La mordaz frase con la que monseñor Rolando Álvarez se burló de la dictadura de Daniel Ortega

En siete palabras desarmó toda la escenografía montada para presentarlo como un reo privilegiado. “Y la cara, ¿cómo me la ven?”, dijo ante las cámaras

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Video publicado por Canal 4 y otros medios oficialistas de Nicaragua.

El sábado pasado, el régimen de Daniel Ortega decidió dar la “prueba de vida” que exigían organismos de derechos humanos y personalidades sobre monseñor Rolando Álvarez, el obispo católico que mantiene encarcelado por razones políticas desde agosto del año pasado, y de quien no se sabía nada en los últimos 43 días.

Para presentarlo se preparó toda una escenografía en la cárcel Modelo, que comprendió almuerzo, visita familiar, cortinas en las paredes, mesa con manteles, uniforme nuevo de reo, cámaras, entrevistas a medios oficialistas, y un trato exageradamente obsequioso, muy distante del tratamiento hostil y agresivo que le dispensaban Daniel Ortega y los más visibles de sus simpatizantes hasta pocos días antes.

Está en la Cárcel Modelo, lógico, si él es un hombre común y corriente. ´El hábito no hace al monje´. Ahí lo que tenemos son comportamientos de soberbia de quien se considera ya el jefe de la Iglesia de Nicaragua, el líder de la Iglesia latinoamericana, y debe pensar en optar a ocupar el cargo de Su Santidad el Papa. ¡Sí, está desquiciado! ¡Está desquiciado!”, dijo Ortega de Álvarez el 9 de febrero, luego que este se negara a ser desterrado.

“Ahora que llegó a La Modelo, llegó que era un energúmeno; o sea, no tiene el coraje, no puede tener el coraje de Cristo, que aguantó los azotes y soportó la crucifixión... ¡No, no acepta ni siquiera que lo metan en una celda donde hay centenares de presos!”, añadió el dictador nicaragüense en un mensaje trasmitido en cadena de radio y televisión en el que relató la negativa del obispo y el destierro de otros 222 presos políticos.

Monseñor Álvarez, 56 años, es obispo de la Diócesis de Matagalpa, y una de las voces más críticas de la Iglesia Católica de Nicaragua. Desde el púlpito reclamaba el respeto a los derechos humanos y la libertad de los nicaragüenses.

A principios de agosto del 2022, la policía nicaragüense rodeó el Palacio Episcopal de Matagalpa donde residía, y mantuvo un sitio en el edificio durante 15 días, sin dejar salir al obispo y a su equipo de trabajo.

La madrugada del 19 de agosto los agentes irrumpieron violentamente en la residencia y apresaron a Álvarez y a siete de sus colaboradores cercanos.

El 9 de febrero, el obispo encarcelado se negó a montarse en el avión en el que el régimen de Ortega pretendía enviarlo desterrado a Estados Unidos, junto a otros 222 presos políticos.

“Cuando él está haciendo la fila, ya llega a las gradas del avión, a la entrada ya para que pase, entonces empieza a decir que él no se va, que primero tendría que hablar con los obispos, reunirse con los obispos, y exige una reunión con los obispos. ¡Una cosa absurda! Si lo que hay es una decisión del Estado nicaragüense, que no la puede cuestionar él como nicaragüense, no la puede cuestionar”, se quejó Ortega.

Ese mismo día, según relató Ortega, el religioso fue sacado del régimen de cárcel domiciliar en el que se le mantenía y fue enviado a la Cárcel Modelo, del Sistema Penitenciario. Al día siguiente, en un juicio sumario, fue condenado 26 años y cuatro meses de cárcel por los supuestos delitos de traición a la patria y difusión de noticias falsas.

Desde entonces no se supo más de él, y organismos de derechos humanos y personalidades comenzaron una campaña para que el régimen diera una prueba de vida sobre monseñor Álvarez.

Estoy profundamente preocupada por el obispo Rolando José Álvarez Lagos”, publicó en sus redes sociales la defensora de derechos humanos Bianca Jagger. “Nadie sabe su paradero. Su familia ha estado tratando de averiguar dónde está, pidiendo a las autoridades que les permitan traerle sus medicamentos, comida y agua, pero en vano. Estoy pidiendo a Daniel Ortega y Rosario Murillo que me proporcionen una ´prueba de vida´. Queremos saber que Monseñor Rolando Álvarez Lagos está vivo y con buena salud”.

El sábado pasado, el régimen de Ortega respondió con una esmerada puesta en escena.

Para la presentación de monseñor Rolando Álvarez se organizó una comida filmada y fotografiada en la que le acompañaron sus hermanos Manuel y Vilma Álvarez Lagos. (Foto 19 Digital)
Para la presentación de monseñor Rolando Álvarez se organizó una comida filmada y fotografiada en la que le acompañaron sus hermanos Manuel y Vilma Álvarez Lagos. (Foto 19 Digital)

A la ex guerrillera y ex presa política, Dora María Téllez, varios detalles de este acto le llamaron la atención. “La escenografía. Cortinas para crear ambiente y ocultar las paredes; muebles de sala, comedor con mantel y hielera de mesa. Platos servidos y demás. Parecida a la parafernalia que montaron en diciembre y enero con nosotros. Yo le llamé a eso “efecto Cenicienta”, porque después del teatro regresás a la celda en las condiciones conocidas”, señala.

“Lo presentaron vestido de preso, no de civil, aunque no en chinelas sino con zapatos. Habitualmente debe estar en chinelas. A los sacerdotes en El Chipote siempre los sacaron a visita vestidos de civil. O sea, quisieron mostrarlo como preso, pero bien tratado”, añade.

Sin embargo, el reo que presentaron este sábado estaba lejos de ser el energúmeno que describió Daniel Ortega.

En el video difundido por el régimen en sus medios de comunicación, se ve a monseñor Rolando Álvarez sonriente, enflaquecido, con más canas, en traje de preso, comiendo en una mesa con dos de sus hermanos, Vilma y Manuel Álvarez Lagos. Se ven flashazos y se oyen disparos de cámara fotográfica todo el tiempo.

En algún momento, uno de los custodios penitenciarios lo llama y lo saca de la sala. Luego el obispo regresa y se dirige al periodista del oficialista Canal 4, Juan Cortés, quien con extrema amabilidad lo entrevista.

-Nos alegra verlo bien, saludable -dice el periodista, en un parte de la conversación.

-¿Me ves bien? ¿Y la cara cómo me la ves? -responde con una sonrisa el obispo preso.

La frase de Álvarez ha dado lugar a múltiples interpretaciones. Para el analista político Eliseo Núñez, la pregunta del obispo ante las cámaras oficialistas es “un mensaje abstracto con un enorme significado”. Podría ser, dice, un mensaje de que ha sido agredido o “tiene que ver con su posición de dar la cara permanentemente ante la dictadura y la represión que Ortega ha desatado”.

La ex presa política Dora María Téllez cree que el religioso “probablemente se refería a manchas en la cara. Yo tengo despigmentación por falta de sol. A él se le ve algo como manchas o despigmentación en la cara”.

Muchas personas entendieron la frase como una burla al teatro montado para su presentación e interpretaron el “ver la cara” como sinónimo de “tomar el pelo”, de “ver la cara de tonto”, y las redes sociales se llenaron de memes con la frase. Tanto Núñez como Téllez creen que también ese podría ser el sentido.

Para Luciano García, presidente del organismo Hagamos Democracia, con el “¿Y la cara como me la ven?”, monseñor Álvarez está diciendo “a mí no me ha doblegado”.

Monseñor Rolando Álvarez es un señor lleno de Dios, con una fortaleza increíble”, dice García, quien considera que también el religioso llamó a Rosario Murillo y a Daniel Ortega al arrepentimiento y la salvación. “Es un mensaje fuerte al régimen donde le está diciendo que si no hacen un cambio van para el infierno”.

Téllez afirma que Álvarez es “una piedra en el zapato” para Ortega. “Álvarez es un problema grandísimo para ellos. Es el emblema de la persecución a la iglesia católica de Nicaragua al más alto nivel. Y eso ya ha tenido repercusiones importantes”, dice.

Añade que el régimen de Nicaragua lo llevó a la cárcel Modelo “para mostrar que se tiene que hacer su voluntad”, pero “probablemente esa escenografía sea la forma en que ellos están comenzado a bajarse del caballo con monseñor y eventualmente liberarlo o sacarlo del país”.

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