Nueva York, 31 jul (EFE).- Los restos mortales de la soldado Angel Rampersad, que murió durante un ataque de Irán a una base de EEUU en Jordania, fueron sepultados este viernes en Nueva York, ciudad a la que llegó junto a su madre y hermana cuando tenía dos años, con sus banderas a media asta por orden de la gobernadora Kathy Hochul.
Rampersad, ascendida de forma póstuma a sargento, fue despedida por familiares, amigos, autoridades y una multitud que se congregó en la iglesia a la que solía asistir en Ozone Park, Queens, donde vivía, y que también se volcó en las calles aledañas al templo. La soldado, de 28 años, fue recordada como una heroína por su humildad y defensa de los desvalidos.
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"Era una persona cálida y serena, igualmente admirada por su bondad como por sus talentos: como cantante en el coro de su iglesia y como atleta que sobresalía tanto en atletismo como en sóftbol. Me duele el corazón por los muchos familiares y amigos aquí presentes que cargan con el peso de esta pérdida", dijo el alcalde Zohran Mamdani, entre los oradores en la iglesia, a pasos del ataúd cubierto con la bandera de EE.UU.
Mamdani recordó que no la conoció "pero según su tía, ella siempre supo exactamente lo que quería hacer con su vida", por lo que se alistó en el ejército a los 21 años.
"La sargento Rampersad tenía muchos futuros esperándola: cumpleaños, mañanas normales, tardes con sus seres queridos. Pero renunció a cada uno de ellos para que nosotros pudiéramos tener los nuestros, para que hoy pudiéramos estar aquí, a salvo y protegidos", afirmó.
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Hochul también asistió al servicio fúnebre y señaló que Rampersad, nacida en Trinidad, llevó una vida de valentía y altruismo y dio lo mejor de sí misma a Estados Unidos.
Rampersad fue una de los cuatro militares estadounidenses que murieron el 17 de julio en ataques de Irán contra bases de EE.UU. en Jordania e Irak, cuyos restos fueron recibidos la pasada semana por el presidente Donald Trump en la base aérea de Dover, en Delaware.
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En un mensaje en X, la gobernadora señaló que la sargento vivió una vida marcada por la valentía y la generosidad. "Hoy, al darle sepultura, honramos su memoria, rendimos homenaje a su sacrificio y recordamos en nuestras oraciones a todos los que la amaron", indicó.
Desde que se conoció su muerte, sus vecinos en Ozone Park colocaron banderas de EEUU en sus hogares, dejaron las luces de sus porches encendidas y realizaron dos vigilias en su honor. La Asociación de vecinos anunció que inició los trámites para que la calle donde vivía la soldado y una escuela sean bautizadas con su nombre.
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El presidente del condado de Queens, Donovan Richards, recordó que, como muchos inmigrantes, Rampersad sirvió en las Fuerzas Armadas. "Nuestra nación se construyó sobre el esfuerzo de los inmigrantes. Honramos a nuestros inmigrantes, así como el sacrificio de aquellos que llegan a servir en las fuerzas armadas. Ella comprendía la idea y la oportunidad que Estados Unidos representa", afirmó.
La madre de Rampersad, Carol Alvarado, agradeció entre lágrimas el apoyo recibido. "Mi hija fue una verdadera heroína y la extrañaré profundamente", indicó.
El ataúd salió de la iglesia cargado por mujeres soldado en un servicio con presencia militar y fue sepultado en el cementerio nacional de Long Island. EFE
(foto)
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