La nueva camada de presidentes jóvenes de Sudamérica: ¿cómo se explica el cambio en la tendencia?

Tanto Noboa como Peña, dos mandatarios que asumieron este año en sus países, aseguran que la edad incide en cómo se relacionan entre ellos y en el mensaje que le pasan a los jóvenes de sus países

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Daniel Noboa es el presidente más joven de Latinoamérica. Ganó las elecciones con 35 años y antes de asumir festejó su nuevo cumpleaños (Instagram/Lavinia Valbonesi)
Daniel Noboa es el presidente más joven de Latinoamérica. Ganó las elecciones con 35 años y antes de asumir festejó su nuevo cumpleaños (Instagram/Lavinia Valbonesi)

(Washington, Estados Unidos) El flamante presidente de Ecuador Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña, el chileno Gabriel Boric y el uruguayo Luis Lacalle Pou son cuatro presidentes sudamericanos con una característica en común que, según alguno de ellos, dice mucho de la forma de gobernar y entender la política.

No se trata ni de sus perfiles ideológicos, que son bien variados. Tampoco de su background: Noboa se define de centroizquierda y viene del empresariado, Peña es parte de un partido tradicionalmente de derecha y viene de ser economista en organismos internacionales, Boric es de la izquierda chilena y proviene de los movimientos estudiantiles, y Lacalle es de centro derecha y trabajó toda su vida en política.

Los cuatro líderes sudamericanos comparten la característica de ser los presidentes más jóvenes en la historia democrática reciente de sus países. Tanto Noboa, que asumió la presidencia de Ecuador por 18 meses la semana pasada, como Boric, ganaron las elecciones en sus países con 35 años; Peña tomó el poder en agosto con 44 años y Lacalle Pou, en su segundo intento, ganó la Presidencia uruguaya en 2019 con 46 años.

De los 10 países del continente hay un quinto que sumará su integrante a esa lista. Aunque con algunos años más que el resto, Javier Milei, asumirá el próximo domingo 10 la presidencia de Argentina con 53 años y 49 días. Superará en juventud así por muy poco a Néstor Kirchner, que asumió en 2003 con 53 años y 89 días, lo que lo transformará en el presidente argentino más joven desde la restauración democrática de 1983.

Qué dicen Noboa y Peña sobre su edad y la forma de gobernar

En un región como la sudamericana, donde lo que ha primado en el último medio siglo ha sido la gerontocracia, una baja en el promedio de edad de los presidentes, según entienden ellos mismos, implica un cambio en la forma de hacer política y de gobernar.

Los presidentes de Paraguay, Santiago Peña y de Chile, Gabriel Boric, aseguran tener una buena relación pese a las diferencias ideológicas (EFE/ Presidencia De Chile)
Los presidentes de Paraguay, Santiago Peña y de Chile, Gabriel Boric, aseguran tener una buena relación pese a las diferencias ideológicas (EFE/ Presidencia De Chile)

“Yo creo que esta generación de políticos, o esta generación de presidentes, somos menos sectarios. Entendemos que podemos tener visiones diferentes y nos aceptamos. Creo que también es parte de un cambio cultural que están viviendo toda nuestra sociedades”, dijo Santiago Peña a Infobae.

En ese sentido puso como ejemplo su sintonía con Boric, pese a las diferencias ideológicas que pueda tener con el presidente chileno. O cómo él ha logrado establecer una excelente relación con el presidente de Brasil, Lula Da Silva, con quien tampoco profesa las mismas ideas.

“Creo que la polarización, que fue una estrategia política de influir el miedo, de generar división en la sociedad, está dejando lugar a una nueva corriente que está diciendo ‘no dejemos que los tambores de guerra nos dividan’”, agregó el presidente paraguayo. Según él, su generación entiende que es posible mantener vínculos entre los países “sin mirar ideológicamente, respetando las diferentes visiones” de cada uno.

Lacalle Pou y Peña también tienen muy buena sintonía. Además de la edad, en ese caso, los unen perfiles ideológicos similares e intereses comunes para Uruguay y Paraguay
Lacalle Pou y Peña también tienen muy buena sintonía. Además de la edad, en ese caso, los unen perfiles ideológicos similares e intereses comunes para Uruguay y Paraguay

Noboa tiene una posición similar. Cree que las nuevas generaciones logran romper con paradigmas de cómo funcionaban las cosas antes. Por ello, apostó también a un gabinete joven, que tiene el promedio de edad más bajo de toda la historia del país con 42 años: la ministra más joven tiene 26 años y el mayor 61.

“Ese también es un gran cambio. Nuestro Ministro de Energía y Minería va a cumplir 36 años y es experto en energías renovables. Normalmente eran hombres mayores que contaban con 30 años de experiencia en el negocio petrolero. Y comienzan las ataduras”, dijo el mes pasado en Washington Noboa, que asumió la semana pasada el gobierno luego de una grave crisis energética en Ecuador.

El mensaje que pretende transmitir el nuevo presidente con esta impronta es que en el Ecuador que él aspira, los jóvenes tienen oportunidades. A Noboa lo eligieron mayoritariamente los jóvenes.

Daniel Noboa asumió la presidencia la semana pasada y no solo hace gala de su juventud sino también de la de su gabinete, que incluye a una ministra de 26 años (Europa Press)
Daniel Noboa asumió la presidencia la semana pasada y no solo hace gala de su juventud sino también de la de su gabinete, que incluye a una ministra de 26 años (Europa Press)

“No estoy jugando con las edades de las cosas. Pero sí lo digo para darle también ese sentido y mostrarle a la gente que puede triunfar. Prepárate. Si trabajas duro, no importa si eres un hombre o eres una mujer, puedes estar en la posición de poder. Y hazlo. Eso es lo que tenemos que transmitir. Necesitamos dar esa esperanza. Necesitamos mostrarlo y actuar en consecuencia”, dijo Noboa en un evento del Diálogo Interamericano en la capital de Estados Unidos días antes de asumir.

Cuatro jóvenes, otros no tanto

El promedio de edad de los presidentes de América del Sur al 1° de diciembre de 2023 es de 55,5 años, uno de los más bajos de las últimas décadas. Incluso desde el 10 de enero, cuando asuma Javier Milei en Argentina, el promedio será más bajo (54,4), dado que tiene casi 11 años menos que Alberto Fernández.

Luiz Inacio Lula da Silva, el presidente de Brasil (Europa Press)
Luiz Inacio Lula da Silva, el presidente de Brasil (Europa Press)

En la otra punta de la tabla de edad de los mandatarios está Lula Da Silva, que con 78 años lidera su tercer mandato en Brasil. Pero el resto, la gran mayoría está entre los 60 y los 65 años. Tal es el caso de Luis Arce de Bolivia (60), Dina Boluarte de Perú (61), Gustavo Petro de Colombia (63). El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, tiene 61 años.

Diez años atrás, en diciembre de 2013, el promedio de edad era bastante más alto: 59,3 años. Ninguno de los presidentes activos en ese momento tenía menos de 50 años. En 2003, 20 años atrás, el promedio era de 55,2 años. Tampoco había ninguno menor de 50. Y 30 años antes, en diciembre de 1993, el promedio de edad era 64,1 un años. El más joven de los presidentes en ese entonces era Luis Alberto Lacalle, el padre del actual presidente uruguayo, que tenía 52 años.

Los presidente de Chile, Eduardo Frei; Brasil, Itamar Franco; Argentina, Carlos Menem; Paraguay, Juan Carlos Wasmosy; y Uruguay, Luis Lacalle  durante una cumbre del Mercosur en Buenos Aires
Los presidente de Chile, Eduardo Frei; Brasil, Itamar Franco; Argentina, Carlos Menem; Paraguay, Juan Carlos Wasmosy; y Uruguay, Luis Lacalle durante una cumbre del Mercosur en Buenos Aires

Tanto en 2003 como en 2013 los presidentes más jovenes del momento eran ecuatorianos (Lucio Gutiérrez con 46 años y Rafael Correa con 50) y los mayores era los de Uruguay (Jorge Batlle con 76 años y diez años después José Mujica con 78 años).

Qué dice la historia y cómo se explica el cambio

Que Noboa o Boric hayan ganado las elecciones con 35 años es una novedad para este siglo y la parte final del anterior. Pero en el pasado era natural que personas de sus edades asumieran el poder en sus países.

Pero eso tiene dos explicaciones: la primera es que la esperanza de vida de las personas hace más de un siglo era mucho más baja. La otra razón de fondo es que al poder, sobre todo luego de las revoluciones, se llegaba por haber ganado en el campo de batalla. Y quienes lideraban esas luchas era gente joven.

Luis Lacalle Pou cumplió 50 años; el mexicano, Andrés Manuel López Obrador 70 años; Gustavo Petro de Colombia, 63 años; el boliviano, Luis Arce 60 años; y Gabriel Boric de Chile 37 años (EFE/ Elvis González)
Luis Lacalle Pou cumplió 50 años; el mexicano, Andrés Manuel López Obrador 70 años; Gustavo Petro de Colombia, 63 años; el boliviano, Luis Arce 60 años; y Gabriel Boric de Chile 37 años (EFE/ Elvis González)

Por eso, el profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad de Georgetown, Erick Langer, considera que el fenómeno detrás de la victoria de presidentes como Noboa o Boric “es nuevo” en la región y “hay varias razones para entender por qué eso está pasando ahora”, según dijo en diálogo con Infobae.

“Uno es que los medios sociales se han vuelto mucho más importantes. Entonces hacerse conocer ahí es más sencillo y uno puede crear una tendencia”, dijo Langer.

Otro de los elementos que explica este cambio en la edad de algunos presidentes es que empiezan a aparecer movimientos nuevos, con gente que viene desde afuera de los partidos más tradicionales. Al menos eso sucede en tres de los cinco casos: Boric, Noboa y Milei.

“Creo que esto tiene que ver en algunos casos con movimientos políticos nuevos. En el caso de Boric era un movimiento completamente nuevo, que no encajaba en realidad dentro de la estructura partidista chilena. Venía desde afuera, desde este mundo estudiantil”, dijo Langer. En Ecuador es similar el proceso, aunque la diferencia es que en Ecuador la inestabilidad de los movimientos políticos es más fuerte.

Según el historiador, si bien los presidentes más jóvenes suelen tener mejores gestiones, eso no es tanto un indicador por la edad, sino por la renovación que encarnan en muchos casos. “Parece más importante ver si es la primera vez que son gobierno o es su segundo período. Por lo general los líderes reelectos -ya sea inmediatamente o despues de un tiempo- no tienen una gestión exitosa, por más que hayan tenido una buena o relativamente buena la primera”, agregó Langer.

Por tanto, más que si son jóvenes los presidentes, lo que incide más es si vienen de un movimiento nuevo que busca transformaciones o no.

Por último, el historiador señaló que un factor que ayuda a considerar que tienen más chances de éxito es que los jóvenes, por una cuestión natural, son más más dinámicos y por lo general tienen más capacidad de trabajo. Pero agregó que hay un dato que mitiga ese factor: “Ahora los presidentes tienen mucha gente que trabaja para ellos”.

Entonces, para Langer, más que solo ver la edad del presidente es importante ver cómo son sus equipos. “Es importante ver con quienes se rodean. No solamente importa el líder máximo, sino los subgerentes digamos, los que están poniendo en práctica las ideas del líder”, señaló.