La FEB celebra el 20 aniversario del oro en Japón 2006: "Fue una gesta descomunal, reconfiguró nuestro ADN"

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La presidenta de la Federación Española de Baloncesto (FEB), Elisa Aguilar, calificó de "logro tremendo" y "gesta descomunal" la medalla de oro lograda en el Mundial de Japón 2006, en el homenaje al equipo y cuerpo técnico, encabezado por el entonces seleccionador, 'Pepu' Hernández, por el 20 aniversario de un éxito que "reconfiguró" el ADN del baloncesto español.

El Hotel Meliá Castilla de Madrid recibió este lunes a José Vicente 'Pepu' Hernández, seleccionador nacional en 2006, y los 12 jugadores que formaron parte del aquel combinado que se proclamó por primera vez campeón del mundo: José Manuel Calderón, Carlos Cabezas, Sergio Rodríguez, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, Berni Rodríguez, Carlos Jiménez, Álex Mumbrú, Pau Gasol, Felipe Reyes, Marc Gasol y Jorge Garbajosa.

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Elisa Aguilar celebró en su discurso los "20 años de aquel hito histórico". "Puede entenderse como una consecuencia lógica de la presencia extraordinaria de una generación, la tentación de integrarla dentro de los oros europeos y las platas olímpicas, y se contemple como algo que se podía esperar, un oro que se venía pregonando a voces, pero es justamente todo lo contrario", arrancó la dirigente.

"El oro en 2006 fue un logro tremendo, una gesta descomunal que actuó como un motor capaz de impulsar todo lo que vino después. Es el responsable de todas las medallas que han llegado más tarde, de las décadas de brillante", calificó.

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Aguilar destacó que ese triunfo permitió al baloncesto español "tocar el cielo" e instalarse "en un estado de gracia" para habitar "el espacio de privilegio en multitud de ocasiones". "Quizá nos hemos olvidado del contexto de entonces. Fue cuando se inauguró la T4, no existían los Iphone, en 2006 Fernando Alonso se proclamó campeón del mundo y Rafa Nadal ganó su segundo Roland Garros. Eran otros tiempos y otro baloncesto, un modelo distinto, basado en el esfuerzo y el pundonor", relató.

"En agosto de 2006 Japón recibió a una selección excelente y nos devolvió una campeona del mundo y un terremoto que iba a transformar al baloncesto español. Reconfiguró nuestro ADN, con un gen ganador que sigue vivo. "20 años son muchos, un espacio que ha dado para que el tsunami de vuestro éxito cale muy hondo en nuestro deporte, se produjo un cambio de piel que trascendió al baloncesto. Historia con mayúsculas", zanjó.

En el acto, los 13 protagonistas repasaron su andadura en el torneo, para el que fue clave una concentración previa en Cádiz. "Tenía claro que no íbamos a hacer pruebas, era importante ponerse directamente a trabajar por el equipo. Fue muy interesante, porque no acabamos de conocernos del todo en la concentración, nos fuimos conociendo más, sabíamos lo que queríamos. Tuve mucha facilidad para proponer cosas y el equipo las hacía, era felicidad absoluta", relató el técnico.

"La puesta en común funcionó muy bien, la preparación era lo más importante y fuimos poniendo poco a poco en marcha las ideas que teníamos, con 12 jugadores extraordinarios. Fue un placer que las cosas salieran como salieron. Era como el Día de la Madre todos los días, el equipo estaba por encima y todos estaban preparados para jugar, como se demostró. Teníamos un equipo técnico extraordinario, hicieron un trabajo maravilloso", agregó.

'Pepu' Hernández destacó el "compromiso, que es imprescindible", del grupo que se proclamó campeón del mundo. "Se notaba desde el primer momento. Técnicamente son muy buenos, humanamente también y hay que mantenerlo durante todos los días, pero sobre todo son inteligentísimos", elogió.

El exseleccionador recordó la celebración en Plaza de Castilla y su ya mítico 'BA-LON-CES-TO'. "El baloncesto es un buen sitio donde estar, puedes jugar, arbitrar, entrenar, ser aficionado, es un refugio que tenemos que proteger todos. Me siento muy afortunado porque todos ellos son gente que se dedican al baloncesto después del baloncesto, el deporte está en buenas manos", agradeció.

Uno a uno fueron tomando la palabra todos y cada uno de los 12 jugadores, y Pau Gasol recordó la "durísima" semifinal ante Argentina, un "momento de muchísima intensidad". Yo llegaba con molestias, afortunadamente me aguantó hasta que el hueso cedió. Fue una emoción enorme ganar a Argentina", agregó sobre esa lesión que le impidió jugar la final.

Un inconveniente que el grupo transformó en "una oportunidad". "Dice mucho de la calidad humana del equipo, para mí fue un golpe lesionarme en ese momento, nos dejó tocados, pero reaccionamos muy rápido. La final es el partido que más he disfrutado de mi vida, y eso que no pude jugarlo", confesó el catalán.

"Como estábamos tan centrados, no nos dimos cuenta de la repercusión que estaba teniendo nuestra actuación, hasta que llegamos a España. Somos unos privilegiados por haber formado parte de ese momento con este gran equipo. Se juntaron muchas cosas con este grupo, hicimos muchísima piña, por eso lo que más recordamos es fuera de la pista", dijo Pau Gasol.

Por su parte, el capitán de aquel combinado, Carlos Jiménez, que recordó que la final ante Grecia fue "un partido de muchas emociones, también por la pérdida del padre de 'Pepu' el día anterior". "Seguramente sea el momento más importante de nuestra carrera, por cómo lo vivimos", defendió.

"Y poco a poco vas tomando conciencia de lo que has logrado, sobre todo cuando llegamos a España. Fue muy emotivo, porque llevábamos muchos días fuera, sacrificando nuestro tiempo de vacaciones, y fue ese reencuentro con las familias y amigos. Ese oro fue el primer gran hito de todo lo que vino después", añadió.

Todos coincidieron en el poder del colectivo en esa generación. "Llegué con el rol soñado de un hermano pequeño: pegar a su hermano mayor, ese fue el mensaje de 'Pepu', calentar a Pau y prepararle para lo que venía. Esa convocatoria fue una referencia para siempre, ves dónde está el techo y el listón y te exige querer estar ahí siempre. El equipo se creció cuando supimos que Pau no iba a jugar la final", señaló Marc Gasol.

"Estábamos siempre juntos, esa fue la clave", sostuvo Berni Rodríguez, mientras que para Felipe Reyes "lo más importante era el nivel humano" del grupo. "Mis mejores recuerdos de este Mundial son fuera de la pista. Fue un verano increíble, de las mejores experiencias en nuestra carrera deportiva", afirmó.

Para Rudy Fernández fue la primera de sus 11 medallas con la selección en grandes torneos. "He tenido la suerte de jugar muchas veces con la selección, y en estos últimos años como capitán, todo lo que aprendí de esta generación, intenté que no quedara en el olvido, inculcarlo", comentó.

"Ha sido el mejor equipo en el que he estado en mi vida. Y me acompañó durante toda mi carrera, éramos ganadores, competíamos en cada entrenamiento. No sabía dónde estaba y si hubiese sabido de la exigencia que requiere un Mundial, hay cosas que no habría hecho", señaló Sergio Rodríguez, que desveló uno de sus secretos. "Tenía la rutina prepartido de ir a tomar un helado al 'Seven Eleven'", confesó.

Mientras que Jorge Garbajosa admitió que fue "el mejor momento" de su carrera. "No pisé el suelo por tres meses, yo flotaba, el cielo parecía demasiado bajito", reflexionó. Y es que esta medalla de oro "cambió para todos", según José Manuel Calderón. "Fuimos capaces de mandar un mensaje a toda la afición e hicimos que formaran parte de nuestro equipo. Esta medalla empezó una era bonita", sostuvo.

"Este equipo es impresionante guiado por el entrenador y el 'staff'. Era una comunión perfecta, se juntó todo lo bueno porque todos éramos ganadores tanto dentro como fuera de la pista. Este oro es un antes y un después para el baloncesto y deporte español", señaló Juan Carlos Navarro.