El presidente Rodrigo Paz afirmó que el diálogo llevó al levantamiento de bloqueos en algunas zonas de Bolivia, aunque en otras las protestas se intensificaron. Durante la jornada, el mandatario remarcó: “Por medio del diálogo, los puntos de bloqueo desaparecen. Quiero agradecer especialmente, el día de hoy, a Chuquisaca y Potosí por su disposición a cambiar la forma en que Bolivia hace las cosas”.
Paz agradeció además a los sindicatos de fabriles con los que suscribió acuerdos el viernes y a los sectores productivos por avanzar en el objetivo de “recuperar la normalidad” y devolver “la tranquilidad a las familias”.
También instó a “dejar atrás el viejo orden de la confrontación y la conspiración” para avanzar hacia “un nuevo orden basado en la reconciliación y la construcción de la patria”. En ese marco, organizaciones fabriles y sectores productivos respaldaron la prioridad de soluciones, abastecimiento y estabilidad, y aseguraron que “Bolivia apuesta por soluciones, abastecimiento, estabilidad y trabajo”.
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Aunque las negociaciones revirtieron los bloqueos en Chuquisaca y Potosí, el conflicto persistió en otros departamentos. Las centrales obreras departamentales de Cochabamba y Chuquisaca solicitaron al líder de la COB, Mario Argollo, que acepte negociar con Paz sobre las demandas económicas del sector.
La COB convocó a una asamblea en La Paz, donde se reunirán los dirigentes de todas las centrales departamentales para evaluar el desarrollo del conflicto y definir los siguientes pasos.
En contraste con los acuerdos parciales, productores de hojas de coca de Cochabamba, afines al expresidente Evo Morales, reforzaron las medidas de presión y mantuvieron bloqueos que interrumpieron el tránsito entre el este y el oeste del país.
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Según el reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), se contabilizaron 77 cortes de ruta, con 30 en Cochabamba y 21 en La Paz, entre las cifras más altas del día.
El viernes, un multitudinario mitin de campesinos aimaras resolvió aumentar los bloqueos en la ruta hacia Perú y amenazó con cortes de energía y agua en El Alto y La Paz para exigir la renuncia del presidente. La crisis alcanzó un punto crítico por la escasez de alimentos, combustibles y medicinas en las principales ciudades.
El saldo del conflicto incluyó al menos 16 fallecidos, de los cuales 13 murieron por no recibir atención médica debido a los bloqueos de carreteras. Además, las pérdidas económicas ya se estimaron en 2.500 millones de dólares.
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Paz reiteró su agradecimiento a quienes se sumaron a la apertura de rutas y al abastecimiento solidario de las ciudades. “Convirtamos a Bolivia en una nueva cultura de diálogo, donde la palabra y el entendimiento sean las herramientas más poderosas para construir un país que funcione para todos”, expresó en su mensaje en redes sociales. Desde el Ejecutivo se llamó a sostener acuerdos que permitan recuperar la normalidad, proteger el empleo y devolver la tranquilidad a las familias bolivianas.
(Con información de EFE)