Rusia detiene en la isla de Sajalín a un periodista japonés por sospechas de espionaje

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Moscú, 13 oct (EFE).- El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia anunció este martes la detención en la isla de Sajalín (Lejano Oriente ruso) de un periodista japonés del diario 'Hokkaido Shimbun' bajo acusaciones de espionaje.

"Como resultado de las actividades operativas se estableció que él recabó y almacenó información relacionada con la capacidad defensiva del país por encargo del servicio nacional de inteligencia (de Japón) para su empleo contra la seguridad de la Federación Rusa", informó el FSB en un comunicado recogido por la agencia Interfax.

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Añadió que el FSB "abortó la actividad ilegal de un corresponsal acreditado ante el Ministerio de Exteriores de Rusia de la redacción del Hokkaido Shimbun en la ciudad de Yuzho-Sajalinsk, un ciudadano japonés sospechoso de espionaje en favor de uno de los servicios secretos japoneses".

"El extranjero fue detenido en territorio de Sajalín en víspera de su partida en avión de nuestro país, tras lo que fue trasladado a Moscú", señaló la fuente, que precisó que la detención tuvo lugar en el hotel y durante el registro se hallaron documentos "para uso oficial".

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El servicio de instrucción del FSB ha incoado un caso penal en virtud del artículo 276 del código penal (espionaje). "Por decisión del tribunal Lefortovo del barrio de Moscú se le ha impuesto una medida de arresto cautelar", añadió.

Seguidamente, el FSB publicó otra nota oficial en la que precisó que el reportero "recopiló información sobre la cantidad de movilizados y voluntarios que participan en la operación militar especial de entre los habitantes de las islas Kuriles", cuya soberanía enfrenta a ambos países.

El periodista recibió dicha información de ciudadanos locales siendo plenamente consciente de que esos datos "están clasificados y no pueden ser objeto de difusión", señala y añade que el detenito "reconoció a su entorno cercano contactos con la inteligencia japonesa".

El periodista, que después fue identificado como Yuki Imai, según informaron fuentes policiales a Interfax, permanecerá en prisión preventiva hasta el 12 de diciembre.

El Ministerio de Exteriores ruso señaló, por su parte, que “los intentos de Tokio de utilizar a sus corresponsales en Rusia, que ostentan la condición de periodistas extranjeros, para recabar información” y socavar la seguridad del país son “lamentables”.

“Debemos señalar que el incidente de hoy no es un caso aislado", señaló la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova.

Agregó que el actual incidente “ensombrecerá aún más” la maltrecha relación entre Moscú y Tokio.

En julio de 2024 la Justicia rusa condenó a 16 años de cárcel por espionaje al periodista estadounidense, Evan Gershkovich, corresponsal de The Wall Street Journal (WSJ), el primer reportero de EE.UU. acusado de espionaje desde 1986.

Según la acusación, Gershkovich fue sentenciado por supuestamente recabar información secreta "por encargo de la CIA" sobre la industria militar rusa en Yekaterimburgo, capital de los Urales. El estadounidense, que fue detenido en marzo de 2023, fue canjeado en agosto de 2024.

Las relaciones entre Moscú y Tokio empeoraron con el comienzo de la guerra en Ucrania, tras lo que el gobierno japonés se sumó a las sanciones económicas occidentales al Kremlin.

Las tensiones bilaterales se dispararon con la primera visita del presidente ruso, Vladímir Putin, a las islas Kuriles, reclamadas por Japón desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Putin se reunió el 13 de agosto de pasado con los habitantes de Iturup (con una población de unas 7.000 personas), donde llamó a no olvidar a los caídos en la operación que tuvo lugar en septiembre de 1945, la última gran batalla del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial, que se libró incluso con esta ya finalizada oficialmente.

El Gobierno japonés no tardó en protestar por la visita a Iturup (denominada Etorofu por Japón) y convocó al embajador ruso en Tokio, Nikolai Nozdriev, al que el ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, presentó una "enérgica protesta".

La nueva Constitución rusa aprobada en un controvertido referéndum en 2020 impide al jefe del Estado ceder territorios a un país extranjero, lo que afecta tanto a las Kuriles como las cinco regiones ucranianas anexionadas en 2014 y 2022.