Redacción Deportes, 4 nov (EFE).- No es casualidad que el himno del AEK de Atenas incluya un verso que dice: "Y tu nombre se convirtió en motivo de temor para el Real". Hace referencia a un amistoso de 1965, pero bien podría aplicarse a la trampa en turno de tarde que esperaba a los de Jose Mourinho este miércoles en Atenas, que escaparon de milagro.
El Real Madrid afrontaba tres partidos fuera de casa en siete días, y el técnico portugués eligió este para rotar. No le importó, a pesar de que lo repitió en varias ocasiones en la rueda de prensa previa, que a su equipo no se le dé nada bien jugar en Grecia. Ocho partidos antes de este, con un balance de una victoria, cinco empates y dos derrotas.
PUBLICIDAD
El doble pivote fue el del día del Leipzig, Camavinga-Bernardo. La defensa, con Militao de regreso tras medio año de baja, completamente inédita. Y por delante, Diomande, que se ha ganado el puesto en ausencia de Vinícius con cuatro goles y tres asistencias en seis encuentros, quedó relegado a la banda derecha por la presencia del brasileño, más especializado en la izquierda.
Con tantas modificaciones, el Madrid empezó con muchas dificultades. Permitió tres ocasiones claras antes del minuto 20 que terminaron en un gol en contra y dos grandes intervenciones de Courtois. Por momentos, recordaba al encuentro en Roma, en el que el equipo blanco debió remontar en los minutos finales un 3-1 adverso.
PUBLICIDAD
Entonces, Mourinho afirmó que su planteamiento respondía a que era consciente de que la Roma no podía jugar los 90 minutos al mismo ritmo. Debía saber que el AEK tampoco, porque el conjunto griego bajó un par de marchas después del 1-0, abriendo la puerta a que el Madrid se creciera.
El gol del empate llegó en el primer tiro a puerta (legal, tras un tanto anulado) del Real Madrid, en el minuto 32. Bellingham convirtió un centro a toda velocidad de Cucurella en un sutil taconazo. Los de Jose Mourinho entraron por fin en el partido, pero no con todo el acierto que le habría gustado a su entrenador.
PUBLICIDAD
Mourinho no esperó demasiado para deshacer algunas de las rotaciones. Las que podía, al menos, con Güler y Tchouaméni fuera de la convocatoria. Entraron Valverde y Endrick a falta de algo menos de media hora. El uruguayo, de centrocampista, sustituyendo a Bernardo Silva, después de descansar contra el Racing.
El Madrid tenía la pelota, pero no las ideas. Las dos líneas de cuatro hombres del AEK poblaban la frontal del área de piernas y bloqueaban casi todos los intentos de acercamiento del equipo blanco. Y entonces, en el minuto 75, llegó el segundo tanto del conjunto griego.
PUBLICIDAD
Cuando Mourinho preparaba un triple cambio para buscar la remontada a la desesperada, Mbappé devolvió la igualdad al marcador. Espí, el arma de los finales, volvió a sentarse en el banquillo. Su turno llegaría en los últimos cinco minutos, aunque sin ver puerta en esta ocasión.
El Madrid dio un primer aviso desde las botas de Mbappé, que estrelló la pelota contra el larguero en un mano a mano. No hubo más. Ya en el añadido, Valverde, desde la segunda línea, enganchó un remate potentísimo para darle los tres puntos a su equipo. Un nuevo milagro europeo.
PUBLICIDAD
Alba Calzado
Últimas Noticias
Jeffries anuncia su candidatura a presidente de la Cámara de Representantes de EEUU
José Mourinho: "Bellingham es único, no hay un centrocampista como él en el mundo"

Gobernador DeSantis califica de "extinción" y "meteorito" la derrota electoral republicana
El jardinero estadounidense Ward es el nuevo refuerzo de los Tigres del Licey
Zelenski reclama avances "a toda máquina" en las conversaciones antes del encuentro con Rusia en Abu Dabi
