Casos increíbles en el reino animal: machos que cuidan los huevos de sus crías

En diversas especies, los machos asumen la responsabilidad del cuidado y desarrollo de las crías, desafiando estereotipos tradicionales

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En muchas especies animales, los padres asumen roles vitales en el cuidado de las crías, desafiando creencias comunes (Facebook Minnesota Department of Natural Resources)
En muchas especies animales, los padres asumen roles vitales en el cuidado de las crías, desafiando creencias comunes (Facebook Minnesota Department of Natural Resources)

En el reino animal, las tareas de crianza y cuidado de las crías suelen asociarse principalmente con las madres. Sin embargo, en numerosas especies es el padre quien asume un rol primordial en la protección y desarrollo de su descendencia. Esta práctica desmiente la creencia común y revela la diversidad y complejidad de las estrategias reproductivas en la naturaleza.

Al examinar más de cerca el comportamiento paternal de algunas especies, se pueden observar sorprendentes ejemplos de dedicación y sacrificio por parte de los machos. Estos cuidados pueden incluir desde la incubación de los huevos hasta su defensa frente a depredadores, demostrando que el cuidado paterno es tan vital como el materno en ciertos contextos.

El enfoque de los padres en estos casos no se limita a simples atenciones, sino que implica un compromiso activo en la supervivencia de sus crías. Este fenómeno desafía los estereotipos de género en el mundo animal e invita a reconsiderar la importancia de los padres en el ciclo de vida de sus especies.

Casos de machos que cuidan a sus crías

Pingüino emperador

Durante el invierno antártico, el macho del pingüino emperador cuida al huevo para mantenerlo caliente y seguro (REUTERS/Martin Passingham)
Durante el invierno antártico, el macho del pingüino emperador cuida al huevo para mantenerlo caliente y seguro (REUTERS/Martin Passingham)

El pingüino emperador macho se hace cargo de la crianza de sus crías, especialmente durante el arduo invierno antártico. Después de que la hembra pone el huevo, lo transfiere cuidadosamente al macho, quien lo mantiene caliente incubándolo en una bolsa especial situada en su abdomen, justo encima de sus pies. Durante aproximadamente dos meses, el macho soporta temperaturas extremadamente frías, vientos intensos y la falta de alimento, mientras equilibra el huevo sobre sus patas y lo cubre con su pliegue abdominal para proporcionarle calor constante.

Durante este período, el pingüino macho no se alimenta, subsistiendo únicamente de las reservas de grasa acumuladas previamente. Cuando el huevo finalmente eclosiona, el macho alimenta a la cría recién nacida con una sustancia nutritiva denominada “leche de pingüino”, segregada por una glándula en su esófago. Este cuidado es vital hasta que la hembra regresa con comida desde el océano, relevando así al macho y permitiendo que ambos padres continúen alternándose en la alimentación y protección de su cría.

El águila calva macho caza y lleva alimento al nido, colaborando activamente en la crianza y entrenamiento de las crías (REUTERS)
El águila calva macho caza y lleva alimento al nido, colaborando activamente en la crianza y entrenamiento de las crías (REUTERS)

El águila calva desempeña un papel activo en la crianza de sus crías desde la construcción del nido hasta que las crías son capaces de volar. Inicialmente, ayuda a la hembra en la elaboración del nido, que se ubica en la copa de árboles altos o acantilados, utilizando ramas y hojas para crear una estructura segura. Una vez que la hembra pone los huevos, el macho también participa en la incubación, turnándose con la hembra para asegurar que los huevos reciban calor constante y estén protegidos.

Después de la eclosión, el águila calva macho se encarga de buscar alimento, cazando peces y pequeños mamíferos para nutrir a las crías. Durante las primeras semanas, él lleva la comida al nido y la entrega a la hembra, quien la desmenuza y alimenta directamente a las crías. A medida que las crías crecen y se vuelven más independientes, el padre también las entrena en habilidades de caza y vuelo, asegurándose de que estén preparadas para sobrevivir por sí mismas cuando llegue el momento de abandonar el nido.

Caballito de mar

El caballito de mar macho proporciona un entorno controlado y protegido para los huevos hasta su madurez (Todd Aki)
El caballito de mar macho proporciona un entorno controlado y protegido para los huevos hasta su madurez (Todd Aki)

Los caballitos de mar tienen un sistema de reproducción único en el reino animal, siendo los machos quienes se encargan del cuidado de las crías. Durante el apareamiento, la hembra deposita sus huevos en una bolsa especial situada en el abdomen del macho. Esta bolsa actúa como un entorno controlado, donde el macho fertiliza los huevos y los protege durante todo el período de incubación, que puede durar varias semanas dependiendo de la especie y las condiciones ambientales.

Una vez que las crías están listas para nacer, el macho expulsa a las crías completamente desarrolladas al exterior. A partir de este momento, los caballitos de mar jóvenes son independientes y reciben poco o ningún cuidado adicional por parte de los adultos. Sus pequeños cuerpos están adaptados para sobrevivir por su cuenta, enfrentándose a los desafíos del entorno marino, como la búsqueda de alimento y la evasión de depredadores.

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