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Cadena de solidaridad recorre Colombia tras el terremoto: "donde comen dos, comen tres"

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Paula Cabaleiro

Bogotá, 15 ago (EFE).- En Colombia hay una frase que resume una forma de entender la solidaridad: "donde comen dos, comen tres", una idea que estos días se ha convertido en una cadena de ayuda en la que restaurantes, gimnasios, universidades, empresarios y vecinos anónimos han convertido sus espacios en centros de acopio para las víctimas del terremoto de 7,4 que sacudió el país el lunes.

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La imagen recuerda a la película de Disney 'Encanto', donde todo un pueblo se une para reconstruir una casa destruida, pero esta vez la solidaridad es real y decenas de miles de colombianos han salido a las calles para juntar ayuda destinada a las zonas más afectadas.

En Bogotá hay al menos seis centros de acopio oficiales repartidos por la ciudad y a ellos se suman iniciativas surgidas de manera espontánea, desde puntos en plena calle hasta grandes instalaciones como el estadio El Campín, donde miles de voluntarios forman a diario cadenas humanas para recibir, clasificar y empaquetar las donaciones.

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"Todo lo que conseguimos es poco, necesitamos mucha ayuda", manifestó hace unos días a EFE el director de la empresa operadora del estadio, Mauricio Hoyos.

Los productos pasan de mano en mano mientras se organizan por categorías para facilitar su traslado. Agua, alimentos no perecederos, pañales, artículos de higiene, cobijas y otros productos se acumulan en cajas que después emprenden el camino hacia las comunidades que más los necesitan en el centro, el oeste y el suroeste del país.

"Uno nunca sabe cuándo le va a tocar", contó a EFE Herbert González, un vecino de Bogotá que acudió a El Campín después de conocer la magnitud de la emergencia, que hasta el momento deja 294 muertos y 115.461 personas damnificadas.

Las donaciones comenzaron también a movilizarse desde otras ciudades hacia el Chocó, el Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, algunas de las regiones más golpeadas por el sismo.

En Quibdó, la capital del Chocó, comenzaron a llegar el jueves las primeras ayudas reunidas en distintos puntos del país, en una operación coordinada por la primera dama de la nación, Ana Lucía Pineda, y la esposa del vicepresidente, José Manuel Restrepo, Tatiana Céspedes.

"Los colombianos se han movilizado de una manera increíble. Todos los centros de acopio que tenemos en Bogotá, Medellín y Cali no paran de recibir ayudas, pero este no es el momento de detenernos", afirmó Céspedes a EFE.

Un grupo de influenciadores integrado por Julián Pinilla, Martín Londoño y Sebastián Moreno, entre otros, promovió la recolección de insumos por redes y logró llenar diez camiones y tres tractomulas de 35 toneladas cada uno con ayuda destinada a municipios del Valle del Cauca y Risaralda.

Esos vehículos salieron a las carreteras el viernes y se espera que lleguen este sábado a pueblos y ciudades como Buenaventura, ciudad costera de Valle del Cauca; San José del Palmar, epicentro del terremoto, El Limoncito y Bajo Calima, en el Chocó, uno de los departamentos más pobres del país.

"Lo bonito no fue lo que llegó, sino de dónde. Porque no fue solo Bogotá. Mucha gente se movió desde su vereda, desde su pueblo, con lo poquito que tenía para hacernos llegar una donación", explicaron los influenciadores en un video publicado en TikTok.

En el mundo del deporte, el futbolista del Palmeiras y de la selección colombiana Jhon Arias, nacido en Quibdó, ha enviado tres aviones con ayuda a su ciudad natal, una colaboración maciza a la que se suman artistas como Karol G, Maluma, Morat, J Balvin y Camilo, que se han movilizado a través de sus fundaciones.

En las calles de las ciudades afectadas, mientras tanto, la ayuda adopta una forma todavía más sencilla: personas que llegan con agua y alimentos para los rescatistas, grupos de amigos que viajan desde otras ciudades para colaborar y voluntarios que ponen sus propias manos al servicio de las labores de emergencia o un vendedor callejero de helados que regala su producto a socorristas.

En Pereira, uno de esos rostros de la solidaridad es el de Juan Pablo, un niño de 13 años que salió por iniciativa propia a remover escombros tras el terremoto y cuya imagen se difundió en redes sociales.

"Yo no voy a dejar solo a mi país. Ningún colombiano puede dejar solo a su país", dijo el menor a un medio internacional, después de contar que había ayudado a abrir un espacio entre los restos de un edificio derrumbado para facilitar el rescate de una mujer que finalmente fue encontrada muerta.

Seis días después del sismo, las cajas siguen llegando a los centros de acopio y los camiones continúan saliendo hacia las regiones damnificadas, en una cadena que conecta barrios, pueblos y veredas con lugares situados a cientos de kilómetros. EFE

(foto)(video)