De las murallas renacentistas al reino del 'cosplay': Lucca se rinde a la fantasía

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Claudia Sacristán

Lucca (Italia), 28 oct (EFE).- Una caja amarilla que se abre sola, una cabeza de cabra con ojos iluminados y una princesa que lleva un año cosiendo su vestido. En Lucca, la fantasía no solo se viste: se diseña, se construye y se comparte.

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Durante cinco días, esta ciudad toscana deja que los mundos del cómic, el manga y los videojuegos se mezclen con su vida cotidiana, entre fachadas medievales, plazas abarrotadas y murallas renacentistas, con motivo del Lucca Comics & Games, uno de los festivales más prestigiosos del mundo y que este año cumple 60 años.

La invasión es pacífica. Armaduras de proporciones descomunales, pelucas de colores imposibles y personajes de ficción desfilan por las callejuelas, posan ante los monumentos y se detienen para admirar el trabajo de otros aficionados.

"Siempre es bonito volver a Lucca porque en Italia creo que es el único que ocupa de verdad una ciudad entera", explica sobre el festival Giuliana, llegada desde Nápoles, a unos 550 kilómetros.

Para ella, buena parte del encanto reside en esa relación entre el festival y el lugar que lo acoge: la ciudad acaba formando parte de los cómics y los cómics, a su vez, se adueñan de la ciudad.

Detrás de muchos de los atuendos hay meses de trabajo, ensayos y soluciones improvisadas. Algunos se resuelven con un gorro o una máscara; otros exigen horas de costura, gomaespuma, resinas y pequeñas piezas de ingeniería casera.

Lo demuestra un veterano aficionado que se presenta como Mario, en referencia al célebre fontanero de Nintendo.

Prefiere no revelar su nombre real para no romper el encanto del personaje y carga con una de las piezas más llamativas de su atuendo: la característica caja amarilla de interrogación, capaz de abrirse por sí sola.

"El exterior es de 'foam' y el interior lleva el motor de una impresora 3D. Mucha programación y meses dedicados", relata a EFE.

Para él, el 'cosplay' -la práctica de caracterizarse como personajes de ficción- es también una manera de desconectar de las obligaciones cotidianas y recuperar la despreocupación.

"Hacedlo, a cualquier edad, con quien sea, hacedlo porque os mejora la vida, decididamente os mejora la vida y os hace más jóvenes", recomienda.

La fantasía también se cose puntada a puntada. La luquesa Tiziana Gianni, convertida en la Princesa Peach, lleva un año eligiendo telas, confeccionando piezas y probando el vestido para dar vida a uno de sus personajes favoritos.

"Es el segundo año que me disfrazo. Ha sido un placer intentar hacer mi personaje, uno de mis personajes preferidos. Para mí Lucca es despreocupación, infancia y muchas cosas", cuenta a EFE.

Otros optan por combinar piezas compradas, hallazgos de internet y elementos hechos a mano. Cristina, una joven rusa, pasea vestida como una doctora de estética 'steampunk', una corriente retrofuturista que imagina un mundo donde la tecnología adopta la apariencia de la época victoriana.

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"He comprado pedacitos de diferentes tiendas, algo por internet y algo de una tienda que encontré aquí. La máscara la he hecho yo", explica. No representa a un personaje concreto: ha creado su propia versión de una médica de época.

A pocos metros, dos aficionados avanzan enfundados en armaduras voluminosas de poliuretano, hierro, telas y aluminio para encarnar al siniestro conejo animatrónico Springtrap y a Skeletor, el icónico villano de 'Masters of the Universe'.

Uno de los trajes requirió hasta cinco meses de trabajo y el otro apenas mes y medio a contrarreloj, un esfuerzo que ambos justifican con sencillez tras sus máscaras: "Nos divertimos y tenemos ganas", resumen.

El escenario contribuye al espectáculo. Las murallas renacentistas de Lucca, construidas entre 1504 y 1648 para defender la ciudad de amenazas como la expansión territorial de los Médici, nunca llegaron a entrar en combate.

Sin embargo, este miércoles capitularon sin resistencia, ni la suya ni la de sus vecinos. No hay asedio, sino una invasión pacífica que, desde hace seis décadas, convierte la ciudad toscana en un escenario de fantasía.

Los comercios adaptan sus escaparates al cómic, los restaurantes ajustan sus minutas y el vecindario asiste al desfile con absoluta naturalidad.

Morena, una veterana vecina, recuerda que la cita, que este año cumple 60 años, estaba centrada inicialmente en los cómics tradicionales, con personajes como Mickey Mouse o Tex, antes de dar protagonismo a los disfraces, que califica de "preciosos".

"Los luqueses se van y la ciudad se llena de extranjeros, de gente de toda Italia y de disfraces. Es demasiado bonito", cuenta.

Aunque reconoce que algunos vecinos prefieren marcharse para evitar las aglomeraciones, ella disfruta de la transformación: "Para mí es sumamente agradable".EFE

(foto)(vídeo)