Dos ciudadanos de nacionalidad colombiana fueron cobijados bajo prisión preventiva tras ser imputados por el asesinato y posterior decapitación de un hombre de su misma nacionalidad en Chile.
La víctima fue hallada calcinada junto a una Biblia y con armas de fuego, al igual que un importante cargamento de cocaína, según informaron las autoridades chilenas a los medios locales.
Entre los hoy procesados se destaca Abel Stiven Carabalí, identificado como presunto autor material y líder de una organización criminal, y a otro ciudadano colombiano, de 51 años, acusado de actuar como encubridor por ayudar en el traslado del cuerpo.
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Durante la investigación se incautaron 18 kilos de cocaína y cuatro armas de fuego. También, se conoce que otros dos miembros de la organización permanecen prófugos, pero ya han sido identificados.
A los dos colombianos les imputaron cargos por homicidio calificado con los agravantes de premeditación y ensañamiento, así como por tenencia de armas y tráfico de drogas.
Investigación del crimen
El caso se originó la noche del 12 de abril de 2026, cuando vecinos y bomberos acudieron a la zona denominada la Cuesta Zapata, en la población de Curacaví (Chile), alertados por un incendio en pastizales.
Allí encontraron un cuerpo decapitado y calcinado, acompañado de una biblia junto a la cabeza. La Fiscalía de ese país sostiene que este tipo de elementos marca la presencia de prácticas propias del crimen organizado transnacional.
La investigación de las autoridades, revelada por el medio La Tercera, detalló que la víctima era también de origen colombiano, en la que presentaba señales de tortura, con diversas heridas cortopunzantes previas a la decapitación.
“Se aumentó inhumanamente el dolor de la víctima. Así lo dice la autopsia. Esta víctima no solo fue por decapitación, lo que nos produce sorpresa y espanto en Chile. Previo a la decapitación tuvo varias heridas cortopunzantes innecesarias, si el objetivo era matarlo”, indicó La fiscal Carmen Gloria Guevara al citado medio chileno.
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Tras un mes de investigaciones, se produjeron las detenciones de los dos involucrados en el crimen. Las acciones se realizaron en un edificio de Estación Central (Santiago, Chile) luego de que los investigadores rastrearan el recorrido de un taxi registrado por cámaras de seguridad, de acuerdo con videos recopilados por Meganoticias.
El general Jaime Velasco de Carabineros sostuvo que “se logró determinar en primera instancia la persona que habría trasladado este cuerpo a ese lugar. Seguidamente se logró determinar quién estaría vinculado directamente a la muerte de esta persona”.
En los allanamientos se incautaron drogas y armas de diferentes calibres, incluyendo una modificada para simular un fusil de guerra, conforme a lo informado por T13.
El fiscal Héctor Barros explicó que el hallazgo de drogas y armas “le da un matiz distinto” al caso, y subrayó que los implicados son ciudadanos colombianos. Las investigaciones apuntan a un ajuste de cuentas en el contexto del tráfico de drogas, descartándose el secuestro extorsivo.
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Abel Stiven Carabalí, de promesa del fútbol a criminal
El principal acusado, Abel Stiven Carabalí, de 29 años, tuvo una trayectoria deportiva como futbolista amateur en Colombia, incluyendo registros ligados al Deportivo Cali, según los medios chilenos citados.
En redes sociales se encuentran videos que muestran sus destrezas deportivas, en marcado contraste con la gravedad de los hechos por los que ahora es procesado.
Según la Fiscalía, Carabalí se estableció en Chile e integró una banda dedicada al narcotráfico, asumiendo un rol de liderazgo e involucrando a otros ciudadanos de su país.
El vínculo con la víctima, también colombiano y con antecedentes por tráfico de drogas, tiene al menos ocho años de antigüedad y estaría relacionado en un inicio con actividades futbolísticas.
De acuerdo con imágenes de cámaras de seguridad, muestran a Carabalí manipulando un carrito de carga en el estacionamiento de un edificio en Santiago.
Según el Ministerio Público, en ese carro trasladaba el cadáver de su amigo. Posteriormente, junto al otro detenido, habrían transportado el cuerpo en un vehículo hasta Curacaví, donde lo incineraron tras decapitarlo.