Antonio Sánchez Solís
Tirana, 15 oct (EFE).- La exigencia de mejoras educativas, la falta de perspectivas tras los estudios y las acusaciones de corrupción que miles de jóvenes reprochan al Gobierno socialista de Albania se han enredado este jueves en una sucesión de choques con los antidisturbios y de actos vandálicos que han seguido devastando comercios y mobiliario urbano en Tirana.
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Desde la veintena de detenidos el martes en el ataque al Ministerio de Educación, la intensidad de la protesta ha ido escalando hasta llegar a causar un fuego ayer a ese edificio y a que hoy más de 70 policías hayan resultado heridos y otros tantos manifestantes hayan sido arrestados.
El director de la Policía, Skënder Hita, ha asegurado que muy pocos de los arrestados eran estudiantes, una afirmación que contrasta con el hecho de que la mayoría de manifestantes son adolescentes, muchos en edad de cursar bachillerato, según ha podido comprobar EFE.
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El Hospital de Traumatología de Tirana había atendido ya a media tarde a 26 personas.
La Policía ha sido mucho más contundente hoy en su actuación. Los miles de jóvenes que han marchado han fracasado en su intento de acercarse al Ministerio de Educación, al Parlamento, a la sede del Partido Socialista del primer ministro Edi Rama y, ya entrada la noche, a la sede del Gobierno.
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Por todas partes, el despliegue de antidisturbios, que han usado cañones de agua y gases lacrimógenos, ha bloqueado el acceso de los estudiantes, muchos de los últimos alumnos de bachillerato, que han lanzado adoquines y fuegos artificiales.
El asalto de los manifestantes sí logró prender fuego a la entrada del Ministerio de Economía, que ya resultó dañado ayer, e incluso acceder al edificio y vandalizar su mobiliario.
También ha habido protestas en otras ciudades, como Elbasan, Korçe, Durres y Shkoder, donde un mando policial está en estado crítico tras golpearle en la cabeza una piedra lanzada por manifestantes.
Varios de los estudiantes entrevistados por EFE han coincidido en justificar la violencia como, dicen, única forma de ser escuchados por un Gobierno que consideran corrupto y arrogante.
Rama afronta desde el pasado mayo una creciente movilización ciudadana. Todo empezó como una protesta contra los planes de una venta de terrenos en un parque natural para un proyecto turístico vinculado al yerno de Donald Trump, Jared Kushner.
Desde ahí, la Revolución de los Flamencos, apodada así por los animales que viven en esa reserva, se ha ampliado a una demanda de más democracia y más transparencia.
"Las exigencias de los estudiantes son una extensión natural de las principales preocupaciones del movimiento (de protesta), particularmente la lucha contra la corrupción, el aumento del costo de vida, y la arrogancia y falta de rendición de cuentas del primer ministro", ha asegurado a EFE la plataforma Revolución de los Flamencos, que no tiene un líder visible.
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Varios de los manifestantes con los que EFE habló, de edades entre 16 y 18 años, han acusado a Rama de "vender el país" con esos proyectos inmobiliarios.
Lo cierto es que, más allá de la acción de grupos violentos aislados, en la radical protesta de los jóvenes albaneses se siente una frustración que algunos medios relacionan con la de otros países donde hay protestas parecidas, como Francia.
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El primer ministro, por su parte, ha dejado claro que no dimitirá, y ha responsabilizado de la violencia a la oposición conservadora, a la que acusa de intentar "hacer caer a Albania cada vez que trata de avanzar".
Rama, que lleva gobernando desde 2013 y que en mayo de 2025 su Partido Socialista ganó las elecciones por cuarta vez consecutiva, esta vez con mayoría absoluta, ha argumentado hoy a la agencia Reuters que esa victoria le da más legitimidad que cualquier protesta.
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Bajo su mandato, el país ha avanzado en su aspiración a entrar en la Unión Europea, un objetivo que espera ver cumplido en 2030. Pero esos avances no han sacado a Albania de su condición de uno de los países más pobres y corruptos de Europa.
El presidente del Parlamento, el socialista Niko Peleshi, ha vinculado las protestas al interés de "fuerzas malignas" para alejar Albania de Bruselas.
"Nuestros estudiantes serán los primeros albaneses de entrar en la vida adulta como europeos", ha asegurado.
Así opina Roland, un taxista que asegura que el país se ha modernizado desde que gobierna Rama y que acusa a la oposición de querer impedirlo.
Sin embargo, dice, el primer ministro, que tiene 62 años, llevará al país a la UE antes de retirarse de la política. EFE
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