Macron, frente al "riesgo" de más disturbios: Francia necesita calma, no una espiral violenta

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París, 26 oct (EFE).- El mandatario francés, Emmanuel Macron, instó a la "calma" este lunes y advirtió de que, a seis meses de las presidenciales, el país necesita "un debate democrático, no una espiral de violencias", al tiempo que alertó de que el riesgo de disturbios en la próxima jornada de protestas, prevista para el 31 de octubre, sigue siendo elevado.

"No es normal que, a seis meses de unas elecciones presidenciales, nuestro país esté en este estado de ebullición", afirmó durante una visita a Marsella, donde pidió que las escenas de caos del 17 de octubre no vuelvan a repetirse "nunca más".

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Macron sostuvo que los desacuerdos deben expresarse mediante el debate y la confrontación de propuestas, y no a través de la violencia. "Los desacuerdos deben poder expresarse, las propuestas confrontarse y los franceses elegir libremente su futuro", escribió en un largo mensaje en redes tras visitar la ciudad mediterránea.

El presidente agradeció a las fuerzas de seguridad su movilización y les aseguró que el Estado mantendrá su compromiso para garantizar el orden. "Seguiremos aguantando", dijo a los agentes, consciente de que la situación aún no está controlada.

"Si hacemos bien nuestro trabajo colectivamente, este movimiento se calmará porque responderemos a las expectativas legítimas y porque el orden se mantendrá. Pero no hay nada hecho", afirmó Macron, que apeló a actuar con determinación y humildad.

El mandatario se reunió con el alcalde de Marsella, Benoît Payan, y visitó las instalaciones del Ayuntamiento, parcialmente vandalizadas durante los disturbios del 17 de octubre, y, ante la prensa, reiteró que el riesgo de nuevos incidentes el próximo sábado sigue alto.

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Macron defendió el derecho a manifestarse, pero subrayó que ninguna reivindicación justifica los saqueos, los actos violentos ni los ataques contra las instituciones. "Manifestarse es un derecho. Destruir nunca lo será", escribió más tarde en su mensaje en redes.

El Gobierno mantendrá los dispositivos de seguridad necesarios y trabajará para establecer itinerarios de manifestación fuera del centro de las ciudades con el objetivo de proteger a los residentes y facilitar la recuperación de la actividad económica, dijo.

Las autoridades han restringido ya recorridos y han impuesto toques de queda parciales en algunas localidades.

Macron descartó por el momento declarar el estado de emergencia, aunque precisó que esta opción no está excluida.

El presidente reconoció que el encarecimiento del coste de la vida y las preocupaciones de los estudiantes sobre sus condiciones de estudio y su futuro alimentan las protestas, convocadas por sindicatos y los 'chalecos amarillos'.

Macron dijo haber pedido al Gobierno que responda a las "demandas legítimas en la raíz del movimiento social", como las que hoy trasladó el primer ministro, Sébastien Lecornu, a los representantes estudiantiles para tratar de calmar la protesta que encendió el actual movimiento social en defensa del poder adquisitivo y los servicios públicos.

El Ejecutivo, dijo, también mantendrá reuniones con representantes sindicales y empresariales para abordar las dificultades económicas.

Para apoyar a los comerciantes afectados por los saqueos o que se han visto obligados a cerrar, las autoridades han puesto en marcha ayudas, entre ellas un fondo de apoyo en colaboración con las administraciones locales y el sector privado.

El Gobierno, añadió, trabaja con aseguradoras y bancos para acelerar las indemnizaciones y facilitar la financiación de nuevos pedidos. "Detrás de cada comercio, hay mujeres y hombres que trabajan, empleos, familias, años de esfuerzo", escribió Macron, que defendió la necesidad de proteger la actividad económica.

Macron criticó el papel de las redes sociales en los episodios de violencia y afirmó que estas plataformas "dañan la democracia" al polarizar a la sociedad y facilitar la movilización para cometer actos vandálicos.

El presidente sostuvo que las redes sirvieron para coordinar a jóvenes y adultos durante los disturbios del 17 de octubre, que causaron daños en edificios y mobiliario públicos y saqueos de comercios en distintos puntos del país.