Los venezolanos lideran la búsqueda entre los escombros de desaparecidos en el terremoto

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Irene Escudero

Caraballeda/Playa Grande (Venezuela), 5 jul (EFE).- En los edificios derrumbados de La Guaira ya no hay grupos grandes y casi todos los que quedan son venezolanos -sobre todo voluntarios y familiares-, que siguen rebuscando y levantando los pesados escombros para buscar a los centenares de personas que se presumen que siguen enterrados.

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"Mijita, ¿dónde estás? No te veo", grita Marco Contreras en el acceso de un estacionamiento subterráneo que apenas ayer consiguieron destapar. Del interior sale un olor muy fuerte y las plazas donde se ubican los vehículos están completamente aplastadas por el techo del primer piso.

Este señor mayor busca desde hace once días a su hermana, que vivía sola con una perrita en la primera planta de este edificio del que no queda ni una sola parte en pie.

José Riva está con su grupo de mineros tratando de cavar agujeros para buscar a los desaparecidos y fueron ellos quienes quitaron la placa que tapaba el acceso al estacionamiento. Cuenta a EFE que han sacado diez cadáveres, pero les dijeron que había 25 personas fallecidas en este edificio.

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Han traído desde sus zonas mineras maquinaria para poder comenzar a quitar escombros, lo cual ahora mismo es la mayor exigencia de los familiares que llevan muchos días viendo cómo los rescatistas internacionales -de los que apenas queda un grupo pequeño- pasaban por sus edificios con tecnología pero no podían encontrar señales de vida.

Las calles de los municipios golpeados por los brutales terremotos de 7,2 y 7,5 que han dejado por el momento 3.342 fallecidos cada vez se vacían más de gente y se llenan más de grúas, retroexcavadoras, cargadoras y volquetas.

El gobierno venezolano estima que hay 190 edificios colapsados y cifró el 1 de julio en 1,25 millones de toneladas los escombros generados solamente en la localidad de Caraballeda.

Carlos García, un operario de maquinaria, llegó a La Guaira el día siguiente del terremoto y va buscando quién le preste excavadoras para ayudar. Trata de abrir huecos "poco a poco" por si hay aún alguien con vida: "Voy poco a poco y así sacamos los cuerpos; ya llevo 8 y ahí vamos", explica a EFE.

La mayoría de los que están colaborando con estas duras tareas son voluntarios como Arcángel Orojoite, un militar que está de permiso y se ha desplazado a Playa Grande, la otra zona afectada por el terremoto, en Catia la Mar.

Colabora en las labores de un edificio de 12 plantas desplomado donde trabajan varias retroexcavadoras y una grúa que ha aportado un vecino que busca a su familia.

"El impacto psicológico es fuerte porque estamos hablando de que sacamos diez cuerpos diarios, once, y es fuerte, pero aquí entre todos nos hemos ayudado", dice este joven a EFE.

Han conseguido sacar a varias personas con vida pero calculan que debe haber unas 120 personas fallecidas en esta torre.

"Hasta el momento hemos hecho lo que nos han permitido nuestras manos y nuestras herramientas, pero ya llegamos a un punto en que indispensablemente necesitamos maquinaria pesada", explica este militar, apenas unos segundos antes de que por la calle que tiene enfrente lleguen dos grandes máquinas, mandadas a traer por el ejército.

En la zona baja de este edificio, una gran excavadora baja el brazo y la pala comienza a excavar. Una, dos, tres veces. Y serán muchas más las que lo vuelvan a repetir hasta que consigan sacar todas las toneladas de escombros que han dejado los terremotos. EFE

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