EE.UU dejó en libertad al ‘Hombre Marlboro’, Samuel Santander Lopesierra

El expolítico y contrabandista ingresó ilegalmente más de 200.000 pacas de cigarrillos semanales al país, además de lavar miles de millones de dólares para los carteles del narcotráfico

Samuel Santander Lopesierra en los noventa a su llegada a la Cámara de Representantes
Samuel Santander Lopesierra en los noventa a su llegada a la Cámara de Representantes

Condenado a 25 años de cárcel por cargos de narcotráfico y lavado de activos, el exsenador Samuel Santander Lopesierra se encuentra libre desde el pasado 16 de agosto, de acuerdo con los registros del Buró de Prisiones y fuentes federales de dicho país que confirmaron la noticia al diario EL TIEMPO.

Éste, quien fue extraditado en 2003 bajo el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, fue conocido con el alias de el ‘Hombre Marlboro’ por ser la persona natural que ingresó ilegalmente la mayor cantidad de contrabando de cigarrillos de dicha marca en un periodo de veinte años, además de ser el principal lavador de dinero del narcotráfico para los carteles de Cali, Medellín, la Guajira, Bogotá y Norte del Valle.

La libertad del ‘Hombre Marlboro’, quien hasta el momento habría cumplido 18 años de cárcel, se presume resultado de un acuerdo entre el sistema judicial norteamericano y Samuel Santander Lopesierra.


Una historia turbulenta

Santander Lopesierra nació en Maicao, Guajira, en noviembre de 1961, es economista con especialización en finanzas en South Illinois University.

De bajo perfil para los negocios y para el crimen, inicio en 1986 su carrera política al ser elegido como concejal de Maicao, bajo la protección del Movimiento Independiente Liberal (MIL), fundado por su padre.

Dos años después, alcanzó la Asamblea Departamental de la Guajira con 11 mil votos con el mismo partido.

Para finales de la década del ochenta era una figura popular en el departamento por su carrera política y por su actividad como contrabandista. Además, era recurrente en las canciones de la leyenda vallenata, Diomedes Díaz, quien lo mencionaba con agradecimiento por sus actividades que contribuían, de acuerdo con Díaz, a llevar prosperidad al departamento.

En la década del noventa, el ‘Hombre Marlboro’ fue el más importante contrabandista del país, con ingresos ilegales de 200.000 pacas de cigarrillos y 400.000 cajas de whisky.

Reunión en restaurante Los Ranchos para definir impulso al club de Leones Monarca de Maicao en 1986. Están el alcalde de la época Josué Fonseca, el diputado Hernando Iguarán, el concejal Santander Lopesierra y el directivo del Club  Juan Choles
Reunión en restaurante Los Ranchos para definir impulso al club de Leones Monarca de Maicao en 1986. Están el alcalde de la época Josué Fonseca, el diputado Hernando Iguarán, el concejal Santander Lopesierra y el directivo del Club Juan Choles

Sus buenas relaciones con los cabecillas de la totalidad de los carteles del narcotráfico le facilitó lavar miles de millones de dólares en esos años, lo que de inmediato lo puso en el radar de la DEA que siguió su rastro por diez años, hasta su captura, y posterior extradición, en 2003.

En 1994, Santander Lopesierra se presentó a las legislativas en busca de una curul para la Cámara de Representantes. Obtuvo una de las votaciones más altas de aspirante alguno en la Costa Caribe: 40.000 votos.

La llegada del guajiro a la corporación encendió las alarmas de sectores políticos que no veían con buenos ojos al contrabandista: Rafael Puyana, del mismo partido que dio el aval a Lopesierra, denunció sus actividades ilegales así como su alias que, de inmediato, entró en la cultura popular.

Lopesierra tuvo un tránsito fallido en el Congreso: aspiró a la comisión quinta del Senado, a cargo de los ascensos de la cúpula militar y de la Policía, pero no fue electo.

Además fue señalado de ser el cabecilla del denominado ‘Cartel de La Guajira’ y de contar con estrechos vínculos con los jefes de los carteles de Cali y Medellín, pese a que ambos fueron antagonistas desde la década del setenta.

De acuerdo con la DEA, a Lopesierra y sus actividades de lavado de activos se le atribuye la consolidación de ambas estructurales criminales en los años turbulentos del narcotráfico en el país.

En su momento, al ‘Hombre Marlboro’ se le relacionó con una presunta participación en el asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado. Lopesierra aseguró que fue Orlando Henao, conocido como “El Hombre del Overol” quien le pidió 500 mil dólares para el asesinato de Gómez Hurtado.

Lopesierra en camino a su extradición a EE.UU en el año de 2003
Lopesierra en camino a su extradición a EE.UU en el año de 2003

Su caída comenzó en 1997, cuando la DEA, junto a la Policía Nacional, lograron recaudar pruebas para imputarlo por los cargos de lavado de activos y narcotráfico: se divulgó material fotográfico en el que el ‘Hombre Marlboro’ supervisaba la logística de carga de camiones con cigarrillos y licor que eran depositados en bodegas de Maicao.

En versiones rendidas por ex paramilitares como Salvatore Mancuso y Jorge 40 a las autoridades norteamericanas, el ‘Hombre Marlboro’ participó activamente en la conformación de bloques para el departamento de la Guajira, que financió con recursos provenientes de actividades ilícitas.

Para finales de la década del noventa, Lopesierra apoyó las carreras emergentes del exgobernador de La Guajira, Kiko Gómez, así como la consolidación del narcotraficante Marquitos Figueroa, mientras impulsaba fuerzas paramilitares en la Costa Caribe.

Otro golpe sufrido por el ‘Hombre Marlboro’ ocurrió cuando la DEA allanó el apartamento de Luis Reynaldo Murcia Sierra, alias ‘Martelo’, en Bogotá.

En este operativo se incautó un maletín con información crucial relacionada con rutas de navegación aérea y marítima entre México, Colombia, Venezuela y Europa.

Además, fueron hallados registros que triangulaban sobornos a funcionarios colombianos y de otros países con la operación de Lopesierra, de quien se afirmó que fue el verdadero impulsor de los carteles de Cali y Medellín a inicios de la década del ochenta.

Capturado en 2002, fue remitido a Cómbita a la espera de extradición y en 2007 fue condenado a 25 años de prisión en Estados Unidos por cargos relacionados con narcotráfico.

De acuerdo con el reporte de EL TIEMPO, la familia de Samuel Santander Lopesierra pretendió que su salida de prisión se mantuviera bajo reserva. Indican fuentes de dicho diario que no hay solicitud de deportación al país, en donde se procedió a extinción de dominio de sus bienes en el año 2005.


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