Jordi Kuhs y Luis Lidón
Viena, 29 jul (EFE).– El mundo cuenta con los recursos, la tecnología y el conocimiento necesarios para erradicar el hambre y mitigar los efectos del cambio climático, pero se enfrenta a un gran obstáculo: la falta de voluntad política.
Así lo advierte el director general de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), Gerd Müller, quien denuncia la "hipocresía" y las prácticas de mercado "neocoloniales" de los países desarrollados.
En una entrevista con EFE en Viena, Müller señala que el actual modelo económico perpetúa la desigualdad y requiere una transformación urgente hacia reglas más justas y beneficiosas para todos.
La ONUDI es una agencia de la ONU encargada de promover un desarrollo industrial inclusivo y sostenible para reducir la pobreza, el hambre y las desigualdades.
Por eso, Müller no duda en utilizar el término "neocolonialismo" para describir las asimétricas relaciones comerciales globales, especialmente con las materias primas.
"Los países industrializados tienen un enfoque claro: ellos toman los recursos como el litio, el cobre o el mineral de hierro, los sacan del país, los transforman en sus naciones y la creación de valor no se queda a nivel local", explica el exministro alemán de Cooperación y Desarrollo (2013-2021).
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El director general de la ONUDI recuerda sus visitas a minas en África y en América Latina, donde observó pésimas condiciones laborales. "Es inaceptable que los países ricos permitan que haya personas partiéndose el lomo por un dólar al día. Tomamos su riqueza, pero los dejamos en la pobreza", resume.
Para revertir esto, aboga por el establecimiento de "cadenas de valor globales justas" que garanticen un valor añadido local.
Ninguna empresa europea, subraya Müller, "debería fabricar vehículos con minerales extraídos a costa de destruir la selva amazónica o explotar a los trabajadores".
El responsable de la ONUDI se muestra crítico con la actitud de las naciones ricas respecto a sus compromisos climáticos y financieros, y califica los actuales acuerdos internacionales como "el colmo de la hipocresía".
Ni las obligaciones del Acuerdo de París de 2015 para la financiación internacional del clima, ni el Fondo de Pérdidas y Daños por el cambio climático de 2022, ni la histórica meta de destinar el 0,7 % del PIB a la ayuda al desarrollo se están cumpliendo, subraya.
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Müller recuerda que fueron los países industrializados los principales responsables del cambio climático, mientras que continentes como África, que apenas genera el 2 % de las emisiones mundiales de CO2, afronta las consecuencias y un impacto devastador en su agricultura.
A esta injusticia climática se suma la asfixia financiera: las naciones en desarrollo pagan más intereses por préstamos de lo que reciben en ayuda al desarrollo, con tipos de interés de hasta el 20 % en los mercados internacionales, critica Müller.
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Müller defiende que "invertir en desarrollo es también una herramienta de seguridad" para evitar tensiones y prevenir migraciones, y califica de "profunda miopía" reducir los fondos destinados a estabilizar las economías emergentes.
"La tendencia actual es: todo para armamento, nada para desarrollo", lamenta.
El jefe de la ONUDI contrasta los 2,9 billones de dólares invertidos en el mundo en defensa en 2025, con un aumento de 400.000 millones en los últimos dos años, frente a los escasos 174.000 millones destinados a ayuda al desarrollo, que encima son reducidos cada vez más.
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Müller también contrapone el "arancel cero" que aplica China a las exportaciones de los países más pobres con la política comercial de EE.UU., que, a su juicio, es "fatal" para las economías emergentes, y pide a las naciones ricas abrir sus mercados, al menos, a los países menos desarrollados.
Sobre América Latina, destaca las oportunidades que abre el reciente acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, aunque advierte de que su éxito depende de la capacidad para superar las "barreras comerciales no arancelarias".
Para ello, destaca la importancia de lograr una armonización y también un reconocimiento mutuo de los estándares fitosanitarios y de calidad alimentaria, un proceso en el que la ONUDI se ha ofrecido a contribuir con su amplia experiencia en materia de infraestructura de calidad y estándares.
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A pesar del panorama adverso, el responsable de la ONUDI deposita su esperanza en la tecnología al definir la digitalización y la inteligencia artificial (IA) como un acelerador del cambio.
Para Müller, las herramientas digitales ofrecen al Sur Global la oportunidad de dar un "salto cualitativo" en su desarrollo y acelerar décadas de progreso.
Como ejemplo, cita los proyectos de agricultura de precisión por satélite en Argentina y Brasil, o las iniciativas en Etiopía que lograron triplicar la producción de trigo en cinco años utilizando IA para optimizar el uso de agua y fertilizantes.
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Müller sostiene que América Latina y el Caribe, con sus 670 millones de habitantes y consolidada como el "granero del mundo", junto con el crecimiento demográfico de África, serán mercados estratégicos para las economías industrializadas.
"No hay futuro para los países industrializados sin la participación de los países en desarrollo", por lo que pide a los líderes occidentales que abandonen su "visión cortoplacista". EFE
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