
La selección española se proclamó campeona del mundo este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey tras imponerse en la final a Argentina (1-0), gracias a un solitario gol de Ferran Torres en la prórroga, en un partido en el que fue muy superior a su rival, que ni siquiera fue capaz de tirar a portería en los más de 120 minutos de juego.
España volvió a tocar el cielo 16 años después. En 2010 fue Johannesburgo y en 2026 Nueva Jersey. Una ciudad en la que la 'Roja' firmó una de las finales más desequilibradas del siglo XXI en cuanto al juego. Los pupilos de Luis de la Fuente fueron tremendamente superiores a Argentina durante los 120 minutos de tiempo reglamentario, y solo le falto el acierto en el remate para lograr un resultado más abultado.
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Argentina no apareció en la final. España controló a la perfección el juego ofensivo de la albiceleste, anulando a su mejor jugador, Leo Messi, que apenas pudo tocar 54 balones a lo largo de los 120 minutos, completando su primer partido en el torneo sin generar ninguna ocasión. Además, la final fue el único partido del Mundial en el que el ocho veces ganador del Balón de Oro no marcó ni asistió.
Y es que, por primera vez en el torneo, Argentina se quedó sin ver puerta. La albiceleste llegaba a la final con 19 goles a favor en el torneo y una media de más de 16 remates por partido. Sin embargo, la defensa y el juego colectivo español desactivó por completo al combinado de Lionel Scaloni. Prueba de ello son los 0 remates de Argentina en los 90 minutos de partido.
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Una estadística que es histórica en finales de la Copa del Mundo, ya que es la primera vez que uno de los dos equipos se queda sin rematar al término de los 90 minutos. Además, según datos de Opta, desde Inglaterra 1966, en los 900 partidos disputados en la Copa del Mundo, solo tres equipos no intentaron ningún disparo durante el tiempo reglamentario: Costa Rica en 1990 contra Brasil, Costa Rica en 2022 contra España y Argentina en el encuentro de ayer.
De hecho, teniendo en cuenta la prórroga, los dos remates de Argentina, en los minutos 117 y 122, son el segundo peor registro de un equipo en la final de un Mundial, solo superior al remate que consiguió la propia albiceleste ante Alemania Federal en 1990. Además, tampoco conseguirían poner a prueba a Unai Simón, que realizó cero paradas, algo que también ocurrió a Argentina en la anteriormente mencionada final de 1990.
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Un partido excelso en defensa de España a través de un desempeño colectivo. Y es que, el gran talento del conjunto español fue no permitir a Argentina acercarse a su portería, con una presión altísima que le posibilitó robar en campo rival constantemente, dejando a la albiceleste en el 35% de posesión. Además, en los primeros 100 minutos de partido, Argentina solo pudo realizar una acción en el área de la 'Roja'.