Brasil ordenó el retiro de todo el personal diplomático de la embajada y los consulados de Venezuela

Además, notificó al gobierno de Nicolás Maduro que retire a sus representantes en territorio brasileño

Jair Bolsonaro y Juan Guaidó durante un encuentro en Brasilia (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Jair Bolsonaro y Juan Guaidó durante un encuentro en Brasilia (REUTERS/Ueslei Marcelino)

El gobierno de Brasil ordenó el retiro de “todos” sus diplomáticos y funcionarios del servicio exterior en Venezuela, al tiempo que notificó al gobierno de Nicolás Maduro que retire a sus representantes en territorio brasileño, informaron fuentes del gobierno a AFP.

“Todos los funcionarios del servicio exterior brasileño fueron retirados. No quedará nadie en toda Venezuela”, indicó la fuente, luego de que se publicara este jueves en el Diario Oficial el retiro de cuatro diplomáticos y de una decena de funcionarios de su embajada y de sus consulados en Venezuela.

La decisión fue firmada por el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo. Según O Globo, aún se evalúa cómo será prestada la asistencia consular para los ciudadanos en el país.

Brasil forma parte de la cincuentena de países que consideran ilegítimo al gobierno de Maduro y reconocen al opositor Juan Guaidó como mandatario encargado. El gobierno brasileño también reconoce a la embajadora designada por Guaidó en Brasil, María Teresa Belandria.

Entre los diplomáticos está el jefe de la embajada, Rodolfo Braga, y la cónsul general de Caracas, Elza Moreira Marcelino de Castro. La cancillería brasileña también ordenó el retiro de once funcionarios de esas delegaciones, entre ellos seis de la embajada y consulado en la capital venezolana.

La fuente no pudo detallar cuál sería la fecha de salida de los funcionarios brasileños, pero informaciones citadas por la prensa brasileña indican que el proceso de retirada de todo el personal culminaría en dos meses. Con todo, la medida no implica que se cierre la embajada.

El gobierno canadiense había adoptado una medida similar el año pasado, sin romper las relaciones diplomáticas con Venezuela. En el caso del gobierno de Jair Bolsonaro, aún no se sabe si adoptará una posición más extrema, así como tampoco está claro qué pasará con las propiedades que pertenecen al estado brasileño, incluida la residencia del embajador, ubicada en uno de los barrios más sofisticados de la capital venezolana, el Country Club, que se sometió a una renovación casi total hace unos años. Hay muebles y obras de arte de alto valor, cuyo destino aún es incierto.

Foto de archivo de Nicolas Maduro, gesticulando en una rueda de prensa en el Palacio de Miraflores (REUTERS/Fausto Torrealba)
Foto de archivo de Nicolas Maduro, gesticulando en una rueda de prensa en el Palacio de Miraflores (REUTERS/Fausto Torrealba)

Las relaciones entre Brasil y Venezuela atraviesan una etapa de tensiones desde que Brasil impulsó la suspensión de Caracas del Mercosur, en agosto de 2017, durante el gobierno de Michel Temer. El mismo año, el gobierno de Nicolás Maduro expulsó al entonces embajador brasileño, Rui Pereira.

Se calcula que unos 10.000 brasileños viven en territorio venezolano, donde dependen del servicio consular brasileño para emisión de documentos de identidad. Aún “está en consideración del gobierno brasileño el modo en que será prestada la asistencia consultar”, agregó la fuente.

En las últimas semanas, Maduro acusó a Bolsonaro, a quien califica de “fascista”, de arrastrar a las Fuerzas Armadas de Brasil “a un conflicto armado contra Venezuela” y realizó ejercicios militares a mediados de febrero.

El mandatario chavista se refería al asalto perpetrado por militares desertores contra un destacamento de la Fuerza Armada venezolana en el estado Bolívar (sur, fronterizo con Brasil) el pasado 22 de diciembre. Tras el hecho, cinco militares venezolanos pidieron refugio en Brasil.

Ernesto Araujo, ministro de Exteriores de Brasil (REUTERS/Adriano Machado)
Ernesto Araujo, ministro de Exteriores de Brasil (REUTERS/Adriano Machado)

Países como Estados Unidos y Colombia cerraron sus embajadas en Caracas, expulsaron a los diplomáticos de Maduro y aceptaron como embajadores a enviados alineados con Guaidó. Aunque también reconocieron al opositor, los países europeos siguieron recibiendo a los funcionarios de Maduro y mantuvieron una presencia diplomática en Venezuela.

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