Los comunistas rusos, el "control rojo" contra el monopolio de poder del Kremlin

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Moscú, 17 sep (EFE).- Los comunistas rusos, que mantuvieron el monopolio del poder durante los más de 70 años de existencia de la Unión Soviética (1917-1991), quieren ser en las elecciones legislativas el domingo "el control rojo" que amenace la hegemonía del partido del Kremlin, Rusia Unida (RU).

"Nosotros lo llamamos el control rojo (…), hay que garantizar que el escrutinio transcurra con limpieza", señaló en una entrevista con EFE el vicepresidente del Partido Comunista de Rusia (PCR), Dmitri Nóvikov.

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Los sondeos independientes de ExtremeScan otorgan al PCR un 16 % de intención de voto, sólo 8 puntos menos que a RU, sin contar el voto de protesta que esa formación podría recibir de los sectores más críticos con el Kremlin y la guerra en Ucrania.

"Rusia Unida es un partido incapaz de solucionar los problemas del país pese a contar con la absoluta mayoría en la Duma y poder aprobar cualquier ley", comentó en la sede de la formación en Moscú.

Los comunistas, que insisten en dar la espalda al capitalismo en favor del socialismo, destacan que el descontento contra "el partido de ladrones y sinvergüenzas", como es tildado RU por la oposición, no deja de aumentar en el quinto año de la guerra en Ucrania.

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Por ello, el PCR teme que el Kremlin recurra al recurso administrativo para revalidar su mayoría constitucional, que sólo perdió en las legislativas de 2011 tras las masivas denuncias de fraude del entonces líder opositor, Alexéi Navalni.

En ese sentido, acusó a algunos funcionarios de querer, igual que con el presupuesto, "manejar a su antojo los votos de los electores". En su opinión, el principal problema es el voto electrónico, que ya llevó -recuerda- a su partido a no reconocer los resultados en anteriores comicios.

"Nosotros estamos categóricamente en contra de ese sistema. Hemos hablado con muchos expertos (…) y ni uno ha dicho que sea posible crear un sistema inmune a la injerencia", subrayó.

Al respecto, sin mencionar a la Comisión Electoral Central, asegura que la manipulación puede provenir tanto del exterior, como del propio administrador.

"Cuando hay tres días de votación, no hay nada malo en ello, pero cuando hay dos noches más, cuando no sabes qué pasa con tu papeleta en el colegio electoral, esa es una zona de riesgo, de posible falsificación (…) No queremos noches, queremos días", insistió.

El control de los comicios no sólo incluye a observadores en todos los colegios, sino también un recuento paralelo de los votos.

También pone en duda los sondeos oficiales, que colocan a los comunistas a más de veinte puntos de RU, ya que dichas compañías demoscópicas “están estrechamente vinculadas al poder” y más que medir la temperatura de la sociedad, “forman” la opinión pública en su propio beneficio.

Los comunistas apoyan oficialmente la guerra y la lucha contra la aparición de un "monstruo nazi en Europa", aunque algunos de sus candidatos en las regiones abogan por un alto el fuego.

"El PCR no quería que hubiera guerra. Más aún, una de nuestras principales críticas a las autoridades es que Ucrania se nos escurrió de las manos, ya que en su momento enviamos embajadores que se dedicaron a cuestiones comerciales", dijo.

Nóvikov subraya que una persona normal "no desea el derramamiento de sangre, no quiere que sus seres queridos mueran y quiere vivir en paz. Aquellos que piensan de otra forma, tienen algún tipo de problema".

Con todo, subraya que "si Rusia, personificada por el presidente, Vladímir Putin, ha asumido la misión de luchar contra el nazismo, no podemos no apoyarlo".

Seguimos estando en contra de la reforma de pensiones (…) Pero para nosotros no hay debate en que el nazismo debe ser exterminado. Por eso, nosotros estamos a favor de que la guerra se traduzca lo antes posible en nuestra victoria”, dijo.

Cuando al dirigente comunista se le pregunta qué significa para él la palabra "victoria", responde que existe "un programa de máximos", que incluiría la desmilitarización y desnazificación prometida por Putin en 2022, es decir, el control total del país vecino.

Y otro de mínimos: "Tras la operación militar especial, Ucrania no debe representar una amenaza. No puede provocar un nuevo conflicto (…) y no puede tener ni un gran ejército ni ingresar en la OTAN".

Los comunistas se muestran "pesimistas" sobre la relación con Occidente tras el fin de la guerra y defienden el giro de la política exterior rusa hacia China y Vietnam, pero también Brasil y México.

Por ese mismo, Nóvikov, al contrario que otros políticos y analistas rusos, no se alegró por la victoria de la Alternativa para Alemania (AfD) en Alemania.

"Yo no comparto su alegría", apuntó y añade que puede que deseen "normalizar" las relaciones con Rusia, pero también "rehabilitar" a los alemanes que combatieron en Moscú y Stalingrado.

Además, apoyó la exclusión del único partido pacifista ruso, Yábloko. "Traidores hay en todos los países", sentenció.EFE

(foto)(vídeo)