Diella, la "ministra" de IA contra la corrupción, envuelta en un escándalo de corrupción

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Skopie, 17 sep (EFE).- Diella, la "ministra" albanesa creada con Inteligencia Artificial para combatir la corrupción en la contratación pública del país balcánico, cumple un año envuelta en la polémica y con la ironía de que la agencia que la desarrolló está siendo investigada por una presunta trama de amaño de licitaciones.

Diella ('Sol', en albanés) nació como un 'chatbot' de aspecto femenino para ayudar a los ciudadanos a utilizar el portal electrónico e-Albania, pero el primer ministro, el socialista Edi Rama, decidió elevarla al rango de "ministra" en su cuarto Gobierno, ratificado por el Parlamento el 18 de septiembre de 2025.

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El avatar recibió el título de 'ministra de Estado para la Inteligencia Artificial' y el encargo de intervenir en la contratación pública, aunque nunca se designó a una persona concreta como responsable legal de sus decisiones.

Diella fue desarrollada y es gestionada por AKSHI, la Agencia Nacional de la Sociedad de la Información de Albania, con tecnología de Microsoft y OpenAI, y la "ministra" no cuenta con un ministerio independiente con edificio, personal o presupuesto propios.

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"No tengo ambiciones ni intereses personales", afirmó el avatar femenino, vestido con un traje tradicional albanés, en un vídeo pregrabado y proyectado en dos grandes pantallas durante la sesión parlamentaria que ratificó al cuarto Ejecutivo de Rama.

En aquella intervención prometió tomar decisiones "libres de prejuicios, discriminación, favoritismo, nepotismo o corrupción".

Un año después, el proyecto se ha topado con una realidad incómoda: la Fiscalía albanesa investiga una presunta trama de corrupción en AKSHI, precisamente la institución responsable de desarrollar y gestionar a Diella.

La corrupción, y especialmente las irregularidades en la contratación pública, aparece de forma recurrente en los informes anuales de la Comisión Europea sobre Albania, país candidato a entrar en la Unión Europea (UE).

Según la Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado, responsables de AKSHI habrían manipulado licitaciones en beneficio de un grupo criminal que obtuvo contratos por valor de decenas de millones de euros, supuestamente a cambio de sobornos.

Hasta el momento no existen indicios de que la propia plataforma de Diella haya sido utilizada para cometer irregularidades.

La directora general de AKSHI, Mirlinda Karçanaj, fue imputada y puesta bajo arresto domiciliario junto a otras personas, mientras que también fueron acusados dos empresarios vinculados a compañías tecnológicas que mantenían relaciones comerciales con la agencia.

Uno de ellos fue detenido en Francia en julio y los investigadores descubrieron posteriormente que poseía allí una villa valorada en unos 2,6 millones de euros, según informaron varios medios.

Las autoridades han congelado además más de 40 millones de euros en propiedades, vehículos, cuentas bancarias y efectivo, mientras que un subjefe de la Policía de Tirana fue suspendido por sospechas de haber protegido a la red.

Al margen de la investigación judicial, un reportaje publicado este mes por la red Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) concluyó que, casi un año después de su nombramiento, sigue sin estar claro cuál es realmente el papel de Diella en las licitaciones públicas.

Reida Kashta, directora de la Agencia de Contratación Pública, explicó a BIRN que el proyecto "sigue en desarrollo" y que los responsables apenas han terminado de redactar las especificaciones técnicas del proyecto.

El opositor Partido Democrático ha llevado además ante el Tribunal Constitucional la cuestión de quién debe asumir la responsabilidad por las decisiones que pueda adoptar Diella.

"Por muy avanzada que sea una IA, solo será tan fiable como las personas que la gestionan", declaró por teléfono a EFE Ilir Kristaqi, experto digital que vive en Tirana, quien considera que, por el momento, Diella es poco más que una herramienta de promoción del Gobierno.

"En esencia, es un servicio electrónico estándar al que se le ha dado un rostro humano y un nombre", señaló Kristaqi.

El experto subrayó que, en última instancia, debería existir una persona concreta, con nombre y apellidos, que responda legalmente por las posibles decisiones que Diella pueda tomar.

La apariencia de la "ministra" virtual también ha generado sus propios problemas legales.

La actriz albanesa Anila Bisha, cuya voz y rostro fueron utilizados para crear el avatar de Diella, demandó al Gobierno en abril al asegurar que había autorizado su uso para una asistente de inteligencia artificial, pero no para representar a una ministra.

Bisha sostiene que ha sufrido acoso desde que descubrió el cambio de función del avatar, del que se enteró a través de un noticiero de televisión, y teme que su imagen pueda volver a utilizarse sin su permiso.

"Temo que, con el desarrollo que ha alcanzado la tecnología, ya no sepa de qué otras maneras podrían utilizar mi rostro y mi voz", declaró la actriz al Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), una red internacional de periodismo de investigación.

Ivan Blazhevski