El creciente rearme de los Balcanes erosiona la confianza y estabilidad de la región

Guardar

Ivan Blazhevski y Vesna Bernardic

Zagreb/Skopje, 26 sep (EFE).– Encabezado por Serbia y Croacia, el rearme en los países de los Balcanes occidentales, que ha llegado con una endurecida retórica de rivalidades, erosiona la frágil confianza en esta región, aún lastrada por las heridas de las guerras de los noventa.

PUBLICIDAD

Septiembre ha dejado una nueva cascada de anuncios: Croacia adquirirá lanzacohetes de largo alcance, Serbia fabricará a partir de 2027 misiles balísticos en cooperación con Uzbekistán, y Kosovo ha revalidado un plan de inversión militar de 1.000 millones de euros.

En el centro de este tablero está Serbia, un país neutral rodeado por seis miembros de la OTAN (Hungría, Rumanía, Bulgaria, Macedonia del Norte, Montenegro y Croacia). Su antigua provincia, Kosovo, alberga la misión de paz KFOR de la Alianza Atlántica.

PUBLICIDAD

Por su parte, Bosnia-Herzegovina se mantiene al margen de la escalada armamentística debido a su frágil economía, destinando menos del 1 % de su PIB a defensa.

Las autoridades centrales y las del ente común de croatas y musulmanes observan con manifiesta inquietud el rearme militar de Serbia, pero la otra mitad del país, la entidad separatista República Srpska de la comunidad serbia, lo aplaude.

Mientras Belgrado compra armamento a China, Rusia y Occidente, observa con desconfianza cómo Croacia, Albania y Kosovo se pertrechan con equipos compatibles con el bloque euroatlántico.

En la última década, Serbia ha cuadruplicado su gasto en defensa y Croacia lo ha triplicado, sustituyendo arsenales de la era soviética por tecnología punta.

Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el presupuesto serbio llegó en 2025 a 2.560 millones de euros, un incremento del 341 % respecto al 2017 y del 54 % respecto a 2023.

Por su parte, Croacia llegó el año pasado a 1.930 millones de euros en defensa —un 2,08 % del PIB, superando el umbral exigido por la OTAN— tras encadenar aumentos interanuales del 22 y el 18 %.

Zagreb prevé elevar su gasto al 2,5 % del PIB en 2027 y al 3,5 % en 2030.

Pese a la acelerada modernización, los países de la zona no han violado el pacto regional de control de armamentos de 1996 que, derivado de los Acuerdos de Dayton que terminaron con la guerra en Bosnia, limita el potencial militar para evitar nuevos conflictos.

La última conferencia de revisión del tratado, celebrada el pasado junio en Viena, confirmó que las adquisiciones se mantienen por debajo de los techos fijados para cinco categorías de armas pesadas ofensivas (tanques, blindados, artillería pesada y aeronaves de combate).

Sin embargo, el vacío regulatorio sobre nuevas tecnologías permite a los Estados renovar sus fuerzas sin infringir los límites.

Para reemplazar material obsoleto, Croacia ha sumado helicópteros Black Hawk estadounidenses, Serbia sistemas antiaéreos chinos FK-3 y ambos, cazas franceses Rafale.

Además, invierten en capacidades no contempladas en el tratado, como drones, municiones merodeadoras y sistemas defensivos.

Entre 2021 y 2025, el 61 % de las importaciones serbias de armas pesadas procedió de China, incluyendo drones CH-92A y sistemas FK-3, mientras que este año llegaron misiles supersónicos CM-400AKG.

“A nivel global, estas compras son muy pequeñas. Sin embargo, las noticias sobre el alcance de los misiles que se están adquiriendo pueden alimentar una mayor desconfianza entre los países vecinos y una sensación de inseguridad en la región”, declaró a EFE Katarina Djokic, experta del SIPRI en Belgrado.

Serbia, con una sólida industria estatal y un gasto militar del 2,6 % del PIB, ha encargado también seis sistemas de defensa aérea rusos Pantsir-S1 y ha firmado acuerdos con la empresa israelí Elbit Systems para adquirir drones de reconocimiento y ataque Hermes 900 y los potentes sistemas de lanzacohetes múltiples PULS.

Esta acumulación militar despierta recelos en Croacia y Kosovo. Las autoridades croatas han destacado que el despliegue serbio de misiles balísticos chinos es inédito en Europa.

Por su parte, Croacia adquiere drones turcos, helicópteros estadounidenses y 18 lanzacohetes surcoreanos K239 Chunmoo.

Belgrado ha interpretado como una amenaza directa la declaración de cooperación militar y coproducción de armamento firmada en marzo de 2025 entre Croacia, Albania y Kosovo.

En este clima de fricción, Kosovo, uno de los países más pobres de Europa, proyecta invertir más de 1.000 millones de euros en su ejército en cuatro años, tras haber invertido 430 millones en drones turcos y misiles Javelin estadounidenses.

No obstante, según asegura a EFE desde Pristina Kadri Kastrati,  excomandante en jefe de las Fuerzas de Seguridad de Kosovo (FSK), este país "no está en una carrera armamentística con Serbia".

"Lo que está sucediendo es que Serbia está intentando convertirse en una potencia militar regional. Se está armando en una carrera contra la OTAN", opinó.

También Albania, que espera entrar en la Unión Europea a fines de esta década, refuerza sus defensas con drones turcos, misiles Javelin y un crédito estadounidense de 302 millones de dólares para equipamiento bélico. EFE