Detectan metales tóxicos en personas que inhalaron humo de incendios forestales en Hawái

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Redacción Ciencia, 28 sep (EFE).- Investigadores estadounidenses han detectado metales tóxicos en más de 1.000 personas adultas que inhalaron el humo procedente de los catastróficos incendios forestales que se registraron en la isla hawaiana de Maui en 2023.

Los científicos, que este lunes publican los resultados de su trabajo en la revista PNAS, han comprobado así cómo las consecuencias para la salud de los incendios forestales catastróficos que arrasan pueblos y ciudades pueden extenderse mucho más allá del período en que se extinguen las llamas y desaparece el humo.

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El trabajo realizado con 1.400 adultos de Maui entre 6 y 18 meses después de los incendios forestales de agosto de 2023 reveló concentraciones significativamente elevadas de varios metales en la orina de los participantes, y también una mayor acumulación de metales en el organismo se asociaba con una función pulmonar anormal.

Los investigadores de la Universidad de Hawái midieron 24 metales mientras evaluaban la función pulmonar mediante pruebas de respiración estandarizadas durante la misma visita, según el resumen de la publicación científica.

En comparación con otros datos de monitoreo de Estados Unidos, los participantes de Maui presentaron concentraciones notablemente más altas de varios metales, incluyendo antimonio (casi 40 veces), manganeso (3,8 veces), bario (2,3 veces) y arsénico (2,2 veces) respecto a los valores de referencia del país.

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Mediante tres enfoques estadísticos complementarios, una mayor exposición combinada a metales se asoció con diversas medidas de función pulmonar anormal; y según los investigadores, el arsénico, el cadmio, el cobre y el antimonio fueron algunos de los metales que más contribuyeron a estos patrones.

Los investigadores han destacado que la elevada carga de metales probablemente refleja una compleja combinación de exposiciones, más que una sola fuente.

Algunas exposiciones podrían haber existido antes del incendio forestal debido a la geología de Hawái, el uso histórico de la tierra para la agricultura y la industria, la dieta y otros factores ambientales, y el desastre podría haber introducido nuevos contaminantes, además de haber alterado y removido contaminantes ya presentes en el suelo, el polvo y el entorno construido.

Debido a la falta de datos de monitoreo previos al incendio, el presente estudio no ha podido determinar con precisión qué proporción de la carga medida provino directamente del incendio forestal y qué proporción de exposiciones crónicas, persistentes u otras exposiciones continuas.

Gran parte de lo que se sabe sobre los efectos de los incendios forestales en la salud proviene del estudio del humo generado por la quema de vegetación, pero incendios como los que devastaron Lahaina representan un tipo de desastre muy diferente.

Los incendios en la interfaz urbano-forestal, como este, pueden quemar viviendas, vehículos, aparatos electrónicos, madera tratada, sistemas eléctricos y otras infraestructuras, generando mezclas complejas de contaminantes y removiendo simultáneamente los contaminantes acumulados en el suelo por usos agrícolas, industriales u otros usos anteriores.

Los expertos han señalado que la exposición a estos residuos químicos varía además según la zona geográfica y puede durar años, por lo que se ha iniciado un seguimiento a largo plazo para comprender cómo transforman la salud pública estos desastres ambientales.