convertirse en una provocación.

El trabajo con porras consiste que se mantengan cantando de manera que a lo largo de los juegos lo que se escucha es el canto de las porras y no el famoso grito. Este objetivo se logró durante el Mundial de Clubes en Japón el año pasado, cuando la organización trabajó con los aficionados del América.

"Nos ha costado mucho trabajo. Lo que hemos hecho ha sido muy clandestino: pagamos nuestro boleto (ticket) y tratamos de hacer algunas cosas. Hemos trabajado con las porras de Los Pumas, el América y los Gallos Blancos del Querétaro", señaló el representante de NVP.

Esperan que en 5 años puedan verse los primeros resultados.

Ricardo Vega, otro asistente a los estadios, y su amigo Ismael Salazar, consideran que "es mucha sensibilidad por un grito que sólo le da color al ambiente en el estadio".

Sin embargo, López Aymez advierte que en un país con una violencia creciente como México, si no se realizan acciones para eliminar cualquier tipo de provocación en los estadios de fútbol, en algún momento habrá "una situación muy fuerte, porque lo que puede ser folklore, cuando vas perdiendo y estás enojado ya no te parece tan gracioso ni tan nacionalista".

NVP es una organización que trabaja en más de 200 países en proyectos de educación para la paz. El deporte y la música son dos herramientas que utiliza para lograrlo.

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