La historia de la bogotana que dio a luz un bebé sin saber que estaba embarazada

Leidy Jaramillo planificaba con una inyección mensual, tenía dolores de cabeza, mareos y se desmayaba, pero todos los síntomas los relacionó con la planificación. Con la pandemia, prefirió acudir siempre a citas médicas virtuales, pero no asistir a un hospital por miedo a contagiarse de covid-19.

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Imagen de referencia. REUTERS/Eric Gaillard
Imagen de referencia. REUTERS/Eric Gaillard

Acudir de urgencias a un centro médico por un fuerte dolor abdominal y salir con un bebé en brazos, una experiencia que muy pocas mujeres viven, pero que no es imposible. Leidy Fernanda Jaramillo, de 25 años, es una bogotana que durante los últimos dos años ha estado concentrada en su carrera universitaria de administración de empresas y su trabajo como vendedora de seguros funerarios; sin embargo, el pasado 31 de enero, dio a luz a un niño que no sabía que estaba esperando.

Para el año 2019, con 25 años, un trabajo fijo y una relación estable con su novio Andrés Sánchez, Leidy decide irse a vivir con él y empezar su carrera universitaria de administración de empresas. Los planes de la pareja estaban claros, Leidy debía enfocarse en sus estudios y ambos ahorrarían para comprar su casa propia, razón por la que proyectaban que, por lo menos en los próximos cuatro años, la posibilidad de tener un hijo no se contemplaría.

Teniendo eso en mente, Jaramillo empieza a planificar con una inyección mensual que le da su EPS. Como es de conocimiento para médicos y mujeres que planifican con este método anticonceptivo, los cambios hormonales que se enfrentan al planificar son normales, pero no son iguales en todas las mujeres.

En el caso de Leidy, al empezar a planificar con la inyección mensual empezó a experimentar dolores de cabeza, cambios en su menstruación, mayor hinchazón abdominal, dolor en sus senos y repentinos mareos; cada uno de estos síntomas los consultó con un médico general, quien le dijo que eran cambios completamente normales al cargarse con hormonas mensualmente, razón por la que Leidy normalizó cada dolor de cabeza y demás síntomas, relacionándolos siempre a la planificación.

“Yo lo único que pensaba era que todo iba a cambiar, y que mi cuerpo iba a volver a ser el mismo de antes, incluso una amiga me dijo que si empezaba a planificar con esta inyección iba a bajar rápidamente de peso, pero no fue así, yo seguía con el mismo peso de siempre y los dolores de cabeza no paraban, incluso Andrés me decía que estaba bastante irritable”, dijo Leidy al diario El Tiempo.

En marzo de 2020, cuando empezó la pandemia por el coronavirus en Colombia y el mundo, la joven pareja vivió una situación parecida a la de muchos otros colombianos, se quedaron sin trabajo, lo que generó frustración en ambos. Por otro lado, a Jaramillo le cambiaron la marca de la inyección que se aplicaba, pues de la anterior estaban escaseando las dosis a raíz de la pandemia.

Leidy Jaramillo le dijo al medio capitalino que el cambio de inyección no le afectó gravemente, pues los síntomas fueron los mismos, así que ella no les prestó mucha atención; sin embargo, su pareja sí se preocupaba por su estado de salud. “Desde que me cambiaron la inyección yo sentía que todo seguía igual, incluso los mareos eran mayores y por ejemplo un mes mi menstruación era escasa y al otro era normal, mi peso seguía siendo el mismo, pero de un momento a otro me desmayaba sin motivo alguno”, relató la mujer al medio.

Ante la insistencia de Andrés Sánchez para que su pareja consultara al médico por su estado de salud, Jaramillo empezó a pedir citas médicas, algunas de las cuales fueron presenciales y otras de manera virtual. Sin embargo, la mujer explicó a El Tiempo que asistir al médico o realizarse los exámenes que le ordenaban los médicos fue muy complicado porque cada vez había más medidas restrictivas, razón por la que, a pesar de que estaba pálida, con los labios morados y hasta había bajado de peso, no pudo atender su salud de la manera en la que normalmente se haría.

Leidy decidió seguir con su vida normal, bueno, la nueva vida que le trajo la pandemia, y señalando a la nueva inyección como la causa de sus síntomas de siempre y, en esta ocasión, del cansancio extremo y estrés, lo que también relacionó con la situación que se vivía en el mundo y la pérdida de su empleo. Sin embargo, a finales de enero de este año, los dolores abdominales se intensificaron y su pareja le insistió para que acudieran a urgencias, pero ella se negaba, pues temía que la dejaran en el hospital con los pacientes de coronavirus.

En la madrugada del 31 de enero los dolores se hicieron tan fuertes que Leidy tuvo que acceder a ir a urgencias. Fue solo hasta ese momento que un médico le realizó a Leidy una prueba de embarazo, tema que claramente ella nunca había contemplado porque, para ella, todos sus síntomas correspondían a la planificación.

A Jaramillo deciden hacerle una prueba de orina y otra de sangre, para descartar que estuviera embarazada. Sin embargo, ninguna de las pruebas alcanzó a ser necesaria, pues cuando la mujer se encontraba en el baño para recoger su orina, sintió que algo se le desgarró y el dolor fue insoportable, razón por la que se agachó a revisar y ve la cabeza de un bebé saliendo de su interior.

Leidy contó al diario que el grito que dio cuando se percató de lo que estaba saliendo de su cuerpo hizo que un médico la atendiera inmediatamente y la trasladara en una camilla. En el momento en que el profesional de la salud la subió a la camilla, un bebé salió expulsado del cuerpo de Leidy, no hubo necesidad de pujar, ella estaba en estado de shock.

“¡No sabía que estaba embarazada! Fue un niño que nació, como dicen coloquialmente, con el pan bajo el brazo”, concluyó Jaramillo.

“Yo estaba muy preocupado, yo no sabía lo que estaba pasando, nadie me decía nada, fue cuando la enfermera me llamó y me dijo que fuera a donde Leidy, yo entré casi que corriendo, y fue cuando la vi ahí con eso en las manos, pero resultó que eso era un bebé, yo no lo podía creer, es que no le teníamos nada, ni ropa, ni pañales, nada”, dijo Andrés Sánchez a El Tiempo.

A las 4:30 a. m. del 31 de enero de 2021, nació Nicolás, un niño de 38 semanas, pesando 2.500 gramos y midiendo 49 centímetros. Aunque tenía bajo peso, el recién nacido se encontraba en óptimas condiciones y las enfermeras se encargaron de conseguirle pañales y una muda de ropa; a Leidy le preocupó que su bebé presentara problemas porque nunca se cuidó el embarazo y, cada mes, se aplicaba la inyección para planificar, pero sus preocupaciones no tuvieron caso, Nicolás nació en perfecto estado.

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