Quienes lo juzgaron mal al verlo afeitándose en un tren en marcha no saben lo que está pasando en su vida, dice Anthony Torres.

Hasta la mañana del miércoles, antes de que lo retiraran, el video había sido visto casi tres millones de veces en Twitter.  En un momento, Torres, de 56 años, tira al suelo del coche la espuma que le quedaba en la cuchilla de afeitar.

Lo han llamado desde animal y desagradable hasta haragán. Otros pidieron cautela, porque… ¿quién sabe?

"Mi vida está j…", le dijo el hombre a la agencia AP.

Anthony Torres (Foto: AP)
Anthony Torres (Foto: AP)

Solamente estaba tratando de no lucir como un desamparado cuando llegara a la casa de su hermano, contó Torres, luego de haber salido de un refugio para indigentes en Nueva York.  De hecho, no se dio cuenta de que otro pasajero lo estaba grabando.

Para pagarse el viaje desde la estación de la avenida Pensilvania, en Manhattan, hasta Trenton, en Nueva Jersey, le había pedido el dinero a otro hermano.

La verdad, dice, es que el video lo sorprendió en un momento vulnerable. Se quedó asombrado cuando supo que estaba circulando en internet, y algo contrariado por los comentarios de muchas personas.

"Nunca pensé que se haría viral, la gente burlándose de mí", dijo.

En los últimos dos años, asegura, ha sufrido dos derrames cerebrales. Quería lucir presentable y estaba afeitándose allí mismo en el tren porque no le dio tiempo asearse antes de salir del refugio.

"No quiero decirle a todo el mundo que soy desamparado, dejar que todos lo sepan", le confesó Torres a AP. "Por eso me estaba afeitando".

Thomas Torres, de 57 años, es el hermano a cuya casa en Nueva Jersey se dirigía Anthony.  Contó que eran cuatro hijos de una familia pobre criados en una granja de Hammonton, en el mismo estado, pero cerca de la ciudad de Filadelfia.

Anthony y su hermano Thomas Torres (Foto: AP)
Anthony y su hermano Thomas Torres (Foto: AP)

Anthony ha trabajado en lo que aparezca, desde la construcción hasta guardia de seguridad en casinos, y se ha mudado allí adonde le ofrezcan empleo, viviendo en moteles o durmiendo en estaciones de ómnibus.

No ha sido precavido con su dinero, y no le preocupan las consecuencias de sus acciones, explica el hermano.

"Para él era normal lo que estaba haciendo", dice Thomas Torres refiriéndose al acto de afeitarse en un vagón de pasajeros en un tren en plena marcha. "No lo hace por mortificar, ni porque esté tratando de llamar la atención".

Cuando llegó a su casa lo que hizo fue pedirle una bolsa de dormir para irse a pasar la noche bajo un puente, cuenta Thomas.

"Lo siento por él, lleva tantos años viviendo así", le dijo el hermano a AP. "Es duro ver la vida que ha llevado".

Comenta que estuvo dispuesto a hablar con los medios de prensa porque quería que la gente conociera la historia desde el punto de vista de su hermano.

Una cuenta de recaudación de donaciones abierta para Anthony Torres en GoFundMe con una meta de USD 35.000 andaba cerca de los 29.000 la mañana del miércoles.

Pete Bentivegna (@pbenti007), quien publicó el video y luego borró su cuenta de Twitter tras recibir cataratas de comentarios, había tuiteado: "He estado viajando por casi 20 años en esta línea y esto es una de las cosas más extrañas que he visto".

Bentivegna dijo a la prensa: "Nunca pretendí hacer ningún daño al grabar y publicar el video", "Hubo un gran interés en obtener los derechos del video, y todas las ganancias recaudadas serán para Anthony Torres y su familia".