Con apenas 16 años, Lionel Messi tuvo el lujo de ser protagonista en la presentación del estadio Do Dragao en Portugal. El Porto dirigido por José Mourinho inauguró su nueva cancha en un amistoso con el Barcelona de Frank Rijkaard y el argentino fue uno de los invitados de honor. Casualmente, ese 16 de noviembre (hace 15 años) fue su estreno con la camiseta blaugrana.

A pesar de haber entrado en el último cuarto de hora, la Pulga se las ingenió para no pasar desapercibido. Fue el más joven del elenco español (lo siguieron Oriol Riera con 17 años y Jordi Gómez con 18) e incluso del partido, ya que el portugués Hélder Barbosa le llevaba un mes de ventaja.

Muchos repasaron las imágenes de ese encuentro una y otra vez, pero lo que no recuerdan es el increíble gol que Messi desperdició a falta de poco para el final. El rosarino presionó al arquero Nuno y le robó la pelota. Quedó bien perfilado de zurda, para descontar, pero demoró e intentó dar un pase atrás a un compañero. La jugada no prosperó, se diluyó. El Barça cayó 2-0 esa noche.

Después de la acción, repasó la jugada por televisión junto a sus padres y declaró: "En ese momento no vi que había mucho espacio, aquí por tele se ve que había y que tendría que haber chutado".

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