El sabor gana terreno en los nuevos maridajes de la gastronomía de lujo

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Denver (EE.UU.), 7 jul (EFE).- En Estados Unidos solo el 54 % de los adultos afirmó consumir alcohol en 2025, la proporción más baja desde que la firma comenzó a medir este hábito en 1939, de acuerdo con la encuestadora Gallup.

En su primer sondeo, el 58 % de los estadounidenses declaró consumir alcohol. La proporción se mantuvo por encima del 60 % entre 1997 y 2023, cuando comenzó una caída consecutiva: pasó del 62 % en ese año al 58 % en 2024 y finalmente al 54 % en 2025.

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Una muestra de esta transformación aparece cada vez más en mesas de lujo y cruceros fluviales, como el Riverside Luxury Cruises, que amplió la experiencia de su Vintage Room con vinos desalcoholizados, bebidas botánicas sin alcohol y la posibilidad de acompañar el menú únicamente con agua, además de mantener los maridajes tradicionales con champaña y vinos seleccionados.

El cambio de patrones no solo se refleja en el número de personas que beben, sino también en la frecuencia con la que lo hacen; puesto que entre los consumidores de alcohol, el 24 % dijo haber tomado una bebida durante las 24 horas previas a la encuesta, mientras que el 40 % aseguró que había pasado más de una semana desde su último consumo.

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Además, la percepción sobre sus efectos también se ha transformado. Por primera vez, una mayoría de los encuestados, el 53 %, consideró perjudicial para la salud beber con moderación, entendido como una o dos copas al día.

Aunque estos datos no explican por sí solos las decisiones de restaurantes, hoteles y empresas turísticas, sí ofrecen un contexto para comprender por qué las bebidas sin alcohol comienzan a dejar de ser una alternativa secundaria y pasan a concebirse como preparaciones capaces de aportar aromas, texturas y sabores propios.

Por ejemplo, el Vintage Room es un comedor disponible a bordo de los barcos Riverside Mozart, Riverside Debussy y Riverside Ravel, con capacidad para recibir entre 10 y 12 personas en cada servicio.

El menú diseñado por el equipo de cocina será el mismo para todos los asistentes, pero cada pasajero podrá escoger cómo acompañarlo: con champaña y vinos de distintas añadas, vinos desalcoholizados seleccionados para cada plato, bebidas botánicas sin alcohol o simplemente agua.

El vino, por tanto, no desaparece de la experiencia ni pierde su lugar dentro de la propuesta, sino que la modificación consiste en ampliar las posibilidades de un menú concebido alrededor del maridaje.

“Una gran experiencia gastronómica no consiste en decirles a los huéspedes qué deben disfrutar y cuándo, sino en ayudarlos a disfrutar lo que ya les gusta”, afirmó Jennifer Halboth, directora ejecutiva de Riverside Americas.

“Al diversificar nuestra oferta, estamos eliminando la ‘barrera de entrada’ que anteriormente pudo haber disuadido a algunos huéspedes de disfrutar esta experiencia”, añadió.

Además de ampliar las alternativas de bebidas, Riverside incorporó un almuerzo de cuatro tiempos que trasladará al mediodía las opciones ofrecidas durante la cena, con un formato más relajado.

La propuesta incluye también una cata antes del servicio nocturno, encabezada por un sumiller, con añadas poco comunes y etiquetas de producción limitada, acompañadas por pequeñas preparaciones creadas por el equipo de cocina.

“El mejor maridaje es aquel que permite al huésped disfrutar plenamente de la comida”, señaló Johannes Bar, chef ejecutivo de Riverside Luxury Cruises.

“A veces es un vino extraordinario. Otras veces es una bebida botánica y, en ocasiones, simplemente un vaso de agua. Lo importante es crear una experiencia que se sienta personal, memorable y deliciosa”, agregó.

Los tres barcos en los que está disponible el Vintage Room realizan recorridos por ríos europeos como el Rin, el Ródano, el Danubio, el Mosela y el Meno.