Gente hace fila para votar en la segunda vuelta de la elección presidencial de Uruguay en El Cerro en Montevideo. 24 de noviembre de 2019. (REUTERS)
Gente hace fila para votar en la segunda vuelta de la elección presidencial de Uruguay en El Cerro en Montevideo. 24 de noviembre de 2019. (REUTERS)

Unos 2,6 millones de uruguayos estaban habilitados para votar este domingo en un balotaje para elegir nuevo presidente entre el favorito opositor Luis Lacalle Pou (centroderecha) y el oficialista Daniel Martínez (izquierda).

En una región que ha visto el ascenso de la ultraderecha en Brasil y la vuelta de la izquierda en Argentina, Uruguay podría -según las encuestas- dar un viraje a 15 años de gobierno del Frente Amplio, una coalición de partidos de izquierda que reúne a socialistas, comunistas, exguerrilleros y ortodoxos económicos.

Lacalle Pou sostuvo en declaraciones a la prensa de camino a votar que mantiene contacto permanente con los líderes de los partidos que lo apoyan y que estarán “todos juntos” en la noche en un acto tras conocerse los resultados de la elección. El ex senador auguró que el próximo gobierno deberá “zurcir en el centro”, descartó anunciar un eventual gabinete de inmediato, y sostuvo que de ganar se reunirá también con la dirigencia del Frente Amplio antes de asumir.

Luis Lacalle Pou (Reuters)
Luis Lacalle Pou (Reuters)

De su lado, Martínez dijo que “gane quien gane”, la dirigencia política deberá “construir para el país”. “¡Viva la democracia!”, exclamó. Por su parte, el presidente saliente, Tabaré Vázquez, se refirió a la convulsionada América Latina, con varios países envueltos en protestas sociales, y dijo que Uruguay seguirá “todos los pasos constitucionales y legales” para un cambio de mandatario el 1 de marzo de 2020.

Daniel Martinez (REUTERS)
Daniel Martinez (REUTERS)

A las 16H45 locales (19H45 GMT) ya había votado más del 70% de los habilitados, informó a la prensa el presidente de la Corte Electoral, José Arocena.

Tras la primera vuelta de octubre, Lacalle Pou, del Partido Nacional, logró reunir en una alianza a todo el arco opositor, incluidos el liberal Partido Colorado, el derechista Cabildo Abierto, liderado por el excomandante en jefe del Ejército Guido Manini Ríos, o el socialdemócrata Partido Independiente.

Luego de tres mandatos consecutivos, el Frente Amplio pugna por mantenerse en el gobierno al que llegó en 2005. Pero con un desempleo del 9,5%, una economía estancada con un persistente déficit fiscal del 4,9% del PIB, y un aumento del 45% en el número de homicidios entre 2017 y 2018, en un país considerado seguro en el contexto latinoamericano, Uruguay podría cambiar de signo político este domingo.

El candidato opositor anunció que, en caso de victoria, su primera decisión será enviar al Parlamento una “ley de urgente consideración” con la que pretende adoptar medidas rápidas en 90 días. Este proyecto busca declarar la “emergencia” de seguridad, eliminar los pagos obligatorios por vía de entidades financieras introducidos por el Frente Amplio, y liberar la importación de combustible en un país donde una empresa estatal tiene el monopolio y los precios del carburante están entre los más altos del mundo. Lacalle Pou planteó asimismo un ordenamiento de las cuentas públicas para controlar el déficit fiscal mediante ahorros de hasta 900 millones de dólares en el Estado.

Uruguay formó parte de un grupo de países que viró hacia administraciones de izquierda en la década pasada, cuando gobernaron Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, o Rafael Correa en Ecuador. Muy cercano al chavismo venezolano, el Frente Amplio llegó al gobierno de la mano de Vázquez, continuó con José Mujica en 2010, y volvió a Vázquez en 2015. Aunque obtuvo casi el 40% de los votos en primera vuelta, esta coalición no ha logrado mantener el apoyo entre sus seguidores de cara al balotaje del domingo, que se definirá por mayoría simple de votos.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: