Gabriel Romano Burgoa
La Paz, 2 nov (EFE).- Las familias de Bolivia que mantienen viva la celebración del Día de Todos los Santos despidieron este lunes las almas de sus seres queridos entre flores, oraciones y agradecimiento, expresados en piezas de pan y otros alimentos, después de recibir su presencia por 24 horas, según la tradición en el país andino.
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La creencia señala que al mediodía del 1 de noviembre, en el Día de Todos Santos, las almas de los familiares y amigos regresan al mundo de los vivos y se marchan a la jornada siguiente, en el Día de los Difuntos, en medio de ceremonias que conjugan las prácticas católicas con las andinas en los cementerios, la calle o las viviendas.
La bienvenida a los fallecidos consiste en la preparación de altares o mesas, en las que se colocan las fotografías o retratos de los ausentes con sus nombres, acompañados de piezas de pan, alimentos que los difuntos solían apreciar en vida, frutas, bebidas, flores, cigarrillos y hojas de coca.
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Muchas de estas prácticas se realizan también para despedir a las almas en los cementerios, donde las familias acuden con alimentos o las tradicionales 't'antawawas', que son los pedazos de pan con formas humanas elaborados en los hogares.
En el cementerio 'La Llamita', en una de las laderas de La Paz, algunas familias acudieron desde temprano para adornar las tumbas de sus familiares y dejar algunas ofrendas en su memoria, para quedarse hasta después del mediodía.
Mientras que otros optaron primero por hacer la despedida de los espíritus en sus casas para luego ir al cementerio.
Máxima Paty, una adulta mujer aimara, contó a EFE que mantiene esta costumbre desde hace 28 años, cuando falleció su esposo, en cuya memoria prepara algunos alimentos que a él le gustaban en vida.
Paty siente cómo sus familiares fallecidos la protegen y confía en que, cuando le toque dejar el mundo de los vivos, sus hijos continúen esta tradición de recibir y despedir las almas de los difuntos.
"Mi papá falleció hace 10 años y ahora estoy cumpliendo con la tradicional despedida de las almas colocando flores y rezando un poquito", dijo a EFE Jesús Salinas al lado de una tumba.
Por su parte, Juan Machaca llegó hasta la puerta del cementerio en un pequeño camión y armó en el montacargas un altar con las figuras en pan de su madre y hermanos fallecidos como "un agradecimiento" por lo que de ellos recibió en vida.
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Machaca afirmó que ellos son unos "ángeles guardianes" para él y que siente cómo, desde el mundo de los muertos, recibe su protección.
El altar que Machaca preparó también tenía las figuras del caballo y la llama, que se cree sirven para que los espíritus trasladen hasta el más allá todo lo que recibieron de sus familiares, además de trozos de caña que, según dijo, sirven para sostener el paso de las almas que regresan a su mundo.
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En el camposanto también estuvo el sacerdote del lugar que, junto a un grupo de monaguillos, asistió espiritualmente a los creyentes que visitaron las tumbas de sus familiares.
Además, asistieron los conocidos 'reziris', que son jóvenes o niños que ofrecen hacer algunas oraciones, lo cual se cree ayuda a las almas a regresar al cielo, a cambio de algunas 't'antawawas'.
En el resto de las ciudades y las zonas rurales de Bolivia, muchas familias destinaron un espacio privado en sus casas para despedir las almas de sus seres ausentes.EFE
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