Ubon, el inadvertido destino que Tailandia busca incorporar en el mapa del turismo mundial

Guardar

Héctor Pereira

Bangkok, 28 ago (EFE).- Fronteriza con Laos y Camboya, y con una clara influencia de Vietnam, la provincia de Ubon Ratchathani ha pasado hasta ahora inadvertida en la turística Tailandia, cuyo Gobierno busca cambiar esa tendencia y atraer a extranjeros a esta lacustre región, más barata y menos ruidosa que Bangkok o las islas más famosas.

PUBLICIDAD

Atravesada por el río Mekong, desde donde se puede observar el primer amanecer de esta parte de Asia, Ubon Ratchathani combina la amplitud de un territorio enorme, siete veces más grande que la Ciudad de México, con la diversidad de tradiciones y aventuras que la Autoridad de Turismo de Tailandia (TAT) quiere promocionar.

Ubon, como le dicen los tailandeses, es una de las zonas más pobres del país, un aspecto que el Gobierno enmarca dentro de su estrategia de promoción del lugar, donde hacer turismo es mucho más barato, con la posibilidad de comer por poco en alguno de sus 13 restaurantes recomendados por la Guía Michelin.

PUBLICIDAD

Para comprobar todo ello, periodistas y creadores de contenido de sitios tan distantes como Chile, España o Estados Unidos visitaron la provincia durante un viaje organizado por la TAT, en su intento por posicionar el destino como una opción para los millones de viajeros que cada año llegan al llamado país de las sonrisas.

Fábricas ancestrales de algodón y seda, así como cafeterías con gigantes ventanales que dejan ver los bosques de Laos guardan puntos estratégicos para que los visitantes tomen sus fotos de recuerdo, la forma de hacer turismo que más gusta en Instagram o TikTok y que Tailandia tuvo en cuenta al promocionar esta provincia.

En Ubon hay numerosos sitios 'instagrameables', esos cuya belleza a veces parece irreal en las redes sociales pero que en este caso sí existen e incluye campos de arroz, murales callejeros, esculturas de dragones que superan diez veces el tamaño de una persona y templos con variedad de diseños.

Se trata de una región habitada por 1,8 millones de personas que presume de tener una población cálida.

El famoso Festival de las Velas de Ubon Ratchathani, que se celebra cada año entre finales de julio y principios de agosto, fue el señuelo en torno al cual Tailandia diseñó el viaje de promoción de esta región, donde miles de personas se preparan durante meses para este evento, en el que se dispara el orgullo local.

Grandes carrozas con figuras de animales míticos y símbolos del budismo se exhiben durante dos días en la ciudad, a donde llegan miles de visitantes de otras regiones de Tailandia y un modesto números de turistas extranjeros que el Gobierno busca multiplicar.

Días antes del desfile central, que transita un largo pasillo franqueado por multitudes de ambos lados, el ambiente del festival se puede observar en la calles de Ubon, donde los grupos participantes dan los últimos remates a sus carrozas.

El trabajo es tanto que aceptan ayuda de curiosos y de cualquier persona que se anime a esculpir pequeñas figuras de cera, como la uña de un buda que luego será incorporada a una figura de varios metros dentro de toda una compleja y espectacular estructura.

 La TAT también impulsa esta provincia como una opción segura, barata y amena para quienes transitan por las vecinas Camboya y Laos, para que después de breves excursiones en estos países puedan hospedarse en suelo tailandés.

 En los primeros siete meses del año, Tailandia recibió 18,5 millones de turistas internacionales, un descenso del 3,19 % respecto al mismo período en 2025, una caída que las autoridades buscan subsanar ofreciendo alternativas nuevs como Ubon. EFE

(foto)(vídeo)