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Nuevos grupos se suman a manifestantes libios y continúan los bloqueos a instituciones

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Túnez, 31 jul (EFE).- Los manifestantes que en los últimos días exigieron la salida del Gobierno de Unidad Nacional (GUN), que administra el oeste de Libia, salieron nuevamente a la calle la noche de este viernes con la adhesión de nuevos grupos populares a la desobediencia civil, y continuaron con los bloqueos a instituciones estatales.

Tras haber bloqueado más de una docena de organismos gubernamentales y empresas públicas desde el lunes, hoy clausuraron la sede de la Autoridad de Ejecución de Proyectos de Vivienda y Equipamiento en Trípoli, con soldaduras metálicas, misma técnica usada para el boicot a las oficinas de Inversión Extranjera en la capital.

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Las acciones dan continuidad a las revueltas en las que exigen la caída del primer ministro del GUN, Abdelhamid Dbeiba, y el resto del Ejecutivo, así como los demás poderes públicos del país, entre ellos el Consejo Presidencial -que funciona como Jefatura de Estado encargada-, cuya sede también fue bloqueada la mañana de este viernes.

Además, el movimiento popular bloqueó y boicoteó, hasta el momento, los Ministerios de Relaciones Exteriores, de Deportes, de Juventud, de Planificación, de Gobernanza Local, la Autoridad Anticorrupción, la de Aeropuertos, la agencia de noticias estatal LANA y varias empresas públicas.

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Entre estas, se encuentra la Compañía General de Electricidad, cuyas instalaciones fueron tomadas el lunes por miembros del movimiento, bloqueando los trabajos del personal.

Asimismo, irrumpieron en infraestructuras petroleras y gasísticas, cerrando "las líneas de gas utilizadas para operar en las centrales eléctricas, lo que podría provocar el colapso de la red", según las autoridades.

Ante esta crisis, Dbeiba ordenó la intervención de efectivos del Ministerio de Defensa y de la Presidencia del Estado Mayor para recuperar el control de las compañías estatales.

Tras la intervención, se restablecieron las actividades de las empresas públicas, que mantienen la vigilancia permanente, ante amenazas de "colapso" por parte de los manifestantes.

Sin embargo, las instituciones se mantienen bloqueadas, bajo la orden del movimiento popular de "continuar con la desobediencia civil total y no reabrir los locales", ya que "las acciones no pararán hasta la caída del Gobierno de Dbeiba".

En la última jornada, se unió a la desobediencia civil el polémico comandante de la Brigada de Resistencia, Salah Badi, una figura destacada en el levantamiento de 2011 contra Muamar el Gadafi y más tarde miembro del antiguo parlamento (Congreso General Nacional).

Durante su participación en las protestas de esta noche, Badi dijo que "los derechos del pueblo fueron devorados por la clase gobernante corrupta" e instó a los libios a "salir a protestar contra los traidores y ladrones que normalizan el deterioro de la vida de los ciudadanos".

Desde 2014, tras las últimas elecciones legislativas, Libia está dividida institucionalmente, con el GUN al frente del oeste, mientras el este está tutelado por el mariscal Jalifa Haftar.

La ONU y Estados Unidos buscan la unificación, con la celebración de unas elecciones que acaben con la crisis que comenzó en 2011, con el derrocamiento de Gadafi, pero los avances son lentos y escasos. EFE