El Cairo, 5 nov (EFE).- Un responsable saudí negó este jueves que los rebeldes chiíes hutíes del Yemen hayan pedido al reino árabe 51.000 millones de dólares para negociar un cese de las hostilidades, tal y como informó el diario The Wall Street Journal.
"Niego categóricamente lo publicado por The Wall Street Journal sobre las supuestas demandas de esta milicia. Todo ello carece de fundamento y es producto de la imaginación de los autores del artículo o de sus presuntas fuentes", indicó en su cuenta oficial de la red social X el viceministro de Diplomacia Pública del Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Rayed Krimly.
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"Estas milicias se han rebelado contra el Gobierno yemení, han provocado la hambruna del pueblo yemení y han sumido al Yemen en conflictos y agendas que no benefician ni al país ni a su gente. Han atacado buques mercantes en las vías fluviales del mar Rojo, así como instalaciones civiles y económicas, y han rechazado todos los esfuerzos de paz. Asimismo, recordamos a los autores que el Yemen cuenta con un Gobierno reconocido", concluyó.
El diario publicó hoy que después de que los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, atacaran petroleros saudíes en el mar Rojo y se apoderaran del territorio que controla el estratégico paso de Bab al Mandeb, el reino se puso en contacto con el grupo para averiguar qué se necesitaría para lograr un alto negociado a las hostilidades, y la respuesta fue 51.000 millones de dólares.
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Citando a "fuentes cercanas a las conversaciones", sin dar más detalles, el periódico indicó que los hutíes afirmaron que esa era la suma necesaria para cubrir el costo de años de ataques de Arabia Saudí, que capitanea una coalición militar en contra de los hutíes desde 2015, cuando intervino en el Yemen a favor del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
Además, los hutíes, según el medio, exigirían que el reino reconociera oficialmente a los insurgentes como gobernantes del Yemen.
La escalada comenzó el pasado verano cuando el Ejército yemení respaldado por la coalición, que controla el espacio aéreo yemení, se atribuyó un bombardeo contra el aeropuerto internacional de Saná por el aterrizaje de un avión iraní, lo que provocó que poco después los hutíes lanzaran una ofensiva en el terreno para arrebatar al Ejército más zonas del país, castigado con más de una década de guerra. EFE
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