Ciudad de México, 26 oct (EFE).- El sistema tributario mexicano puede agravar la pobreza cuando los impuestos que pagan los hogares superan los apoyos monetarios y subsidios que reciben, aunque su efecto conjunto reduzca la desigualdad, advirtió este lunes la economista Nora Lustig.
“Muchos de los sistemas fiscales empobrecen a los pobres (...) desafortunadamente en México también”, señaló durante una conferencia ante la nueva Red de Economistas Mexicanas.
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Explicó que este resultado está relacionado principalmente con los impuestos indirectos, como el impuesto al valor agregado (IVA), que grava el consumo.
La investigadora, vinculada a instituciones educativas como El Colegio de México y la Universidad de Tulane, sostuvo que las personas con ingresos inferiores a la línea de pobreza no deberían ser contribuyentes netos al fisco, es decir, pagar más de lo que reciben mediante transferencias monetarias y subsidios.
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Según su análisis para México, la incidencia de la pobreza aumenta al considerar el ingreso posterior al efecto conjunto de impuestos, transferencias y subsidios, frente al ingreso previo a la intervención fiscal.
No obstante, dijo que el fenómeno tampoco es exclusivo del país norteamericano, pues detalló que nueve de 18 países latinoamericanos analizados —Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú y República Dominicana— registran un aumento de la pobreza al pasar del ingreso de mercado al denominado ingreso consumible.
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Este último descuenta los impuestos directos e indirectos y añade las transferencias monetarias y los subsidios, antes de incorporar el valor de servicios públicos como educación y salud.
Lustig explicó que reducir la desigualdad no garantiza, por sí mismo, mejorar la situación de todos los hogares pobres, pues una distribución más equitativa puede coexistir con una disminución de sus recursos disponibles.
Advirtió además que salir de la pobreza no garantiza seguridad económica, pues muchas personas pasan a una condición de vulnerabilidad que las expone a volver a ser pobres ante una situación adversa.
Según su presentación, unos 190 millones de latinoamericanos se encuentran en ese grupo, lo que evidencia el desafío de consolidar los avances sociales y proteger a los hogares frente a crisis.
También subrayó que, aunque la educación y la salud públicas aportan beneficios, no sustituyen el dinero necesario para cubrir necesidades básicas como la alimentación.
Entre las alternativas incluidas en su presentación figuran devolver el IVA pagado a los hogares de bajos ingresos, establecer créditos fiscales al ingreso laboral y mejorar los registros sociales para responder con rapidez ante crisis económicas.
El documento plantea evaluar conjuntamente los impuestos y el gasto público, considerando tanto sus efectos sobre la desigualdad como sobre la pobreza.
Asimismo, sostiene que un IVA eficiente acompañado de transferencias generosas puede redistribuir más que un sistema con poca recaudación, y propone ampliar los recursos fiscales progresivos sin empobrecer a los hogares de menores ingresos.


