Katmandú, 27 ago (EFE).- Los equipos de rescate en Nepal intensifican este jueves las labores para localizar a más de 900 personas que figuran como desaparecidas o incomunicadas tras la riada que arrasó varias localidades cerca de su frontera con la región autónoma del Tíbet (en el suroeste de China), con la parte nepalí que contabiliza al menos 359 fallecidos.
Según la última actualización de la Autoridad Nacional de Desastres de Nepal (NDRRMA), al menos 910 personas están "sin contacto" o desaparecidas, entre las que se contabilizan 517 ciudadanos extranjeros, 127 nepalíes residentes en el exterior de visita en el país, 85 miembros de los cuerpos de seguridad y aduanas y decenas de residentes locales.
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Entre los desaparecidos figuran cuatro ciudadanos españoles, según confirmó este jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
Por su parte, la Junta de Turismo de Nepal (NTB) elevó en su última actualización a 667 la cifra total de viajeros no localizados, entre los que informó de 540 turistas extranjeros procedentes de más de 30 países.
El Gobierno de la India ha confirmado que hay 285 indios sin contactar, aunque el portavoz de Exteriores, Randhir Jaiswal, ya ha confirmado la evacuación con vida de 54 de sus ciudadanos, entre ellos 33 trabajadores del proyecto hidroeléctrico Trishuli-I.
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Según la NDRRMA, el Gobierno nepalí ha desplegado a 13.295 agentes de las Fuerzas Armadas y la Policía. Durante la jornada de este jueves se realizaron 69 operaciones aéreas en helicóptero que permitieron evacuar a 796 personas, incluidos 50 extranjeros, mientras otras 756 fueron rescatadas por vía terrestre.
Las autoridades han enviado 25 millones de rupias (unos 185.000 dólares) en efectivo para asistencia inmediata, agregó el informe.
Pekín notificó que se contabilizan por el momento tres fallecidos y 558 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong, lo que eleva el saldo provisional conjunto entre ambos países a más de 1.400 desaparecidos.
Pekín, 27 ago (EFE).- El Tíbet, escenario este miércoles de una grave riada en la frontera entre China y Nepal que dejó cientos de desaparecidos en el lado chino, es una región de gran importancia estratégica para Pekín, sometida a un estrecho control político y religioso y cuyo acceso permanece fuertemente restringido para periodistas y observadores extranjeros.
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La catástrofe golpeó el condado tibetano de Gyirong, fronterizo con Nepal, y volvió a poner el foco sobre una región del Himalaya que limita también con India y Bután y que resulta especialmente sensible para Pekín por sus disputas fronterizas con Nueva Delhi, la sucesión del dalái lama y su creciente importancia hidroeléctrica.
El actual encaje político del Tíbet se remonta a la entrada de las tropas comunistas en 1950 y al denominado 'Acuerdo de 17 puntos' firmado un año después, que China presenta como su "liberación pacífica".
En 1959, tras el fracaso de un levantamiento contra el poder chino, el dalái lama huyó a la India, donde continúa residiendo, y el territorio quedó constituido formalmente como Región Autónoma del Tíbet en 1965.
China presenta ese estatus como garantía de participación política y preservación de la identidad cultural, mientras activistas tibetanos y organizaciones de derechos humanos denuncian políticas de asimilación y restricciones a la libertad religiosa.
Difícil acceso
Los extranjeros necesitan permisos adicionales para entrar en el Tíbet y los periodistas internacionales no pueden viajar libremente a la región para informar, sino que dependen de autorizaciones de las autoridades, lo que dificulta la verificación independiente de la situación sobre el terreno.
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En los últimos años, Pekín ha reforzado además las políticas destinadas a promover una identidad nacional común, con medidas como la retirada del tibetano como materia obligatoria del examen nacional de acceso a la universidad, aunque el Gobierno regional asegura que continúa siendo una asignatura principal en la enseñanza primaria y secundaria.
A ello se suma una nueva legislación sobre unidad étnica, en vigor desde el pasado 1 de julio y defendida por Pekín como instrumento para fomentar la integración entre los distintos grupos del país, mientras el Gobierno tibetano en el exilio denuncia que acelera la asimilación cultural.
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La sucesión del dalái lama
El control religioso tiene uno de sus principales focos en la futura sucesión del dalái lama, quien cumplió 91 años el pasado 6 de julio y que un año antes, con motivo de su 90 cumpleaños, confirmó que la institución continuará tras su muerte y que la responsabilidad de reconocer a su futura reencarnación corresponderá exclusivamente a su fundación.
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Pekín sostiene, por el contrario, que la elección de su sucesor debe cumplir la legislación china y recibir la aprobación del Gobierno central, lo que abre la posibilidad de dos figuras rivales reconocidas por China y el movimiento tibetano en el exilio.
La importancia del territorio es también estratégica por su extensa frontera con India, que incluye áreas disputadas por Pekín y Nueva Delhi, y porque en la meseta tibetana nacen algunos de los principales ríos de Asia.
China comenzó además en julio la construcción en el Tíbet de la que proyecta como mayor central hidroeléctrica del mundo, sobre el Yarlung Tsangpo, que se convierte en el Brahmaputra al entrar en India, una obra que ha suscitado preocupación en Nueva Delhi y Daca. EFE
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Redacción Internacional, 27 ago (EFE).- El dalái lama dijo este jueves que reza "por todos los que han perdido la vida" en la inmensa riada que la víspera golpeó una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el Tíbet (suroeste de China), con un balance de 289 muertos y unos 1.400 desaparecidos reportados por ambas partes.
"Me entristece profundamente saber de las devastadoras inundaciones en la región de Rasuwa, en Nepal, y en Kyirong, en el Tíbet, que han provocado pérdidas humanas y graves daños estructurales. Rezo por todos los que han perdido la vida y ofrezco mi más sentido pésame a los familiares y a todos los afectados por esta tragedia", señaló el líder espiritual en un comunicado difundido por la Administración Central tibetana, con sede en la India.
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"Dado que esta región ya ha sufrido calamidades en el pasado, estos son sin duda síntomas de una causa subyacente más profunda, ya sea el cambio climático u otros factores. Espero que se tomen las medidas de seguimiento adecuadas, siempre que sea posible, para garantizar que tales desastres no se repitan", añadió.
Una masiva riada de causas aún no esclarecidas sorprendió el miércoles con fuerza al distrito nepalí de Rasuwa, situado en la provincia de Bagmati, y el colindante condado de Gyirong, en el Tíbet.
El Tíbet es una región autónoma del suroeste de China bajo control de Pekín desde la década de 1950 y cuya situación política, cultural y religiosa ha sido objeto de críticas continuas de países occidentales y organizaciones de derechos humanos.
El dalái lama huyó a la India en 1959 tras el fracaso de una revuelta contra el control chino y desde entonces vive en el exilio, mientras Pekín lo acusa de promover el separatismo y sostiene que el Tíbet es parte inalienable de su territorio.
Días antes de su 90 cumpleaños, el líder espiritual anunció que su linaje continuaría y que su círculo privado gestionaría el proceso, poniendo fin a la tesis de que él seria el último dalái lama, una institución de 600 años.
Una de las zonas golpeadas es el puesto fronterizo entre ambas partes, de acuerdo con las imágenes de las cámaras de seguridad. EFE
(foto)(vídeo)
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