El Vaticano fija la praxis para que sacerdotes y laicos lefebvrianos retornen a la Iglesia

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Ciudad del Vaticano, 2 jul (EFE).- El Vaticano ha enviado a los obispos de todo el mundo la praxis que regula la readmisión en la comunión católica de sacerdotes y laicos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX, conocidos como "lefebvrianos") que decidan abandonar este grupo, tras el acto cismático que ha derivado en excomuniones de sus obispos.

El procedimiento enviado por el Dicasterio de la Doctrina de la Fe llega horas después de que la Santa Sede confirmara este jueves la excomunión de cuatro nuevos obispos de la congregación ultraconservadora (Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier), ordenados ayer miércoles en Écône (Suiza) sin la autorización del papa León XIV.

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También han sido excomulgados el consagrante principal, Alfonso de Galarreta, y el obispo Bernard Fellay, por participar en una consagración episcopal sin mandato pontificio y adherirse públicamente al acto considerado cismático.

El documento vaticano advierte de que cualquier clérigo o fiel que se adhiera a la Fraternidad en este contexto incurrirá en las mismas penas canónicas, es decir, la excomunión.

En este ambiente de cisma formal, la Santa Sede ha publicado un protocolo, en vigor desde el 1 de julio, que detalla los trámites para los posibles retornos a la plena comunión, sin recurrir a las antiguas comisiones especiales.

El documento establece que cualquier sacerdote que decida abandonar la comunidad lefebvriana y desee reincorporarse a la Iglesia Católica deberá cumplir cinco requisitos formales.

Entre ellos, destaca la obligación de redactar una carta "de su puño y letra" dirigida a León XIV solicitando la remisión de las censuras canónicas.

Además, el clérigo deberá firmar dos documentos teológicos fundamentales: la "Professio fidei" (Profesión de fe) y la "Formula adhaesionis" (Fórmula de adhesión).

Mediante esta última, el solicitante se compromete a no atacar públicamente al papa ni a su magisterio, a aceptar el Concilio Vaticano II y a reconocer la validez de la misa de la reforma litúrgica de Pablo VI y Juan Pablo II.

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El solicitante deberá enviar al Dicasterio para la Doctrina de la Fe estos documentos, firmados y fechados, junto con su certificado de ordenación sacerdotal, con el aval del ordinario que manifieste su disponibilidad a acogerlo en periodo de prueba.

Una vez que el Vaticano emita el "rescripto" de remisión de las censuras, el clérigo será acogido por un obispo 'ad experimentum' (a prueba) por un periodo de entre uno y tres años. Si supera esa fase de prueba pasará a su incardinación definitiva.

Si el periodo de prueba no prospera, el obispo deberá devolver el "rescripto" a la Santa Sede con un informe detallado sobre las razones que impidieron la incardinación.

En el caso de los fieles laicos, la Santa Sede aclara que la imposición de sanciones canónicas no se aplica de forma automática, sino que se evaluará su grado de responsabilidad subjetiva "caso por caso".

El Dicasterio distingue entre fieles imputables, como miembros de la Tercera Orden o participantes habituales en celebraciones de la FSSPX, y no imputables, es decir, aquellos que acudían por motivos espirituales o litúrgicos sin rechazar la autoridad del pontífice.

Los primeros deberán realizar un acto formal ante el obispo local, firmando una "Profesión de fe" y una "Fórmula de adhesión", los mismos formularios exigidos a los sacerdotes.

Una vez completado el proceso, el obispo podrá acogerlos en plena comunión "en los tiempos y modos que considere más oportunos", por ejemplo mediante un rito de admisión adaptado.

Los segundos no arrastrarán penas canónicas y bastará con que manifiesten ante un sacerdote en comunión con Roma su decisión de no volver a participar en la Fraternidad. EFE