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Descubren huesos de aves en el yacimiento palentológico de Venta Micena en Orce (Granada)

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Un equipo de investigadores, en el que participa la Universidad de Sevilla (US), ha identificado por primera vez la existencia de restos esqueléticos de aves en el yacimiento paleontológico de Venta Micena, situado en Orce (Granada).

Según ha detallado la US en una nota de prensa, el estudio está basado en decenas de miles de fósiles conservados en el Museo Arqueológico de Granada y ha revelado la existencia de siete restos esqueléticos atribuibles a tres especies de aves.

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De esta manera, cada una de estas especies aporta "información valiosa" sobre los ambientes del humedal e, incluso, sobre la ecología de la comunidad de animales que habitaba la cuenca de Baza (Granada) hace aproximadamente un millón y medio de años.

Así, la primera especie identificada es un pato, el tarro blanco o Tadorna tadorna, un ave que se alimenta de pequeños invertebrados, en especial caracoles del género Hydrobia, documentados en los yacimientos orcenses. Al ser moluscos que viven en aguas de salinidad variable, la presencia del tarro ha indicado a los investigadores que en las inmediaciones del gran lago de Orce habría charcas sujetas a una evaporación intensa y salinidad variable.

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A continuación, la segunda especie localizada se trata de una grulla de tamaño algo mayor que la especie común actual, llamada Grus grus. Según han indicado desde la institución académica, la presencia de esta especie, identificada a partir de un hueso del antebrazo, representa el registro "más antiguo conocido hasta el momento" en Europa de las grullas gigantes del Pleistoceno.

Además, la US ha destacado que las grullas son aves omnívoras típicamente asociadas con ríos y humedales, por lo que su presencia en el gran lago de Baza "no resulta insólita".

APARTE DE UN PATO Y UNA GRULLA, LOS INVESTIGADORES HAN ENCONTRADO UN CUERVO

Finalmente, la tercera especie identificada es un cuervo, concretamente la subespecie Corvus corax antecorax, que constituye el registro más antiguo de estos animales en la Península Ibérica.

De esta forma, su interés radica en el papel que desempeñó en los ecosistemas de hace más de un millón de años, ya que debió de consumir una porción apreciable de la carne disponible para los depredadores y carroñeros.

Actualmente, los paisajes semidesérticos de esta zona están escasamente poblados por la vegetación, lo que contrasta con el paisaje de la región hace más de un millón de años, durante la época pleistocena, cuando las precipitaciones eran bastante superiores a las actuales, ha destacado la US.

Por entonces, existía un extenso humedal en la cuenca de Baza, con una superficie de más de 1.000 km2, alimentado por las aguas de un sistema axial de drenaje, procedente de la cuenca de Guadix (Granada), que traía agua desde Sierra Nevada, y por las emanaciones de abundantes manantiales hidrotermales, las cuales aportaban aguas cálidas y sales al gran lago.

En el entorno de ese humedal se desenvolvían mamíferos de carácter exótico y herbívoros, como grandes elefantes e hipopótamos, además de animales carnívoros que depredaban sobre ellos, en particular los félidos con dientes de sable y las grandes hienas carroñeras del tamaño de una leona moderna. A este grupo de animales también se sumarían los primeros humanos que habitaron en el subcontinente europeo.

En este sentido, los estudios previos han aportado información sobre la fauna, pero no sobre las aves que habitaron los humedales, debido a la naturaleza de sus esqueletos, de carácter pequeño, huecos y más frágiles que los de los mamíferos, además de carecer de dientes, que suelen ser los elementos mejor conservados en el registro fósil.

LA US RESALTA EL CARÁCTER "ANECDÓTICO" DE LOS HALLAZGOS DE HUESOS DE AVES En el caso de Venta Micena, donde gran parte de los restos fueron acumulados y fracturados por hienas, según han concluido los investifadores, por lo que la conservación de huesos de aves como las encontradas resulta "anecdótica", ya que hasta el momento "no se habían documentado sus fósiles".

Por ello, los autores han destacado que investigaciones de este tipo contribuyen a "poner en valor" el patrimonio paleontológico del Geoparque de Granada, no solo por la conservación de los fósiles, sino también por el "conocimiento científico que generan".

En contexto, la identificación de estas aves permite reconstruir con "mayor precisión" los paisajes, los humedales y las relaciones ecológicas existentes hace más de un millón de años, ofreciendo una visión "más completa" de uno de los yacimientos paleontológicos "más importantes de Europa", ha resaltado la US.