Uruguay negocia con Johnson & Johnson la compra de sus vacunas contra el coronavirus de una sola dosis

El gobierno de Lacalle Pou, que ya anunció acuerdos con Pfizer y Sinovac, espera los últimos resultados de los ensayos clínicos para concretar la operación. Este desarrollo podría provocar una aceleración en las campañas de vacunación en todo el mundo

La vacuna de Johnson & Johnson contra el coronavirus se administrará con una sola dosis (Reuters)
La vacuna de Johnson & Johnson contra el coronavirus se administrará con una sola dosis (Reuters)

Uruguay ya negocia con la farmacéutica multinacional Johnson & Johnson la compra de su prometedora vacuna contra el coronavirus. Según detalló El País, la comisión ad hoc que viene relevando las ofertas entiende que esta vacuna es “muy buena” porque, a diferencia de los otros desarrollos, se suministra en una dosis y podría provocar una aceleración en las campañas de vacunación en todo el mundo.

La vacuna de Johnson & Johnson, de hecho, fue una de las grandes apuesta del gobierno estadounidense, por la que desembolsó en agosto más de USD 1.000 millones para su financiación. Los resultados del ensayo clínico habían sido prometidos para mediados de enero, pero aún no han sido publicados. De ahí que todavía no haya sido aprobada por ninguna agencia de medicamentos

Johnson & Johnson usa la tecnología de vector viral. Inyecta un virus diferente y menos dañino que contiene los genes de la proteína espiga del coronavirus, y eso desata la respuesta inmune. En ese sentido funciona similar a la vacuna rusa, Sputnik, pero en una sola dosis. Los rusos habían previsto dos dosis porque en la segunda administración se suministra otro virus para evitar que el cuerpo genere una reacción de respuesta descontrolada.

La vacuna de Johnson & Johnson se conserva por tres meses a una temperatura de entre -2° y -8°C. Y dura hasta dos años en un congelador por debajo de los 20° bajo cero.

Las novedades sobre el desarrollo de Johnson & Johnson se suman a los anuncios del presidente Luis Lacalle Pou el jueves pasado en los que confirmó que acordó con los laboratorios de las vacunas de Pfizer/BioNTech y la china Sinovac para comenzar lo antes posible con la campaña de vacunación contra el COVID-19 en el país, que actualmente está viviendo un alarmante aumento de casos y ha cerrado sus fronteras para impedir la propagación del coronavirus.

“El Gobierno acaba de cerrar un acuerdo con Pfizer y Sinovac para el suministro de vacunas a nuestro país. Al mismo tiempo estamos negociando la compra de más vacunas con otros proveedores”, reveló Lacalle Pou a través de su cuenta de Twitter y añadió que en las próximas horas se brindaría más información al respecto.

Uruguay era uno de los dos países de Sudamérica, con Paraguay, que aún no había anunciado la compra de vacunas con ningún laboratorio, si bien el Ejecutivo de Lacalle Pou había adelantado que estaba en negociaciones con varios laboratorios y que no podía revelar más detalles por confidencialidad.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou. EFE/Raúl Martínez/Archivo
El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou. EFE/Raúl Martínez/Archivo

Ayer Uruguay batió su récord diario con 17 muertes por el covid-19 en una jornada en la que se registraron 1.186 nuevos casos para llegar a la cifra de 8.091 activos, según detalló el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae). Con los 17 fallecidos de esta jornada el país contabiliza 364 muertes desde el inicio de la pandemia.

“Zona roja de riesgo”

Según información brindada por el Grupo Uruguayo Interdisciplinario de Análisis de Datos de COVID-19 (GUIAD-COVID-19), Uruguay entró la semana pasada en la zona roja de riesgo de la pandemia de coronavirus del índice de Harvard, es decir, un promedio de 25 casos cada 100.000 personas por semana.

Tres de los 19 departamentos (provincias) del país se encuentran en zona roja de riesgo: Rivera (norte, fronterizo con Brasil), con 46,84 casos por cada 100.000 habitantes; Montevideo (sur), con 39,79; y Rocha (sureste, también fronterizo), con 32,01, según los gráficos del GUIAD-COVID-19.

Ante esta situación comenzaron a escucharse las voces de científicos que reclaman al Ejecutivo más restricciones. Entre ellos, el infectólogo e investigador Julio Medina, quien estableció como “prioritario” proteger el sistema de salud. “El virus está por delante, nos ha sacado aún más ventaja”, escribió en Twitter, y argumentó: “221 días para pasar de verde a amarillo / 56 días para pasar de amarillo a naranja / 32 días para pasar de naranja a rojo”.

Debido al aumento de casos en las últimas semanas, en lo que constituye la primera ola de la pandemia en el país, el Gobierno uruguayo informó el pasado 6 de enero que mantendrá sus fronteras cerradas (incluido para uruguayos y residentes) hasta finales de mes.

No obstante, el presidente anunció la ampliación de dos horas del cierre de bares y restaurantes, que hasta el 10 de enero era la medianoche, y la reapertura de espectáculos públicos. En ambos casos, lo dejó a criterio de las autoridades locales que, como en Montevideo, optaron por medidas más restrictivas.

Entre las medidas activas, se mantiene la regulación por ley del derecho de reunión -vigente por dos meses- en aglomeraciones con peligro sanitario, así como la recomendación del teletrabajo.

Uno de los peligros que se observa en estos días es el regreso de muchos montevideanos que salieron hacia la costa para su período vacacional, con la consiguiente relajación de medidas de protección, y que se incorporan a su puesto de trabajo. Frente a esto, las autoridades emitieron un comunicado en el que recomendaron, siempre que sea posible, teletrabajo y aislamiento social durante 10 días.

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