Jorge Luis Borges (Getty)
Jorge Luis Borges (Getty)

Hay un consenso amplio en que Jorge Luis Borges es el gran escritor argentino. No sólo porque es clásico y vanguardista, también porque su obra es abierta: en cada lectura aparece un detalle nuevo, una perspectiva diferente, una novedosa forma de renovarse eternamente. En el Día del Lector, en homenaje a su nacimiento, aparece la pregunta: ¿qué tiene la literatura de Borges que tanto enamora?

A continuación, la opinión de cinco lectores apasionados que aseguran que este escritor —nacido el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires y fallecido el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza— les cambió la vida.

Borges en 1982 (Foto: Keystone/Getty Images)
Borges en 1982 (Foto: Keystone/Getty Images)

Santiago Gamboa, en una columna del diario El País a propósito de los 30 años de la muerte del escritor argentino.

La obra de Borges no solo permanece intacta, sino que crece y revive en los nuevos lectores. Y sigue siendo un referente porque la cultura latinoamericana de hoy —como dijo William Ospina— es en gran parte una creación suya. Una de sus herencias para las nuevas generaciones es el derecho a apropiarse de cualquier tradición, no solo de la propia y nacional. Esto es algo que está en el ADN de la que podríamos llamar Generación de los noventa, con autores como los de la antología McOndo, publicada en 1996, o los mexicanos del Crack, de ese mismo año. Borges hizo ver que no era obligatorio ser mexicano ni colombiano en cada libro, y así novelistas como Jorge Volpi o Ignacio Padilla se sintieron libres de escribir ficciones situadas en otras geografías y tradiciones, con personajes de otros mundos. Haber leído a Borges se transformó, de repente, en el convencimiento de que todo era posible y que nadie estaba obligado a escribir de un modo y no de otro.

Beatriz Sarlo, en una charla abierta por el lanzamiento de la red social Grandes Libros.

El coraje, que es atávico y sanguinario, es un valor anterior a la modernidad. Borges está hablando de un mundo en el que el honor debe ser satisfecho por los mismos hombres que han sufrido una afrenta. En las épocas premodernas, todavía era admisible que las afrentas se vengaran por propia mano. Hoy no tengo ninguna obligación como ciudadana de tener coraje. En el siglo XIX mantener la honra implicaba mantener el coraje. Era mejor exagerarlo a que estuviera ausente. En ese mundo es en el que Borges encuentra a sus abuelos. Es un mundo violento y al mismo tiempo esa violencia era una virtud necesaria. Hoy se considera innecesaria porque en la modernidad la afrenta es vengada por la lógica de las instituciones. No es venganza, sino Justicia.

Beatriz Sarlo
Beatriz Sarlo

Susan Sontag, en su Carta a Borges fechada el 13 de junio de 1996

Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al tiempo que proclamaba una y otra vez nuestra deuda con el pasado, sobre todo con la literatura. Afirmó que le debemos a la literatura casi todo lo que somos y lo que hemos sido. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos ofrecen el modelo de la propia trascendencia. Algunos creen que la lectura es sólo una manera de evadirse: una evasión del mundo diario "real" a uno imaginario, al mundo de los libros. Los libros son mucho más. Son una manera de ser del todo humano.

Antonio Tabucchi, en una entrevista con Hinde Pomeraniec para Clarín en junio de 1996.

Borges es una lectura abierta. No es cerrada, no está concluida. Y por eso precisamente me gusta. Porque queda librada a la imaginación del lector: él deja el espacio para el lector. Me gustan especialmente los escritores que dejan ese espacio.

Ricardo Piglia (Télam)
Ricardo Piglia (Télam)

Ricardo Piglia, en la primera de las clases tituladas Borges por Piglia del año 2013 en la Televisión Pública Argentina.

Nunca fue un gran escritor en el sentido en que Thomas Mann es un gran escritor. Siempre escribió textos breves de 10 páginas. Siempre escribió libros que son conjunto de citas, de textos, en un volumen (…) No escribió una obra novelistica y por eso no le dieron el Nobel. No es un novelista. Es un escritor microscópico. Las dos veces que le dieron un premio se lo dieron compartido. Pensaban que no se merecía el ¿Cómo le van a dar el Nobel? Como si se lo hubieran dado a Kafka. Entonces, Borges y Kafka son los escritores del Siglo XX.

 

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