El fin de una era en Chile: apagaron todos los teléfonos públicos pero dejaron funcionando uno muy recordado

Solo quedó operativo el del lejano pueblo de Cachiyuyo, protagonista de un querido sopt publicitario de fines de los años 80

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El "apagón" de los teléfonos públicos implicará la remoción de siete mil toneladas de cableado de cobre.

(Desde Santiago, Chile) ¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que llamó a alguien desde un teléfono público? De hecho, ¿cuántos números telefónicos, que no sea el suyo, recuerda de memoria? En las respuestas a estas preguntas radica, probablemente, la razón por la cuál la empresa Movistar decidió desconectar todos los aparatos que se encuentran en las calles de Chile, marcando ciertamente el fin de una era.

“Se acabaron los teléfonos públicos en Chile”, dijo Fernando Saiz, director de Asuntos Públicos de Movistar Chile, en el marco del Mobile World Congress, que se desarrolla por estos días en Barcelona, España.

Saiz dijo a El Mercurio que actualmente esos equipos son sólo “una curiosidad” para los transeúntes. “Ya nadie anda con una moneda en el bolsillo”, reflexionó, con un dejo de nostalgia.

El ejecutivo explicó que la empresa venía “apagando” paulatinamente decenas de teléfonos - aunque muchos de ellos siguen instalados en las calles-, y que hace pocos días el gerente general de la firma tuvo la difícil misión de apretar “off” al último aparato que estaba activo.

Sin embargo, en un acto simbólico no exento de buen ojo comercial, un teléfono público del país quedará activo: nada menos que el emblemático aparato instalado en el lejano pueblo de Cachiyuyo, en la región de Atacama (600 kms al norte de Santiago).

El famoso spot

En 1989, la entonces compañía telefónica CTC lanzó un comercial publicitario que anunciaba la instalación del primer teléfono público en esa zona rural. Dada su buena factura, el comercial caló hondo en los espectadores, ganó premios e hizo conocida a esa pequeña localidad entre los chilenos, instalando el nombre de Cachiyuyo en el inconsciente colectivo.

Según Saiz, la decisión de mantener “prendida” esa línea tiene como fin “seguir dándole vida a un teléfono tan querido por los chilenos”. Por último, detalló que la desconexión de los teléfonos públicos en el país implicará la remoción de siete mil toneladas de cableado de cobre, lo cual además ayudará a que no se produzcan cortes de otros servicios.