
La Comisión Europea ha presentado este lunes recomendaciones no vinculantes para que los Estados miembro refuercen la prevención y detección de enfermedades cardiovasculares en la Unión Europea, por ejemplo con chequeos periódicos al menos cada cinco años para la población mayor de 35 años, habida cuenta de que este tipo de patologías representan la primera causa de mortalidad en el bloque, con 1,7 millones de muertes al año.
Bruselas quiere con ello animar a los gobiernos a diseñar y aplicar controles de salud cardiovascular a escala nacional, incluido con medidas que aborden las desigualdades y aseguren el acceso a las pruebas de cribado a las poblaciones más vulnerables y los colectivos de alto riesgo.
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Así, los servicios comunitarios recomiendan que incluso la población menor de 35 años se someta al menos una vez a una revisión médica que incluya mediciones de la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol. Además, Bruselas sugiere un cribado más individualizado cuando haya antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura o muerte cardíaca súbita.
En cuanto a los mayores de 35 y hasta los 64, la Comisión recomienda controles sistemáticos "al menos cada cinco años, y potencialmente con mayor frecuencia, dependiendo de los factores de riesgo", al tiempo que advierte de que esta revisión debe incluir una gama más amplia de pruebas y tener en cuenta factores como el estilo de vida, la función respiratoria, el estado de salud reproductiva, la salud mental, situación renal, índice de masa corporal, relación cintura-altura y antecedentes familiares.
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Asimismo, a partir de los 65 años, el Ejecutivo comunitario plantea controles cada tres a cinco años y pueden incluir evaluaciones adicionales de la salud cardíaca, como electrocardiograma y controles de pulso para la frecuencia y el ritmo cardíacos, entre otros.
En todos los casos, Bruselas subraya la importancia de "garantizar un acceso equitativo al cribado" y apuesta por desarrollar campañas de amplio alcance como, por ejemplo, llevar las pruebas a entornos primarios y comunitarios, como pueden ser farmacias, mercados o centros comerciales. Con ello, los expertos creen que se llegaría a comunidades más desatendidas entre las que se mejoraría la tasa de detección temprana, por ejemplo en áreas rurales.
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Así las cosas, la propuesta destaca también el potencial de las tecnologías digitales y los datos sanitarios para mejorar las evaluaciones de riesgos, los controles sanitarios y el tratamiento de seguimiento, así como los enfoques preventivos personalizados. Aboga por una comunicación y una sensibilización claras en torno a los controles sanitarios, a fin de mejorar su aceptación entre la población en general y los grupos más marginados.
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