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La vigilancia activa del cáncer de próstata en fase temprana, opción preferida antes que la terapia, según un estudio

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Un equipo de investigadores de la estadounidense Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha llevado a cabo un estudio por el que ha comprobado que los pacientes de cáncer de próstata en fase temprana prefieren la vigilancia activa de su tumor antes que ser tratados.

Según han expuesto los autores de este trabajo, que ha sido publicado en la revista especializada 'JAMA', este concepto de supervisión médica consiste en "el seguimiento de los tumores con pruebas periódicas". Tras ofrecer este contexto, y tres décadas después de que este centro académico desempeñara un papel fundamental para que esta vigilancia se convirtiera en el estándar de atención para el cáncer de próstata de bajo riesgo en Estados Unidos, han llegado a esta conclusión después de analizar a veteranos pacientes de la misma.

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"La gran mayoría de los veteranos diagnosticados optaron por esta alternativa en lugar de recibir tratamiento", han explicado, para concretar que en 2024, el 93 por ciento de los que padecían cáncer de próstata de bajo riesgo se sometieron a vigilancia activa, en comparación con el 27 por ciento en 2005. Por su parte, entre los que tenían un riesgo intermedio favorable, la tasa aumentó al 61 por ciento hace dos años con respecto al 14 por ciento de hace 21.

RESULTADOS DE SUPERVIVENCIA SIMILARES EN AMBAS ALTERNATIVAS

Para alcanzar estos datos, los científicos, que han contado con la colaboración de miembros del Sistema de Atención Médica para Veteranos de San Francisco, han realizado seguimiento a más de 73.000 militares retirados inscritos en esta área de la Administración de Veteranos (VA, por sus siglas en inglés). Con el mismo, han constatado resultados de supervivencia similares entre la vigilancia activa y el tratamiento, con menores riesgos de incontinencia urinaria, problemas intestinales y disfunción eréctil en el primer grupo.

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"Las pruebas de detección del cáncer de próstata salvan miles de vidas al encontrar cánceres agresivos en una etapa temprana, pero también detectan muchos cánceres de crecimiento lento que no se diseminan y que no deben tratarse excepto en raras ocasiones", ha aclarado el autor principal de este estudio y titular de la Cátedra Helen Diller Family del Departamento de Urología de la UCSF, el doctor Matthew Cooperberg.

De hecho, "muchos expertos recomiendan que ni siquiera llamemos a estas enfermedades 'cánceres'", ha continuado, al tiempo que ha puesto de manifiesto que los pacientes de esta enfermedad oncológica en una fase temprana que dicen preferir el tratamiento "podrían necesitar mejor asesoramiento".

Por ello, adquiere relevancia la citada vigilancia activa, que incluye análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA, por sus sigás en inglés) -proteína producida por el tejido prostático- cada entre tres y seis meses. Además, contempla exámenes rectales menos frecuentes, resonancia magnética y biopsias, y si se detecta que el cáncer ha crecido, se considera la cirugía o la radioterapia.