Barcelona, 2 jul (EFE).- Una investigación internacional con participación española ha revelado este jueves que los árboles gigantes del sudeste asiático son tan resistentes a la sequía como los ejemplares más bajos, gracias a adaptaciones hidráulicas que facilitan el transporte del agua hasta los 70 metros de altura.
El estudio, publicado en la revista Science, se ha centrado en especies como el Kapur (Dryobalanops lanceolata) o el White Seraya (Parashorea malaanonan), ejemplares que habitan las selvas tropicales de Asia y que pueden superar los 70 metros.
En el trabajo han colaborado también instituciones del Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y la República Checa, con la financiación del Consejo de Investigación del Medio Natural de Gran Bretaña.
El español Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que ha participado en la investigación, explica en un comunicado que, hasta ahora, la comunidad científica creía que los árboles más altos eran mucho más vulnerables a la falta de agua debido a la extrema dificultad de bombear el líquido desde las raíces hasta las ramas más elevadas.
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El secreto de su resistencia reside en el xilema, un sistema circulatorio formado por conductores microscópicos que, en estos gigantes, se ensanchan a medida que bajan desde la copa hasta la base del tronco para facilitar la circulación.
El investigador del CREAF y único coautor español del estudio, Maurizio Mencuccini, detalla en la nota que las hojas también se adaptan modificando la concentración de sales y azúcares para retener más agua y prolongar la fotosíntesis.
Para validar estos mecanismos, el equipo analizó durante dos años el crecimiento de 38 árboles de cinco especies diferentes en la región del norte y noroeste de la isla de Borneo, evaluando su respuesta al episodio de sequía extrema del fenómeno climático de El Niño.
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Los autores han calificado el hallazgo de "buena noticia", ya que el 1 % de los árboles más altos del mundo almacena más de la mitad de todo el carbono acumulado en la vegetación de los bosques tropicales.
El estudio sugiere que el riesgo de muerte por sequía de estos colosos podría estar sobreestimado en los modelos actuales, al no haberse tenido en cuenta su capacidad para compensar los efectos de la altura.
Los expertos han advertido de que, si estos gigantes mueren, dejan de actuar como sumideros y liberan a la atmósfera una parte del dióxido de carbono (CO2) retenido en su madera, acelerando el calentamiento global.
Estas estrategias de supervivencia hidráulica podrían ser comunes en otras especies que alcanzan grandes alturas, por lo que los científicos ven necesario ampliar la investigación a ecosistemas como los bosques mediterráneos. EFE
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