Un estudio vincula falta de sueño y aumento de peso en adultos con riesgo cardiometabólico

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Redacción Ciencia, 6 jul (EFE).- Reducir el sueño en tan solo 1,5 horas por noche se asoció con un aumento del peso corporal (cerca de medio kilo), la circunferencia de la cintura y el tiempo de sedentarismo en adultos con riesgo cardiometabólico elevado, y en un período de seis semanas, según un análisis de dos ensayos clínicos.

Detrás de la investigación hay científicos de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), que señalan que los hallazgos sugieren que las estrategias para promover una duración adecuada del sueño deberían incorporarse a los programas de control de peso y prevención de enfermedades cardiometabólicas.

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Para llegar a estas conclusiones, que se publican en la revista Annals of Internal Medicine, los investigadores combinaron datos de dos ensayos aleatorizados que incluyeron a 95 adultos de 20 años o más con factores de riesgo cardiometabólico que habitualmente dormían al menos siete horas por noche.

Estos completaron dos condiciones de sueño: seis semanas con su sueño habitual y seis semanas con una reducción de 1,5 horas aproximadamente por noche -se indicó a los voluntarios que retrasaran su hora habitual de acostarse 90 minutos-, informa el American College of Physicians (editor de la citada revista).

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A lo largo de cada fase se midieron los niveles de sueño y actividad con un monitor de muñeca, junto con los cambios en el peso corporal, la circunferencia de la cintura, la composición corporal y los niveles en ayunas de varias hormonas que se sabe que aumentan o suprimen el apetito.

Las conclusiones señalan que aquellas personas que redujeron su sueño en aproximadamente 1,5 horas por noche durante seis semanas aumentaron de peso y se volvieron más sedentarias (el tiempo de inactividad aumentó una media de 17 minutos al día en general y casi 30 minutos diarios en el caso de los hombres y las mujeres posmenopáusicas).

Esto es significativo, pues las personas más sedentarias tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas, recuerdan los autores.

Además, en un estudio realizado con un subgrupo de los mismos participantes, el equipo informó de que las mujeres con un mayor riesgo cardiometabólico que redujeron su sueño presentaban una mayor resistencia a la insulina, un factor de riesgo para la diabetes tipo 2.

Los efectos fueron más pronunciados en aquellas que ya habían pasado la menopausia, informa un comunicado de la Universidad de Columbia.

El equipo también constató que tanto los hombres como las mujeres con un riesgo cardíaco elevado presentaban una afluencia de células inflamatorias en el corazón tras una restricción leve del sueño.

"Aunque se necesitan más investigaciones para comprender mejor cómo la restricción del sueño conduce al aumento de peso, todos nuestros hallazgos sugieren que la falta de sueño incrementa el riesgo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas", concluye Marie-Pierre St-Onge, directora del estudio.

A su juicio, centrarse únicamente en llevar una dieta más saludable y realizar más actividad física para contrarrestar el aumento de peso es "una visión simplista" y puede resultar difícil de mantener.

Entre las limitaciones del estudio, el tamaño muestral y que la población analizada ya tenía riesgo cardiometabólico elevado. EFE