Vetos cruzados y el voto árabe marcan las consultas para formar Gobierno en Israel

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Jerusalén, 5 nov (EFE).- Los vetos cruzados entre bloques y el papel decisivo de los partidos árabes marcaron este jueves la ronda de consultas del presidente de Israel, Isaac Herzog, que encargará el domingo la formación de Gobierno tras una jornada en la que la oposición rechazó cualquier fórmula de unidad con Benjamín Netanyahu y el Likud tachó de "ilegítimas" a las formaciones árabes.

"Los resultados de las consultas pueden parecer claros, pero la autoridad que me otorga la ley es determinar quién tiene la capacidad de formar un Gobierno, y eso no está del todo claro, dados los vetos mutuos entre los bloques y dentro de los propios bloques", afirmó Herzog al término de la ronda, en la que el líder opositor Gadi Eisenkot sumó 67 recomendaciones, frente a las 46 de Netanyahu.

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Sin los 19 escaños de la Lista Conjunta y la islamista Raam, que respaldaron a Eisenkot, el bloque opositor no alcanzaría la mayoría de 61 diputados en la Knéset (Parlamento).

"Cuando venimos a recomendar a quién formará este Gobierno, y es Eisenkot, no es por amor", dijo el diputado de la Lista Conjunta Ahmad Tibi, cuyo partido no pide carteras, pero está dispuesto a apoyar desde fuera un Ejecutivo de Eisenkot con tal de poner fin a la "incitación" de Netanyahu contra los ciudadanos árabes de Israel.

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El líder de Raam, Mansur Abás, defendió ante Herzog el plan de Donald Trump para Gaza y el desarme de Hamás, pero eludió calificar a la milicia de organización terrorista: "Somos un puente; no destruyamos este puente. Por favor, permítame conservar un margen para protegerme a mí mismo y a mi familia".

Para el Likud, esos apoyos invalidan cualquier Gobierno opositor. "Representan más a los terroristas que a los árabes de Israel", afirmó el jefe de la coalición, Ofir Katz, mientras que el ministro de Educación, Yoav Kisch, calificó a los partidos árabes de "ilegítimos".

Para "evitar nuevas elecciones", Herzog planteó a varias formaciones un Gobierno de unidad con el Likud o un "reparto del poder", es decir, una rotación en el cargo de primer ministro entre Eisenkot y Netanyahu, pero la oposición lo rechazó.

"En cuanto al reparto del poder, no. Hemos venido aquí para sustituir a quien dirige el Estado", respondió el exjefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interior) Yoram Cohen, de Yashar! (¡Recto!), el partido de Eisenkot. "Con escorpiones no hago negocios", dijo la diputada de Beyajad (Juntos) Meirav Cohen, en alusión a la fábula del escorpión y la rana.

Tampoco el bloque de Netanyahu se mantuvo unido: el partido religioso asquenazí Judaísmo Unido de la Torá no recomendó a nadie y condicionó su apoyo a una ley que proteja el estudio religioso como profesión y, en la práctica, la exención del servicio militar de los ultraortodoxos.

Las consultas estuvieron marcadas por la investigación que el Shin Bet lleva a cabo desde el 29 de octubre sobre una supuesta financiación extranjera para influir en los comicios, sin que haya presentado pruebas públicas.

La asesora jurídica del Gobierno, Gali Baharav-Miara, rechazó esta semana la petición del jefe del Shin Bet, David Zini, de interrogar a líderes de partidos árabes por falta de pruebas. Herzog respaldó la investigación y defendió a la asesora frente a las críticas del Likud, que la acusa de frenarla.

A las puertas de la residencia presidencial, una manifestación de la derecha y una contramanifestación de la izquierda, con unas 50 personas cada una, permanecieron separadas por un cordón policial.

Los manifestantes de izquierda corearon lemas como "no se puede construir una democracia sin contar con todos sus ciudadanos" y contra la ocupación.

El candidato designado el domingo dispondrá de 28 días, prorrogables otros 14, para formar una coalición. EFE