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Un estudio sugiere la no inferioridad en mortalidad de interrumpir el tratamiento con estatinas en mayores de 75 años

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Una investigación de la Universidad de Burdeos y el Centro Hospitalario Universitario de Burdeos (Francia) sugiere que la interrupción del tratamiento con estatinas para reducir el colesterol en personas mayores de 75 años no es inferior a la continuación del mismo en términos de mortalidad, pero tampoco mejora la calidad de vida y los autores subrayan que la decisión de dejar la medicación debe consultarse con el médico.

El estudio, publicado en 'The Lancet Healthy Longevity', ha intentado arrojar luz al debate acerca de la eficacia de estos medicamentos para prevenir la enfermedad cardiovascular aterosclerótica en personas de 75 años o más sin antecedentes.

Con este objetivo, los investigadores contaron con la participación de individuos de 75 años o más, a quienes se les había prescrito alguna estatina durante al menos un año para la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, sin antecedentes de la misma y que podían dar su consentimiento informado.

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Un total de 639 personas fueron incluidas en el grupo de continuación de estatinas y otras 521 fueron asignadas al grupo de interrupción de estatinas. El equipo realizó un seguimiento de los participantes durante 36 meses.

Tras este periodo, 48 (7,9%) de los 604 participantes en el grupo de continuación de estatinas y 35 (7,2%) de los 484 participantes en el grupo de interrupción de estatinas habían fallecido. La diferencia absoluta en la mortalidad por todas las causas entre los grupos, que era el criterio de valoración principal, fue de -0,68 por ciento.

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Dado que el límite superior de la diferencia entre los grupos no superó el margen de no inferioridad preespecificado, del cinco por ciento, el estudio señala que la interrupción de la estatina no fue inferior a la continuación para la mortalidad por todas las causas a los tres años.

Se produjeron eventos adversos en 461 (73,1%) de 631 participantes en el grupo de continuación, y en 390 (74,0%) de 527 en el grupo de interrupción. Se produjeron eventos adversos no cardiovasculares en 456 (72,3%) de 631 participantes en el grupo de continuación y en 383 (72,7%) de 527 en el grupo de interrupción.

LOS EXPERTOS CUESTIONAN EL ESTUDIO

El catedrático de Cardiología de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) Robert Storey ha advertido en declaraciones a Science Media Centre (SMC) Reino Unido de que este estudio "presenta numerosas limitaciones y no debería utilizarse para tomar decisiones sobre la mayoría de las personas tratadas con estatinas en este grupo de edad".

Según ha explicado, el estudio es "demasiado pequeño" y el periodo de seguimiento "demasiado corto" para aclarar los beneficios del tratamiento con estatinas. Asimismo, ha apuntado que las estatinas suelen tener un mayor impacto en el riesgo de sufrir un infarto de miocardio que en el riesgo de mortalidad general.

"En este estudio se produjo un infarto de miocardio en el 1,4 por ciento de quienes continuaron con las estatinas, frente al 2,1 por ciento de quienes dejaron de tomarlas. Aunque el estudio no fue lo suficientemente amplio como para obtener una idea muy precisa del riesgo real de infarto de miocardio, estos datos deberían, al menos, invocar cierta cautela a la hora de suspender las estatinas", ha comentado al respecto.

Storey también ha precisado que, aunque el estudio incluyó a personas mayores de 75 años, más de la mitad tenían más de 80 años y, por lo tanto, presentaban un alto riesgo de fallecer por afecciones distintas de las enfermedades cardiovasculares. A su vez, ha destacado, en línea con lo señalado por los autores, que no hubo pruebas de que continuar el tratamiento con estatinas tuviera un efecto perjudicial.

A su vez, ha advertido de las dificultades del estudio para reclutar participantes, lo que ha achacado a que muchas de las personas a las que se abordó no estaban de acuerdo con la idea de interrumpir un tratamiento beneficioso únicamente por su edad. A su juicio, esto implica que las personas incluidas podrían no ser representativas de las personas mayores de 75 años que consultan a sus médicos sobre la necesidad de continuar con el tratamiento con estatinas.

SIN DATOS SÓLIDOS

En la misma línea, el expresidente de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) y médico en la Unidad de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, Carlos Guijarro, ha cuestionado la validez del estudio en declaraciones a SMC España, subrayando que no aporta datos suficientemente sólidos para decir que interrumpir el tratamiento modifique la mortalidad, ni que mejore o empeore la calidad de vida de los pacientes.

"En realidad los autores no han demostrado que retirar las estatinas sea inferior, o superior, a mantenerlas, porque la potencia del estudio es muy inferior a la que se previó (se han reclutado la mitad de pacientes); y la mortalidad fue la mitad de la esperada, por lo que la potencia del estudio debe caer del 90 a menos del 50 por ciento, de modo que la capacidad del estudio para detectar el objetivo principal está en el rango de echar una moneda al aire, si no es aún inferior", ha aseverado.

Asimismo, el experto ha indicado que los resultados, aparte de ser débiles, contrastan con la evidencia "muy sólida" de los estudios de intervención, como los beneficios consistentes de un metaanálisis publicado también en 'The Lancet' con 186.000 pacientes, de los que unos 14.000 eran mayores de 75 años y fueron seguidos durante 4,9 años.

Igualmente, ha comentado que estudios poblacionales indican que la interrupción de estatinas se asocia con un aumento de la morbimortalidad cardiovascular. "Es cierto que son estudios observacionales, no de intervención, y, si bien su calidad metodológica es inferior por estar sujeta a sesgos, se trata de estudios con decenas de miles de pacientes", ha puntualizado.

Guijarro ha hecho hincapié en que el estudio no debe interpretarse como una demostración de que las estatinas dejan de tener efecto a los 80 años, para añadir que los resultados dejan a los médicos la opción de discutir con los pacientes qué hacer en decisiones complejas en ancianos, "como siempre debería ser".