
El Rally de Marruecos 2026, el primero con el expiloto español Marc Coma al frente de la organización, dejó el triplete de los pilotos que utilizan el combustible renovable de Repsol, liderado por el estadounidense Seth Quintero (Toyota Gazoo Racing) y, además, el catalán Isidre Esteve, del Repsol Toyota Rally Team, entró en el 'top 20' para llegar a punto a un Rally Dakar en el aire.
En la primera edición del 'raid' africano bajo la dirección de Marc Coma, cinco veces ganador de la prueba dakariana, los triunfadores fueron Toyota y Repsol, en una carrera con más de 1.500 kilómetros cronometrados y un trazado que en más del 40% transcurrió sobre arena, pistas arenosas y campos de dunas. Y Europa Press pudo vivir desde dentro la cita que acogió el desierto africano.
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Seth Quintero y su copiloto Andrew Short, Joao Ferreira junto a Filipe Palmeiro y Henk Lategan apoyado por Brett Cummings completaron el 'top 3', liderado por el estadounidense -que ahora está al frente también del Campeonato del Mundo de la categoría-; y todos ellos con el combustible renovable de Repsol.
El carburante que la energética española desarrolla en su Technology Lab, ubicado en Móstoles (Madrid), ha demostrado, una vez más, que es ganador, con una fórmula al 70% de origen renovable. Repsol mantiene su apuesta por la sostenibilidad, con la competición como su gran banco de pruebas para trasladar a los usuarios los avances y la experiencia en la élite del motorsport.
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La exigencia y condiciones extremas de pruebas como el Rally de Marruecos es clave para seguir avanzando en esta materia y ofrecer a los consumidores un producto que respete el medioambiente. Y es que la compañía ya presume de casi 2.000 estaciones en las que se puede repostar el mismo diésel que se utiliza en competición, mientras que de gasolina 100% renovable ya son unas 60.
Todo ello, con la mirada puesta en el Rally Dakar, el 'hermano mayor' de la prueba en tierras africanas que sigue en el aire, como la carrera en Abu Dabi, que debe ser el fin de fiesta del Mundial, pero cuya celebración también es una incógnita por el conflicto en Oriente Medio.
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Más de 240 vehículos inscritos, con Carlos Sainz (Ford), Nasser Al-Alattiyah o Sébastien Loeb (Dacia) y el siempre competitivo Isidre Esteve, dieron vida a un Rally de Marruecos que honra la competitividad del 'off-road' y que atraviesa a la sociedad del país del norte de África.
Con los primeros rayos de sol, comienza la actividad para aquellos que relatan todo lo que ocurre en el rally, aunque no para los equipos, porque estos nunca descansan. Cuando los vehículos llegan al 'vivac' tras los cientos de kilómetros cronometrados y de enlace de una etapa, arranca el trabajo que no se ve, el de los mecánicos, que tienen toda la noche para poner a punto los coches, motos, camiones o quads.
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Y es que ya con la oscuridad plena de la noche, las luces no se apagan y solo se escucha el sonido de los taladros, las mazas y los generadores de luz repartidos por los más 100.000 metros cuadrados de esta pequeña ciudad itinerante ubicada en Zagora y que recibe a más de 2.500 personas. Aunque en algún equipo se salen de este guion y se decantan por la música, eso sí, de todo tipo, desde rock americano hasta el reggaeton de Ozuna.
Porque cada detalle cuenta. "Mis mecánicos continúan trabajando por la noche. Solo se ve la etapa y el resultado deportivo, pero no se ve todo el trabajo para el Dakar. Cada día cuando llega el coche, viene un ingeniero de Toyota y se descarga todos los datos del coche; vuelve al cabo de una hora y nos dice qué le pasa. Todo el día estamos pensando qué podemos mejorar", comentó Isidre Esteve.
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En la carpa del Repsol Toyota Rally Team, centro de operaciones del equipo del catalán, sus mecánicos y Lidia Guerrero, su esposa y fisio, esperan la llegada del de Oliana y su copiloto, Txema Villalobos. El esfuerzo de la pareja es visible, y el piloto, después de jornadas con más de 30 grados y el sol pegando con fuerza, necesita una larga sesión en la camilla para relajar sus músculos y afrontar un nuevo día con las baterías cargadas.
El catalán demuestra que es competitivo y rápido, entre los 20 mejores pilotos de la categoría Ultimate, al manejo del sistema especial para domar el Toyota solo desde el volante --dirección, acelerador y freno, con el cambio secuencial-- y con la imprescindible ayuda de un cojín inteligente --desde que sufrió un accidente que le causó una lesión medular en 2007--. Es hipnótico.
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"Tenía ganas de ver cómo sería el rally con la nueva dirección, con Marc Coma y todo el otro equipo que le rodea. Está siendo un rally bonito, bastante duro, las especiales son largas, como tiene que ser", valoró Esteve en una entrevista a Europa Press desde el 'vivac' después de la segunda etapa en la prueba.
Para el catalán, el Rally de Marruecos "siempre se ha caracterizado por ser de todo el calendario la prueba más importante". "Primero, porque el terreno por donde se disputa se parece mucho al Dakar y, luego, porque es la antesala del Dakar. Aquí tenemos todas las superficies y cualquier cambio que haya para el Dakar antes se prueba en esta carrera", dijo.
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Sin olvidar la "competitividad" de una lista de participantes valiosa por su cantidad y calidad. "Está todo el mundo. En esta carrera están todos los equipos porque saben que es la mejor preparación para el Dakar", explicó.
El de Oliana relató a Europa Press cómo es su rutina en una jornada de rally. "Me levanto por la mañana, normalmente dos horas y media antes de salir", reveló, lo que puede ser entre las 5-6 de la mañana. "Me gusta estar tranquilo, desayunar muy bien, porque nos vamos a saltar la comida de mediodía", comentó.
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"Hablo con mis mecánicos para ver cómo ha ido la noche, cómo han reparado el coche, cómo está todo. Luego hablo con mi 'copi', repasamos el 'briefing' de la etapa del día anterior. Salimos, etapa, intentamos hacerlo lo mejor posible, y cuando llego aquí lo primero es atender muchas veces a los medios, después es masaje, recuperación, ducha, cena y a dormir pronto", agregó.
También fue así en la tercera jornada en Erg Chebbi, un mar de dunas en el Sahara, al sureste de Marruecos. Europa Press llegó hasta allí en un Toyota Land Cruiser conducido por Josep Maria Servià, con 19 participaciones en el Dakar a sus espaldas, acompañado por su mujer, Fina Román, ganadora del 'raid' más duro del mundo en la categoría de camiones.
El vehículo se deslizaba con facilidad surcando las olas de arena hasta llegar a uno de los puntos más altos desde donde disfrutar de los pilotos intentando encontrar el mejor camino para alcanzar el siguiente punto de control. Ruido, potencia, velocidad y, también, sostenibilidad de la mano de Repsol y su combustible renovable que viene de residuos de la cerveza y el vino, entre otros, para avanzar hacia un futuro más sano con el planeta y que convence a la competición.
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