
Un estudio liderado por el Parc Sanitari Pere Virgili (PSPV) y el Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR) ha destacado la existencia de una prueba física de menos de 10 minutos con la que se logra identificar a las personas mayores con cáncer que presentan un mayor riesgo de mortalidad al cabo de un año.
Este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'The Journals of Gerontology: Series A', se ha centrado en la 'Short Physical Performance Battery' (SPPB), que es una evaluación basada en el equilibrio, la velocidad de la marcha y la fuerza muscular de las extremidades inferiores. Esta ofrece una capacidad pronóstica comparable a la de herramientas de valoración de la fragilidad derivadas de estudios geriátricos mucho más completos.
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Los investigadores han indicado que con esta herramienta "objetiva, rápida y fácil de administrar", la cual "puede ser realizada incluso por profesionales sanitarios sin formación geriátrica especializada", se ha llegado a esta conclusión. Para ello, se ha estudiado a 229 pacientes de 65 años o más de cáncer de pulmón, próstata, colorrectal y otros gastrointestinales.
Al inicio, "los pacientes fueron evaluados mediante tres herramientas diferentes de valoración de la fragilidad (SPPB, la herramienta de cribado 'G8' y el 'Índice de Fragilidad IF-VIG')" y, posteriormente, se realizó un seguimiento durante un año "para determinar los resultados de supervivencia", han explicado, tras lo que han asegurado haber observado que los identificados como frágiles "presentaban más del doble de riesgo de muerte que los pacientes no frágiles, incluso después de tener en cuenta la edad, el sexo, el nivel educativo, la carga de comorbilidad, el estado funcional basal y la localización del tumor primario".
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Sobre ello, el director general del PSPV, corresponsable del grupo de Investigación en Envejecimiento, Fragilidad y Transiciones en Barcelona (REFiT BCN) del VHIR e investigador principal del proyecto 'PROFIT', el doctor Marco Inzitari, ha sostenido que la fragilidad "es un indicador mucho más útil que la edad cronológica a la hora de tomar decisiones terapéuticas", ya que permite "evaluar la reserva fisiológica y funcional de cada persona y adaptar el tratamiento a su situación real".
MOTIVACIÓN DE LAS DECISIONES TERAPÉUTICAS
Así, "dos personas de la misma edad pueden presentar una resiliencia muy diferente frente al cáncer y distintas capacidades para tolerar el tratamiento oncológico", ha ejemplificado, tras lo que ha apuntado que "las decisiones terapéuticas no deberían estar determinadas únicamente por la edad o por el tipo y las características del cáncer, sino por la reserva fisiológica, la capacidad y el estado funcional de cada persona y su nivel de fragilidad".
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En este sentido, destacan las escalas de fragilidad, que permiten realizar una evaluación integral del estado físico y funcional de los pacientes, ayudan a optimizar la intensidad del tratamiento, posibilitan un seguimiento continuado a lo largo de todo el proceso de atención oncológica y contribuyen a preservar la calidad de vida. Además, facilitan un abordaje multidisciplinar.
Por último, y tras exponer que se ha comparado la SPPB con las dos otras herramientas de valoración geriátrica, con lo que se ha observado que las tres mostraron una asociación significativa con la mortalidad al cabo de un año, los investigadores han indicado que la primera y el 'IF-VIG' "demostraron una mayor capacidad para predecirla que el 'G8'".
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"En concreto, los pacientes clasificados como frágiles mediante la SPPB presentaron más del doble de riesgo de morir que los pacientes no frágiles (2,53), mostrando una capacidad pronóstica muy similar a la del 'IF-VIG' (2,42), que se basa en una evaluación geriátrica más completa y requiere considerablemente más tiempo y recursos", han sostenido.