En un avance sin precedentes para la investigación sobre la vida salvaje en el Ártico, un equipo de científicos ha logrado capturar, por primera vez en la historia, imágenes en vídeo de oseznos polares (cachorros) saliendo de sus guaridas invernales. Este acontecimiento, tan raro como importante, marca un hito en los estudios sobre los osos polares y ofrece una visión única de sus primeros meses de vida.
Las imágenes fueron tomadas por investigadores de varias organizaciones, entre ellas Polar Bears International (PBI), el San Diego Zoo Wildlife Alliance, el Norwegian Polar Institute y la Universidad de Toronto Scarborough.
Este logro se ha hecho público en la revista Journal of Wildlife Management y ha generado una gran expectación debido a la valiosa información que aporta sobre la especie más emblemática del Ártico.
El contexto: la vida de los osos polares

El oso polar (Ursus maritimus) es una de las especies más emblemáticas y vulnerables del Ártico. Las hembras, animales solitarios por naturaleza, se reproducen aproximadamente cada tres años.
Después de aparearse en primavera, las madres se refugian en guaridas que ellas mismas construyen en la nieve y el hielo. Durante el invierno, dan a luz a uno, dos o tres oseznos, que nacen completamente ciegos y con un peso inferior a medio kilogramo.
Según DW, a medida que pasan los meses, los oseznos aumentan de tamaño gracias a la leche materna, que contiene un 31% de grasa.
En primavera, alrededor de los dos o tres meses de edad, los oseznos empiezan a salir de la guarida, un momento crítico para su desarrollo.

La adaptación al ambiente exterior, la relación con la madre y la interacción con el entorno son aspectos fundamentales de este período inicial de vida. Tradicionalmente, este tipo de comportamientos no se había podido estudiar en detalle, dada la remota ubicación de estas guaridas y la dificultad de acceder a ellas sin perturbar a los animales.
El equipo de científicos que ha logrado esta hazaña se preparó durante casi una década para obtener estas imágenes.
Según National Geographic, se utilizó una combinación de tecnologías avanzadas, como cámaras trampa y collares de seguimiento por satélite, que permitieron a los investigadores capturar este momento sin interferir en la vida de los osos.

Las cámaras trampa fueron colocadas en las cercanías de las guaridas en Svalbard, Noruega, una isla remota en el Ártico, mientras que los collares satelitales permitieron realizar un seguimiento de los movimientos de las osas polares y sus crías.
La grabación muestra cómo, uno a uno, los cachorros emergen a través de un agujero de hielo antes de deslizarse y caer sobre el terreno helado. Los científicos lograron documentar su comportamiento en esta fase crítica de su desarrollo.

En algunos casos, las salidas duran solo unos minutos, mientras que en otros, los oseznos permanecen fuera durante varias horas.
Sin embargo, en todas las observaciones, los oseznos rara vez se aventuran sin su madre: las cámaras sólo captaron a los cachorros fuera de la madriguera sin su madre en un 5% de los casos, lo que resalta la dependencia materna durante los primeros años de vida.

Este proceso de crecimiento rápido es crucial para su supervivencia en un entorno tan inhóspito. El comportamiento mostrado en las cámaras trampa reveló que los oseznos dependen casi completamente de su madre durante sus primeros dos años y medio, un período en el que aprenden a adaptarse a las extremas condiciones del Ártico.
Sin embargo, el futuro de estos oseznos está en grave peligro debido al cambio climático. Según National Geographic, el derretimiento acelerado del hielo marino está reduciendo las zonas de caza más importantes para los osos polares.
Esto obliga a los osos a gastar más energía en largas travesías por el agua o a permanecer más tiempo en tierra firme, lo que incrementa la pérdida de grasa corporal, vital para su supervivencia.

Además, como señala DW, se estima que menos del 50% de los oseznos llegan a la adultez, y muchos de ellos mueren antes de alcanzar la madurez debido a las duras condiciones del Ártico.
El International Union for Conservation of Nature (UICN) ha catalogado al oso polar como una especie vulnerable, y se estima que su población global ronda los 21.000 individuos.
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